miércoles 05 de junio de 2019 - 12:00 AM

Convenio en Bucaramanga permite a 50 niños con cáncer seguir estudiando

Muchos infantes que se someten a tratamientos contra el cáncer se ven obligados a suspender sus estudios. En los casos más graves los niños pueden pasar hasta cinco años, o más incluso, sin recibir clases.

Mi hijo fue diagnosticado con cáncer el 6 de diciembre pasado. El tres de enero de este año inició su tratamiento contra la enfermedad. Debido a las quimioterapias que le aplican, este año ya ha dejado de asistir tres semanas al colegio. Va en sexto grado”, relató Mercedes Otero, madre de un infante quien padece ‘linfoma de Hodgkin’.

Su hijo es uno de los 50 niños beneficiados con un convenio que les permite continuar sus estudios escolares de forma gratuita en la capital santandereana, mientras se someten a sus tratamientos contra las diferentes afecciones cancerosas que sufren.

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Los artífices de esta noble causa son tres instituciones que decidieron trabajar de forma mancomunada: la Clínica San Luis, la Fundación Hope y la Escuela Normal Superior de Bucaramanga.

Estas entidades se percataron de que, a raíz de su proceso de cura, muchos niños y adolescentes con cáncer se ven obligados a suspender sus estudios. Las constantes interferencias y retrasos en su formación académica, termina perjudicando sus proyectos de vida.

Hay retrasos de hasta cinco años

Hace cerca de una década la Clínica San Luis comenzó a operar su Unidad de Hemato Oncología Pediátrica, en donde diagnostica y trata diferentes enfermedades de la sangre y afecciones relacionadas con el cáncer en infantes.

A lo largo de los últimos 10 años, dicho centro médico evidenció que “estar en tratamiento les significa a los niños dejar sus colegios y no continuar con la escolarización, en donde más adelante se refleja esta situación, pues hay niños que alcanzan periodos de tres, cuatro, cinco años o más sin estudiar”.

Otro aspecto a tener en cuenta es que muchos de los niños diagnosticados con cáncer forman parte de hogares con limitaciones económicas. Por consiguiente, a las familias de menos recursos les queda muy difícil contratar servicios particulares de escolarización.

Igualmente, algunos niños que arriban a la ciudad en busca de tratamiento provienen de regiones apartadas de Santander, y unos incluso vienen de otros departamentos, suspendiendo así sus procesos formativos.

“Cuando mi hijo inicia los ciclos de quimioterapia los médicos lo dejan hospitalizado hasta por una semana. Dependiendo del tipo de cáncer y de su mejoría, le programan nuevos ciclos. Cuando el niño tiene quimios debe suspender su colegio y las clases se vuelven intermitentes, debido a su hospitalización y porque queda muy débil”, contó Mercedes.

Estadísticas de la Organización Mundial de la Salud indican que el cáncer afecta cada año en el mundo a cerca de 300 mil infantes y adolescentes, entre los cero y 19 años de edad.

En el departamento anualmente las afecciones cancerosas cobran la vida de aproximadamente 30 niños, de acuerdo con estudios realizados por el Observatorio de Salud Pública de Santander.

Así reciben clases

Sergio Prada, gerente de la Clínica San Luis, explicó las diferentes modalidades de formación que se ofrecen, para garantizar la escolarización de estos 50 niños en tratamiento oncológico.

“Estos infantes pueden recibir clases en las aulas hospitalarias, que especialmente acondicionamos en la clínica. También tienen a disposición el colegio especial que brinda la Fundación Hope, para la educación de los niños que estén en tratamiento ambulatorio o cuando se les da la salida. Es decir, este convenio, que inició hace cerca de un mes, permite que los pacientes continúen con sus clases dentro y fuera del centro médico”, explicó Prada.

Además de brindar recintos especialmente acondicionados para la formación de estos infantes, dicha alianza también permite que las clases sean dictadas por profesores y orientadores capacitados para atender particularmente a esta población.

“Son educadores expertos en estrategias cognitivas, pedagógicas y sociales. La Escuela Normal se encargará de certificar las habilidades de estos estudiantes”, agregó el Gerente de la Clínica San Luis.

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