sábado 05 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Campeones mundiales lo enseñan en los colegios El yo-yo ‘gira’ al son de los valores

Al principio era sólo una piedra atada a un lazo, después fue un pasatiempo. Hoy, este divertido juego ‘se unta de tiza’ y se convierte en un lúdico instrumento para alejar a los jóvenes de los vicios y, de paso, para rescatar en ellos los valores.

¡En efecto!

El añejo disco de plástico, ese que sube y baja al ritmo de un cordón bajo la batuta de los más diestros dedos y que todos conocemos como ‘yo-yo’, pasa al tablero.

Llega a nuestra ciudad para evocar viejos tiempos y, de manera especial, para hacer que centenares de jóvenes dejen atrás las drogas, las bebidas alcohólicas, los juegos de azar y, sobre todo, se alejen de los ‘cánceres’ de la vagancia y de la prostitución.

Dos campeones mundiales de esta disciplina, Cristian Cartagena Blanco y Hugo Giovanni Hernández, los dos colombianos para orgullo nuestro, se trasladaron a Bucaramanga sólo para enseñarles a los estudiantes el milenario arte del yo-yo.

Cada uno de ellos está visitando escuelas y colegios de la capital santandereana, con el fin de compartir con los alumnos un rato de sano esparcimiento y, de manera especial, para propender por la formación de valores.

Los dos diestros quieren que nuestros jóvenes hagan danzar el yo-yo en el suelo y realicen con él pruebas y piruetas, según les permita la imaginación y la práctica.

¡Claro! les dictarán clases y les mostrarán cómo se hacen las típicas  figuras del dormilón, la del perrito, la catarata, el trébol, el columpio, la estrella, la Torre Eiffel, el espagueti, así como las maniobras del salto de la cerca.

¿Cómo lograr que el juego de yo-yo forme en valores?
A juicio del campeón mundial, Cristian Cartagena Blanco, quien tiene 35 años de experiencia, 'el yo-yo es un pasatiempo sano que concentra la atención del joven y lo hace ser más creativo y feliz, sin necesidad de tomarse ni una gota de alcohol, ni mucho menos fumar'.

Según explicó, 'por la influencia de la televisión y por el papel alienante de la Internet, nuestra juventud ha recurrido a juegos peligrosos que, sin siquiera sospecharlo, han creado en ellos unos antivalores preocupantes, los cuales los acercaron a la ambición y al sexo indiscriminado'.

Agregó que el yo-yo no sólo los hace destinar tiempo en una actividad sana, sino que además les permite desarrollar destrezas y habilidades prácticas para sus vidas.

Hugo Giovanni Hernández, quien obtuvo el título de campeón mundial de yo-yo en Japón, este juego les va muy bien a los jóvenes 'porque los hace ser más auténticos, más diestros, más sinceros y les enseña a ser libres de una manera responsable'.

 

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad