lunes 05 de octubre de 2009 - 10:00 AM

Delincuencia y drogas azotan al sector de La Universidad

Ya no saben a quién acudir. Los habitantes del sector de La Universidad, ubicado en inmediaciones a la UIS y al Estadio Alfonso López, aseguran que las calles se convirtieron en focos para la delincuencia, el expendio y el consumo de drogas ilegales, así como para el encuentro de pandillas y la delincuencia.

En las noches, sobre todo el viernes y fines de semana, los vecinos aseguran que un grupo de jóvenes vestidos de negro se dan cita en la rotonda del Monumento Ecuestre del Libertador Simón Bolívar para protagonizar escándalos y peleas a todo nivel. 'Estamos cansados. Incluso esos tipos le han pegado a los policías que tratan de controlar la situación. Ya a los vecinos les da temor hasta salir de noche. La semana pasada, por ejemplo, esos tipos untaron con materia fecal las entradas de unos negocios, ubicados en la calle 9 con carrera 26ª. Todo, porque los propietarios manifestaron inconformidad con ese grupo', dijo uno de los comerciantes del sector.

Pero eso no es todo. Los habitantes, quienes prefieren reservar su nombre por seguridad, aseguran que cada día se registran un promedio de seis atracos y que la mayoría de los agresores son menores de edad.

La situación afecta no sólo a las 7.500 personas que viven en el barrio, sino a las 20.000 que a diario se concentran en la zona, contando los estudiantes de las Universidades Industrial de Santander, de Investigación y Desarrollo, así como de los colegios Santander y Tecnológico Dámaso Zapata.


Villa Olímpica, punto crítico

Y la situación va más allá de la calle. Quienes viven y conocen como la palma de su mano  a la Villa Olímpica, que incluye al estadio Alfonso López, afirman que esta zona, destinada para el deporte, además se convirtió en un espacio donde predomina la inseguridad.

'Cuando hay partidos de fútbol, unos muchachos vestidos con camisetas de los equipos deportivos esperan a los que consideran foráneos. Dicen 1, 2 y 3 y a la cuenta salen en estampida con picos de botella para atacar. Cuando uno menos se imagina, los ve peleando. Hasta uno puede salir golpeado, porque lanzan pedazos de ladrillo y piedras', cuenta un vecino.

Otro de los residentes explica que la entrada norte al estadio es punto de constantes atracos. 'Desde hace 40 años este sector requiere de vigilancia permanente. Ahí se hacen unos tipos que a cualquier hora atracan a estudiantes y adultos'.

Además del olor a marihuana que se volvió más común en la zona, los vecinos comentan que les preocupan los extraños encuentros de jóvenes que, a sin importar el día ni la hora, se dan cita para golpearse y grabarse.

'No hay horario. Los muchachos, que por las pintas y cuadernos parecen estudiantes, se encuentran donde se realizan las competencias de motocicletas y ahí se pegan. Algunos graban y hasta tienen ‘campaneros’, chinos que les avisan cuando está cerca la Policía', expresó un vecino.

El presidente de la Junta de Acción Comunal, Octavio Cordero, hizo un llamado a la Policía Metropolitana de Bucaramanga para que aumente los patrullajes en el sector de La Universidad y le garanticen tranquilidad a la comunidad.


LA VOZ DEL EXPERTO

'Falta una política pública para los jóvenes'

Aunque el politólogo Julio Acelas reconoció que alrededor del barrio La Universidad se presentan serios problemas de consumo de drogas y también de delincuencia, comentó que es necesario analizar y entender los encuentros juveniles que últimamente están preocupando a la comunidad del sector.

'Pueden ser pogueo. Es una forma de encuentro de los jóvenes, que resulta muy difícil de entender para la sociedad. Son modos de juntarse con sus pares para construir identidad, allí los jóvenes son profundamente emocionales y realizan un gran despliegue de energía.  Pero esos encuentros no estimulan la violencia, tienen un aspecto subterráneo y en realidad son formas de reconocimiento, de tener un espacio para comunicarse. Lo que pasa es que la ciudadanía, ante la extrañeza, lo asocia de inmediato con ñeros, peleas o problemas de drogas', dijo Acelas.

El académico apuntó que todo obedece a una falta de política pública dirigida a los jóvenes, que propicie espacios y estrategias para que ellos construyan identidad y encuentren sentido a sus vidas.

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