domingo 25 de enero de 2009 - 10:00 AM

Cocadas de Girón: toda una dulce tradición

En una vieja y tradicional casona del centro histórico de Girón, Eduardo Prada Arismendi, de 56 años, bate incesantemente con una cuchara de palo la mezcla que acaba de agregar a una enorme paila, de la cual sale un aroma azucarado que invade de inmediato la cocina.

Desde los 8 años, este curtido hombre aprendió el oficio de elaborar cocadas, delicioso dulce de diferentes sabores que se comercializa en este municipio y es muy apetecido por propios y visitantes.

'Quien inició el negocio de los dulces y las cocadas en Girón fue el maestro Luis Francisco Pinilla Vásquez, músico y compositor que dirigía la Banda Mariana. Él los fabricó durante casi toda su vida y los vendía en Bucaramanga.
Yo fui su alumno en 1975. Además de aprender a tocar varios instrumentos de viento, me quedó la afición por elaborar dulces y cocadas, oficio que aprendí de su hijo, Ciro Pinilla Navas, quien tenía una fábrica artesanal', recuerda Eduardo.

En aquella época, sólo se comercializaban las cocadas tradicionales, es decir, la de panela y la de azúcar. Luego se empezaron a combinar sabores y a buscar otras alternativas. De allí salieron las cocadas de mora, piña, maracuyá, guanábana y arequipe, e incluso, las de borojó, guayaba y chocolate.

Actualmente, dependiendo de la demanda de producto, Eduardo Prada elabora esta azucarada tentación.

'En una hora se pueden fabricar hasta 50 cocadas, las cuales se venden a mil pesos la unidad. También soy experto en dulces de apio, cidra y gelatinas', explica este comerciante que ‘a punta’ de coco y azúcar, ha logrado subsistir.

Es de resaltar, que de 45 fabricantes de cocadas que existían en la década de los 70 y los 80 en Girón, hoy en día sólo unas diez personas se dedican a este oficio.

'Sé que existen más fábricas artesanales en Santa Cruz, Villa Carolina y en Arenales, aunque el negocio ya no es lo mismo que antes', comenta Prada Arismendi, quien incluso, tuvo que recurrir al coco venezolano para elaborar sus productos.

'Me lo trae Don Inocencio. Por lo general, cada 15 días le solicito unos 200 cocos, ya que esta fruta es muy escasa en la región'.

Así, y con algunas limitantes, el negocio artesanal de las cocadas gironesas se resiste a desaparecer, y por el contrario, busca acaparar el paladar exquisito de los nuevos visitantes.

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