jueves 24 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Chivas rumberas cometen excesos en sus recorridos

Además de ser una especie de ‘bar ambulante’ y convertirse en una de las mayores fuentes de ruido en Bucaramanga, sobre todo en horas nocturnas, los conductores de las famosas chivas rumberas parquean en donde se les antoja, pasan por áreas residenciales a avanzadas horas de la noche y, además, violan las normas contempladas en el Código de Tránsito.

Así lo denunciaron algunos habitantes del sector de Cabecera del Llano, quienes durante las últimas semanas han visto alterada su tranquilidad por la forma irresponsable como algunos de los promotores de este tipo de chivas se movilizan por la ciudad. Una de las zonas residenciales más afectadas con esta situación es la carrera 39. Pese a que este trayecto no está autorizado para la circulación de las chivas, varios conductores han tomado la costumbre de pasar por allí.

'A quienes se montan en estos vehículos, no les preocupa la tranquilidad de la comunidad. Se parquean sobre la vía y arman escándalos, sin contar con que los altoparlantes pasan a todo volumen y además hacen sonar las cornetas', dijo una de las personas afectadas por esta situación.


Lo que dice la reglamentación

Aunque las chivas no están homologadas por el Ministerio de Transporte, sí tienen que cumplir con requisitos mínimos de movilización tales como: aprobación de licencias, circular por vías determinadas, evitar las áreas residenciales y, sobre todo, controlar el consumo de bebidas alcohólicas.

De acuerdo con Tomás Vargas, director de Tránsito Local, la entidad que él representa hace permanentes operativos de control con miras a frenar los excesos que cometen los conductores de las llamadas chivas rumberas.

Vargas advirtió que le ha solicitado a la Secretaría de Medio Ambiente, así como a la Policía Ambiental, aplicar los correctivos del caso:

'Durante los operativos que se realizan, se busca que dichos vehículos no superen los niveles máximos permitidos de ruido ni de velocidad y, de manera especial, comprobar que se tienen los permisos de movilización'.

Además dijo que, pese a las quejas de la comunidad, 'hasta la fecha ninguna chiva ha sido sancionada por las autoridades, pues no se ha comprobado irregularidad alguna'.

Sin embargo, aclaró que si la chiva es sorprendida en algo ilícito, la agencia respectiva se hace acreedora a una sanción de seis salarios mínimos y, si reincide, 'se le suspende la licencia'.


EL GREMIO SE DEFIENDE

Los propietarios de las chivas aseguran que ellos, como gremio, han creado una ruta turística por las principales avenidas de Bucaramanga y que, en ningún momento, han violado las normas de movilización.

'Buscamos no impactar a la comunidad de manera negativa; por eso no entramos a zonas residenciales ni pasamos frente a los hospitales, clínicas y funerarias, manejando los decibeles autorizados', dijo uno de los dueños de este tipo de negocio, quien pidió la reserva de su nombre.

Además, recordó que las chivas operan bajo dos modalidades: como transporte informal o especial.

'Todos cumplimos con los requisitos mínimos que allí se exigen como tarjeta de operación y permiso de circular de manera ocasional, entre otros'.

En cuanto a la denuncia del ruido y demás quejas de la gente, argumentó: 'tenemos equipos de sonido remasterizados, sólo usamos vías principales, apagamos el equipo cuando el vehículo está quieto y el chófer no puede ingerir licor 43 horas antes de conducir el vehículo. Además, no vendemos trago en la chiva. Nosotros queremos que regulen la actividad, para que haya un buen servicio'.

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