lunes 08 de julio de 2019 - 12:00 AM

Desarrollan en Bucaramanga un ladrillo a partir de plástico reciclado

Con bolsas plásticas y botellas PET, una docente investigadora y un estudiante de la Universidad de Santander, en Bucaramanga, desarrollan material energéticamente eficiente y sostenible para el sector de la construcción.

Mientras muchos ciudadanos aún no toman conciencia de la importancia de separar correctamente en la fuente, investigadores universitarios continúan lanzando iniciativas innovadoras donde se vuelve indispensable la reutilización de material apto para reciclaje.

En la Universidad de Santander, Udes, por ejemplo, el estudiante de Ingeniería Civil César Iván Gómez Ospino y la directora de proyectos del programa de Ingeniería Civil Heidy Catalina León Gómez trabajan, desde hace un semestre aproximadamente, en un prototipo de ladrillo utilizado en el sector de la construcción.

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De acuerdo con León Gómez, quien también asume como directora del Semillero de Investigación en Recursos Energéticos de la Udes, “el producto es el resultado de una idea que nació para un proyecto de grado, a partir de las necesidades de un desarrollo sostenible. Hemos tenido inconvenientes en lo referente a laboratorios, pero eso nos ha permitido también plantear propuestas para que la comunidad pueda trabajar desde sus casas. La idea es que este proyecto tenga un impacto sobre la problemática que se tiene de disposición de los residuos sólidos y que además pueda ser utilizado en el sector de la construcción”.

El proceso

Teniendo en cuenta la información entregada por la docente, el elemento es elaborado con desechos plásticos tipo uno (tereftalato de polietileno) como bolsas y botellas PET. El procedimiento comienza con la recolección, continúa con el lavado y secado manual, para luego avanzar con el procesamiento de triturado, de acuerdo con la normativa vigente.

No obstante, el material se introduce en una forja entre 400 y 500 grados centígrados, donde es moldeado y prensado mediante una vaporización térmica especificada en los parámetros que regulan la normativa técnica vigente en Colombia.

“Todo termina con un proceso de secado. Cuando ya el bloque está listo se hacen las pruebas de laboratorio para verificar que cumpla con la resistencia establecida en la normativa y con todos los parámetros”, precisó León Gómez.

Lo que viene

Para este proyecto, según se pudo establecer, se tiene prevista una segunda fase, donde se evaluará la durabilidad, a la hora de implementarlo en obras.

“Lo que hemos podido investigar es que en ningún lado nos dicen cuánto dure el proyecto ya aplicado. Es decir, si lo vamos a implementar en plazoletas como adoquines o presentar como muros de carga estructural, entonces no sabemos cuánto va a durar el bloque y eso es lo que necesitamos determinar”, explicó la docente.

Quien mostró su compromiso por continuar trabajando aún más en este tipo de proyectos que sin duda alguna generan beneficios y contribuyen con la preservación del medio ambiente.

Dato: El peso del ladrillo se reduce en un 152% frente a los convencionales de arcilla. El elemento propuesto pesa 946 gramos y el convencional 2.278 gramos. Su resistencia supera el estándar estipulado en la norma técnica colombiana.

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