sábado 14 de febrero de 2009 - 10:00 AM

Con conciliaciones, la Policía busca disciplinar a sus agentes

El reciente caso en el que varios policías agredieron con gasolina a dos menores de edad, que estaban detenidos en una estación de policía en Bogotá, generó conmoción en el país.

Hechos como este, pero de menor gravedad, pueden denunciarse y llegar a una conciliación, si es el caso, sin tener que pagar un peso.

Se trata del Centro de Conciliación de la Policía, que en Bucaramanga tiene una de sus ocho sedes nacionales y que permite a los ciudadanos denunciar y buscar conciliar problemas que hayan tenido con policías.

Así lo explicó Wilson Garcés, director del Centro de Conciliación, que durante el año pasado atendió 898 casos, de los cuales 353 llegaron a feliz término después de firmar un acta de acuerdo.

Es decir que, en promedio diario, poco más de dos personas acudieron al segundo piso del Comando de la Policía para acercarse al Centro de Conciliación, y al menos uno de ellos salió luego de haber pactado un acuerdo con el agente acusado.

Ayer, por ejemplo, a las 8:30 a.m., un comerciante bumangués y un agente adscrito al Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad, cumplieron la citación que les había hecho el Centro de Conciliación.

'Vine porque el policía me compró unos zapatos avaluados en $200.000 y me pidió crédito. Ya había pasado un año y un mes y el agente no me quería pagar.

Consulté con varias personas, pero los abogados me pedían plata y esos zapatos me iban a salir más caros. Me enteré de este centro y vine', dijo el afectado.

Después de una conversación que no superó los 30 minutos, el policía se comprometió a que durante abril, mayo y junio le pagará al comerciante $120.000 para saldar su deuda, incluyendo el dinero acordado por mora e intereses.

'Estoy tranquilo porque sé que esta conciliación es válida y en caso de incumplimiento, sé que al agente le podrían aplicar sanciones disciplinarias o un juez podría ordenar de forma temporal el embargo de su sueldo', apuntó el ciudadano.

Sin embargo, no todas las audiencias tienen este mismo resultado. El año pasado 67 casos resultaron en actas de no conciliación porque una de las partes, principalmente el acusado, no facilitó el proceso.

Deudas, los casos más comunes

De acuerdo con la estadística oficial, en 2008 los casos más comunes por los que la ciudadanía acudió al Centro de Conciliación están relacionados con problemas civiles, seguidos por los de familia y por último, los penales.

Según el informe, las audiencias más frecuentes tienen que ver con deudas, moras en el pago del arriendo y préstamos en que incurren los uniformados.

En los casos de familia, con cuotas de alimentación y dificultades intrafamiliares. Y los menos denunciados, las lesiones personales, que si no superan los 60 días de incapacidad sin secuelas, de acuerdo con la Ley, se pueden conciliar en este Centro.

Sanciones para uniformados

En el caso de que un ciudadano tenga problemas personales o sea agredido por un policía y desconozca su identidad, el Centro de Conciliación puede ubicarlo solamente con que el ciudadano informe la hora y el lugar en el que ocurrieron los hechos, porque esos datos están registrados en los cuadernos de servicio.

Obviamente, con el número de la placa o el apellido, el proceso resulta más fácil porque los códigos del software permiten saber de quién se trata.

Sobre el temor que tienen muchos ciudadanos de denunciar a las autoridades en casos como lesiones personales, el Centro de Conciliación de la Policía estipula que con sólo haber un incumplimiento de la conciliación, al uniformado se le aplica la Ley 1015 de 2006, que contempla multas económicas entre los 10 y 180 días de salario. Un caso de mayor gravedad implicará que el agente tendrá que responder por una investigación que incluso puede causar su destitución.

paso a paso...
Cómo se realiza una audiencia


1 El afectado puede ir al Centro de Conciliación, ubicado en el segundo piso del Comando de la Policía, en la calle 41 No 11-44. La atención es de lunes a sábado, en horarios de oficina.
2 El conciliador fija una cita y en un plazo promedio de 10 días llama a las partes para celebrar la audiencia.
3 Si las dos partes asisten, la audiencia se desarrolla y el conciliador le da la palabra a las partes para que expongan sus argumentos. Este proceso dura un promedio de 30 minutos.
4 Si la diligencia tiene éxito, el conciliador emite un acta donde quedan pactados los compromisos. De no haber acuerdo, el conciliador también emite un documento para que las partes acudan a los juzgados correspondientes.
5 Hasta dos citaciones es el plazo máximo que da un conciliador para realizar la audiencia de un caso.

Tan válido como un juez


Los centros de conciliación están reglamentados en la Ley 640 de 2001 y son aprobados y vigilados por el Ministerio de Justicia.

Según Wilson Garcés, director del Centro de Conciliación de la Policía, las actas emitidas durante las audiencias tienen validez jurídica y por lo tanto, consecuencias en ese ámbito.

Si las partes concilian y la parte acusada incumple el compromiso, el afectado con el acta puede hacer valer sus derechos ante el juzgado competente, que tendrá que actuar de forma más ágil porque el proceso ya está adelantado.

El acta de conciliación, además, implica que el afectado no tendrá que acudir a otras autoridades para hacer valer sus derechos, si los compromisos se cumplen.

Casos curiosos

La agente Rosa Élida Boada, secretaria del Centro de Conciliación de la Policía, cuenta que al año reciben casos curiosos que también llegan a acuerdos. El más llamativo, explicó, fue el de una señora de un pueblo de Santander que presentó una queja porque un perro pequeño, propiedad de un policía, mordió a su niño.

'Ella lo que exigía era que el policía le pagara los $20.000 que costaba la droga para las curaciones. El agente vino hasta acá, hubo audiencia, pero la señora se gastó como $200.000 en el viaje porque venía de muy lejos. A los días de que se solucionó el problema, el policía nos contó que el perro se le murió'.

Otros casos curiosos, cuenta, corresponden a mamás que le piden a policías del barrio que les ayuden a sacar a los hijos de sus casas porque son irresponsables: 'Eso una vez causó un problema, porque un muchacho acusaba al policía de que el agente quería tener una relación afectiva con su mamá.

El policía explicó que lo único que él quería era ayudar a solucionar un problema de familia'.

 

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