domingo 23 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Contrabando 'empitonó' a certificación contra aftosa

Para la Real Academia de la Lengua, contrabando es 'mercaderías o géneros prohibidos o introducidos fraudulentamente de un país a otro'. Otros lo denominan como un 'mercado negro'.

Pues esa práctica antiquísima 'empitonó' hace unos días al mayor logro de los ganaderos de Colombia.

Literalmente le enterró sus 'cuernos' a más de 12 años de trabajo arduo que tuvieron una inversión superior a los US$300 millones y que culminó con una certificación de país libre de aftosa con vacunación. El contrabando está entrando ganados de Venezuela y Ecuador, países aftosos por excelencia. Esa fraudulenta actividad llevó a que la semana anterior se presentara un foco de aftosa en Ipiales, Nariño, y de manera inmediata Rusia dio pie a tras en su intención de comprar carne colombiana.

Cifras de Fedegán dan cuenta de que se cayó un negocio que involucra 20 mil toneladas al año; y que solo en lo que resta de 2009, el país dejará de recibir US$35 millones en divisas por las 10 mil toneladas de carne deshuesada que se hubiesen podido exportar.

La ilegalidad

Para José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, el 'contrabando no se puede calificar sino como un acto criminal y es a todas luces un negocio insensato que deja unas nimias ganancias'.

Para el directivo, lo más grave del asunto es que 128  países han mostrado interés en la carne colombiana, un producto que se puede denominar 'verde' y de gran demanda en el mundo, pues se produce en grandes extensiones a pastura abierta.

Lafaurie Rivera dijo que de manera reitera se había advertido el peligro que representaba 'la infección reinante en nuestros vecinos y su fácil transmisión por nuestras porosas fronteras que habilitan el contrabando'.

El contrabando, unido a condiciones cambiarias en contra, 'aumentó exponencialmente el riesgo del estatus sanitario recién adquirido por Colombia, y pese a las denuncias de Fedegán, continua a la luz del día y con la permisividad, al menos omisiva, de funcionarios y autoridades'.

Dos preguntas

Fedegan se pregunta: ¿Qué tal que el brote no sea en la frontera con el Ecuador, sino en un municipio al interior del país o en nuestra costa Caribe o en Casanare?

Para la voz de los ganaderos, ese día habremos perdido la batalla.

Para ganar esa guerra al contrabando, el directivo  exhortó a la policía aduanera, a la Dian, al ICA y al Invima, a desplegar acciones enérgicas, efectivas y contundentes contra esa práctica criminal.

Y para culminar ese ácido episodio, Fedegán termina de nuevo: '¿No será que detrás de la mala pasada del comercio internacional hay una intencionalidad política? No debemos olvidar que la guerrilla convirtió la región en un mal vecindario'.

El meollo

Para la Federación Colombiana de Ganaderos, la 'nuez' que incentiva al contrabando está en la decisión técnica del vecino país de atar el dólar a una tasa fija de 2,15 bolívares.

Esa acción ha generado dinámicas imprevistas en todo el comercio.

A raíz de la caída de petróleo se hace insostenible la balanza comercial.

'Por eso los recursos disponibles para pagar importaciones no suman más de US$25.000 millones a un dólar oficial de 2,15 bolívares por dólar. De ahí que todos los productos, con excepción de los medicamentos, pasaran de lista preferente a lista general. Para un importador de carne, este cambio hace que la tasa oscile entre 6 y 7 bolívares fuertes por dólar (tipo de cambio permuta), lo cual modifica los precios relativos. El diferencial cambiario hace que el precio de estos productos puestos en Venezuela, se eleve significativamente y sobrepase los precios regulados que aplica el gobierno venezolano'.

Para Fedegán la lógica comercial, desafortunadamente, se impone.
 
'A un precio de 4.7 bolívares el kilo de ganado en pie en Venezuela y tipo de cambio de 6.71 bolívares por dólar, el precio se ubica en 70 centavos de dólar, es decir a $1.409 el kilo (tipo de cambio de $2.011,5 por dólar). Este nivel frente al precio interno de $2.700 (US$1,34) estimula indudablemente el comercio ilegal de ganado de Venezuela hacia Colombia'.

De toda clase

Vanguardia Liberal hablo vía telefónica con un hombre que conoce los escondrijos a la hora de traer y llevar ganado hacia Venezuela.

Estiman que su principal aliado es una frontera que tiene 2.219 kilómetros.

Traen ganado de color, es decir, cruzado, el cual es fácil de identificar, pues sus marcas tienen que ver con números asignados a cada Estado. Esa marcación va en el lomo, principalmente, y lleva muchos números y máximo una letra.

El novillo gordo se introduce por Saravena y se lleva hasta Bogotá. El kilo de ese animal se pagaba en pie a $2.200 cuando en Colombia se compraba en las fincas a US$3.200.

Las cuentas son fáciles, dijo: Con una ganancia de $1.000 en kilo, se pueden dar el lujo de perder $700 por mermas en el viaje; lo que al final, deja $300 en cada kilo. Si son animales de 400 kilos, habría una ganancia de $1.200.000 por ejemplar.

A un camión le caben 14 novillos gordos.
También dijo se traía terneraje, tipo leche, el cual llega, principalmente, a la Costa Atlántica.

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