miércoles 17 de julio de 2019 - 12:00 AM

“Dejé las armas y ahora me vuelvo a sentar en un pupitre”

Entre lecciones de lenguaje, ciencias naturales y matemáticas transcurren las jornadas académicas de los excombatientes que regresaron a las aulas de clase, para obtener el título de bachiller. Ese que no habían podido obtener por estar ocupados en la guerra.
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Orlando, a quien solo llamaremos así por razones de seguridad, es un hombre de 47 años de edad, oriundo de Saravena, Arauca. En 1986, cuando apenas cursaba quinto de primaria, abandonó las aulas de clase y se enroló en la Juventud Comunista Colombiana. En 1990 se incorporó a las Milicias Bolivarianas de las Farc, pero por complicaciones con la fuerza pública, al cabo de dos años se internó directamente al brazo armado de las Farc-Ep, pero siempre asumiendo la posición de Milicias Bolivarianas.

Fue condenado a 40 años de prisión, de los cuales purgó una pena de 12 años en establecimientos carcelarios como Cómbita, La Picota, Picaleña y Doña Juana, hasta que surgió el Proceso de Paz. “Cuando se dio el Proceso de Paz me faltaban siete años para cumplir la condena. El 17 de mayo de 2017, después de recobrar la libertad, me vinculé a la ARN (Agencia para la Reincorporación y la Normalización)”, sostuvo.

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Orlando aseguró que nunca fue amante de los cuadernos, los libros y los lápices. Sin embargo, como parte de ese proceso de reincorporarse a la sociedad, todos los lunes, martes y jueves, de 6:15 a 9:00 p.m., está en un salón de clases intentando ponerse ‘al día’ con aquel proceso académico que un día suspendió por hacer parte del conflicto armado colombiano.

Y esta oportunidad de sentarse de nuevo en una silla de madera, tomar notas de lo plasmado en un tablero, andar con cuadernos para las diferentes materias, precisamente se la brindó la ARN, a través del Modelo de Educación y Formación, Mefr. Escolarizarse en una de las instituciones educativas oficiales de Bucaramanga le ha permitido a este excombatiente de las Farc soñar con obtener el título de bachiller; quizá es ese mismo título que años atrás no cobraba importancia en su vida.

Actualmente está en el ciclo que corresponde a los grados sexto y séptimo.

De acuerdo con información suministrada, 40 personas, entre los 20 y 77 años de edad, hacen parte del Modelo, liderado por la ARN, Ministerio de Educación y Sena, desde 2014, en Santander. Los alumnos asisten a clases en horas de la noche, para adelantar los seis ciclos de estudios estipulados y, que una vez cumplidos satisfactoriamente, serán certificados por los respectivos colegios oficiales.

Preguntas y respuestas

V: ¿Por qué decidió regresar a clase?

O: Es un compromiso que asumimos durante la negociación con el Gobierno Nacional. Para reintegrarnos a la sociedad debemos hacer parte de esos eslabones que pone el Estado, como es la educación.

Además para nosotros es satisfactorio terminar los estudios que por algunas circunstancias de la vida no culminamos en su tiempo.

V: ¿Qué siente al estar de nuevo en un salón de clase?

O: Es muy extraño. Llegan a la mente muchos recuerdos. Cuando empecé a estudiar me tocó con jóvenes, y me miraban con tanto respeto que hasta me nombraron el representante del grupo.

Me toca cumplir con obligaciones académicas, llevar cuadernos en orden. Realmente la vida a uno lo acostumbra a otras cosas, entonces adaptarse a una disciplina diferente no es fácil, pero esto comprometido y con muchas ganas.

V: ¿Tiene hijos? ¿Le ayudan con los temas difíciles?

O: Tengo dos hijas. Una de 15 años que cursa décimo grado y otra de 22 años que ya está en la universidad. Me ha tocado preguntarle cosas, porque a veces no las entiendo; incluso, ellas conservan sus archivos y me los prestan para ayudarme.

V: Una vez obtenga el título de bachiller, ¿ha pensado en estudiar una carrera profesional?

O: Sí lo he pensado. Tengo la voluntad y quiero seguir aprendiendo. Primero voy a terminar este proceso. La verdad estoy aprovechando todas las oportunidades que se me presentan.

De hecho, me estoy capacitando en herramientas financieras y emprendimiento en una universidad de Bucaramanga, también por parte de la ARN.

V: ¿Cómo ha sido la experiencia de compartir con los demás excombatientes en la misma aula de clase?

O: Para mí no ha sido nada novedoso porque ya en la cárcel había tenido la oportunidad de estar con integrantes de las AUC, Bacrim y demás. Uno termina viéndolos como personas normales que, en algún momento, cometieron errores.

Todo se basa en el respeto.

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