domingo 10 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Cada día que pasa nos sentimos más inseguros en Bucaramanga y en el área metropolitana

Para los expertos, el área metropolitana presenta grandes fallas en las directrices en materia de seguridad. No existen políticas públicas sobre este tema y tampoco se apoyan las estrategias del Centro del Observatorio del Delito. La gente percibe que su ciudad no es para nada segura.
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Durante la noche del pasado viernes un hombre fue asesinado de una puñalada en el ‘corazón’ de Bucaramanga; es decir, en la calle 34 con carrera 15.

Noticias trágicas de este tipo ratifican la percepción de inseguridad en la capital santandereana.

De hecho, a nivel metropolitano ha disminuido en los últimos 3 años la idea de que vivimos en un ‘área segura’.

En 2016, cuando asumieron las alcaldías del área los actuales mandatarios, la percepción de seguridad alcanzaba el 50%; hoy, está en 41%.

Algo más: Aumentó el porcentaje de personas que se sienten inseguras de 14% a 24%.

Tales porcentajes están consignados en los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana, elaborada por la firma Ipsos Napoleón Franco y contratada por el programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, BMCV,

De acuerdo con ese sondeo, aplicado a 1.528 residentes en la capital santandereana, Floridablanca, Girón y Piedecuesta, se sienten más inseguras las mujeres que los hombres.

Y así como la percepción de inseguridad ha aumentado, el porcentaje de personas que han sido víctimas de delitos pasó de 13% a 14%.

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Hablan los expertos

Para Alexandra Cortés, integrante del comité asesor del BMCV, “la percepción de seguridad es una de las variables más importantes en materia de calidad de vida”.

“Cuando las personas se sienten inseguras, de alguna forma ellas mismas restringen la posibilidad de salir libremente a la calle a disfrutar del espacio público sin sentir miedo”, expresó.

“Y es una variable que no necesariamente se asocia a la mayor o menor comisión de delitos, sino a otros factores que no dependen de la Policía sino de aspectos como la iluminación en las calles, el aseo y hasta la estética del espacio público”, añadió.

En años anteriores en este tipo de encuestas se mostraba que ver personas consumiendo drogas era percibido como un problema de inseguridad y no de salud pública (que lo es).

También está la influencia de las redes sociales, donde se publica constantemente vídeos de hurtos o actos de violencia y esto también tiene una fuerte incidencia en el miedo que puedan generar.

En cuanto a la relación entre el dato sobre el porcentaje de víctimas de delitos que revela este estudio y los reportes de la Policía, recordemos que estas últimas se construyen a partir de los casos que la gente denuncia.

El último registro del año 2016 mostró que solo el 39% de las víctimas denunciaba; esto determina los datos en las estadísticas que se realizan a partir de la información policial, porque dichas cifras se pueden elevar ante incrementos en la denuncia y no necesariamente por la mayor ocurrencia de delitos.

Según Yani Lizeth León Castañeda, directora del Programa Cómo Vamos, “problemáticas más cotidianas como el microtráfico, el mismo raponazo en las calles e incluso el paso por un tramo de la ciudad en donde no funciona el alumbrado causan gran escozor en la gente”.

De acuerdo con las observaciones presentadas por León Castañeda, “Bucaramanga está en mora de diseñar e implementar estrategias concretas a corto, mediano y largo plazo, dirigidas a prevenir, controlar, sancionar y corregir los diversos delitos y actos de intolerancia que con frecuencia se comenten”.

El tema podría empeorar’

Para Julio Cesar Acelas Arias, director del Observatorio Ciudadano de Santander, “las percepciones de inseguridad en los últimos meses tienden a aumentar y ello debería ser foco de atención pública. Sin embargo, en Bucaramanga vamos en contravía a la prevención”.

“A diciembre pasado, cerca de 14 mil millones de pesos, provenientes de los fondos de seguridad, ‘rentaban en los bancos’ mientras en las calles y barriadas, el miedo y la victimización siguen en alza”, precisó.

“La Alcaldía de Bucaramanga no comprende el tema; es más, no diseñó política ni estrategia pública y hasta dejó abandonado el Observatorio del Delito que había aportado el PNUD”, agregó.

“Algo peor: No hay programas preventivos de la Secretaría del Interior, que parece que la hubiesen cerrado porque no se siente por ningún lado”, añadió.

“Hay que trabajar con los jóvenes excluidos de las barriadas, quienes aportan la mayoría de casos en lesiones personales, capturados, violencia intrafamiliar, consumo de drogas, en fin...”

“De igual forma se requiere mayor respaldo a la seguridad de la comunidad y de las empresas. Para ello se requiere mucho protagonismo y voluntad política”, puntualizó el experto.

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