sábado 11 de noviembre de 2017 - 12:01 AM

Dando la pelea para ser un campeón en Bucaramanga

Este boxeador santandereano amateur le saca jugo a su talento que, además, lo combina muy bien con sus otras pasiones: el estudio y la batería. Sin duda es un guerrero más que busca con su voz construir una Bucaramanga sin límites.

La primera vez que Ronaldo Sebastián se puso unos guantes tuvo una revelación para su vida: Ser boxeador. Desde ese instante, aún en el colegio, empezó su amor y pasión por el boxeo. “Le pregunté a un compañero dónde quedaba el coliseo y empecé a ir para entrenar”.

Este joven, de 19 años, que en cada palabra denota una gran sensibilidad y un carisma único, pudo engrosar la lista de los muchos chicos que se dedican a la calle y a los vicios, pero él escogió el camino correcto y difícil. Criado en el barrio Café Madrid, donde reside, y no ajeno a situaciones adversas, le sacó gusto al deporte, en especial al boxeo, en el que lleva cuatro años entrenando.

A su padre José Ignacio Ojeda Vargas, taxista, ‘se le prendió el bombillo’ y le montó a él y a su hermano un gimnasio casero. “La idea era que yo tenía que tenerlos ocupados para que no se salieran a la calle, entonces fui a las chatarrerías y mandé a hacer con rines las bases, encontré discos oxidados, los pinté y les armé las pesas; también les hice el saco de boxeo”, cuenta.

Esta disciplina la combina con sus estudios en las Unidades Tecnológicas de Santander, UTS, donde cursa tecnología en Geotécnia (estudio de los suelos) y su interpretación de la batería en la iglesia a la que asiste.

Bronce bien luchado

En el ring se transforma, deja al niño interior que lleva adentro para sacar los mejores puños y acabar con sus contrincantes. Una medalla que lo hincha de orgullo a él y a su familia es el bronce que logró en los 69 kilogramos en el Campeonato Juvenil, que se disputó en 2015 en Bucaramanga.

También representó al departamento en 2016 en los 64 kilogramos y estuvo en un torneo en Paipa, Boyacá.

A pesar que le falta mucho camino por recorrer, poco a poco ha ido recogiendo sus frutos. Ya son 15 preseas las que suma en diferentes campeonatos locales a los que ha asistido. Sin duda, es un digno representante de la Bucaramanga sin límites, en la que los obstáculos no existen.

“Siempre he dicho que si uno se prepara bien y si uno trabaja a consciencia sabe que va a hacer una buena actuación. Decía un campeón mundial una frase muy cierta, que el entrenamiento tiene que ser tan fuerte, que la pelea sea un descanso, y así es”, expresa Sebastián Ojeda.

Un guerrero

Este muchacho no es de los que se vence, por el contrario, siempre está en busca de oportunidades para ayudarse y seguir en pie por el camino de la superación. “En las UTS me ayudo vendiendo gomas, caramelos, o a veces con mi mamá (Zenaida Pacheco Rincón) hacemos ayacos para vender”.

Su rutina diaria para cumplir con todos sus compromisos, en especial la cita con el boxeo, es admirable. “Me levanto a las 3:30 de la mañana y empiezo a calentar, hago mis ejercicios. A las 5 debo agarrar el bus para ir a estudiar. Después de clases voy donde una tía que vive cerca, le colaboro en la casa y ella me da el almuerzo, y a las 3 de la tarde me alisto para ir al coliseo y entreno hasta las 6, para luego retornar al Café Madrid”, comenta.

El ideal de Sebastián es seguir caminando por la ruta correcta, en la que continuará persiguiendo su mejor sueño: ser campeón mundial de boxeo por una Bucaramanga sin límites.

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