domingo 21 de julio de 2019 - 12:00 AM

Detallemos esta panorámica ‘setentera’ de Bucaramanga

Escudriñando el álbum de los recuerdos y recurriendo a la memoria de quienes nos antecedieron, cada semana presentamos una página de la Bucaramanga del ayer. Nos hemos propuesto ‘reconstruir’ en imágenes el pasado de los sitios icónicos de la ciudad.
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En el singular archivo de los buenos recuerdos y en nuestras memorias fotográficas nos encontramos con una panorámica ‘setentera’ de una zona emblemática de Bucaramanga.

No es solo una imagen más, es un registro crucial de la meseta. La razón: ese sector se convirtió en un punto estratégico tras la construcción del Viaducto García Cadena a comienzos de la década de los años 70.

Esta gigantesca obra abrió los horizontes de la capital santandereana, pues gracias a ella se construyó una prolongada autopista que comunicó a nuestro municipio con Piedecuesta.

El paso elevado hizo que la zona que bordeaba a esta cañada, conocida antes como la Quebrada La Iglesia, se convirtiera en un punto de comunicación con el sur de la ciudad, con Girón, con el Centro de Bucaramanga y posteriormente con la Ciudadela Real de Minas, proyecto que estaba ad portas de ser edificado años más tarde.

Barrios como La Victoria y La Salle, así como la urbanización Conucos, se valorizaron y quedaron conectados con todos los puntos cardinales de la capital santandereana.

En ese entonces, el crecimiento de Bucaramanga era un tanto desordenado, tenía un proceso de urbanización algo irregular y, al mismo tiempo, muchos hogares humildes querían acceder a un techo digno.

Fue en esta década de los setenta cuando empezó a considerarse la planificación urbana que enfatizaba en los espacios públicos y en la calidad de vida ciudadana.

La densificación de la meseta mediante unidades multifamiliares y conjuntos residenciales se dio a pasos agigantados.

El crecimiento del sur se dinamizó, la ciudad se expandió con la habilitación del Viaducto Benjamín García Cadena y, vale reiterar, empezó la urbanización de la Ciudadela Real de Minas, que se hizo con la aplicación del sistema UPAC.

Dicen que Bucaramanga tuvo el índice relativo de construcción más alto del país, pero con criterios de tipo comercial y urbanista en perjuicio del componente social y cultural. El condominio cerrado desarticuló la convivencia y escasearon los espacios para la recreación ciudadana.

PARA DETALLAR

La ‘añeja’ fotografía de esta nota periodística nos remite a los inicios de varios barrios de Bucaramanga. Identifiquemos algunos de esos sitios:

1. Nueva Granada

Nueva Granada, el nombre que recibió la República Unitaria creada por las provincias centrales de la Gran Colombia tras su disolución en 1830, fue el término escogido para bautizar así a un barrio en esta parte de la ciudad. El sector fue promovido por el antiguo Inscredial y el predio en donde se levantaron las casas perteneció al señor Hipólito Pinto.

2. Kola HipinTo

Allí ya se veía la sede de la bebida gaseosa que representa la cultura santandereana: Hipinto, una empresa que expandió su mercado a Barrancabermeja, San Gil, Duitama, Tunja, Cesar y otras zonas del país. ¿Quién no recuerda sus sabores kola y piña? La bebida dulce y de alto contenido de gas, que comenzó a producir la fábrica de don Hipólito Pinto Herrera, se convirtió rápidamente en un símbolo de Bucaramanga.

3. La Victoria

Trece años antes de este registro, el Instituto de Crédito Territorial había construido el barrio La Victoria. El lote en donde se levantó era una finca situada cerca a la Puerta del Sol. Los primeros habitantes fueron Paulino Pineda y Rosalba de Martínez. Los dueños de la Fábrica de Gaseosas Hipinto les adjudicaron a varios de sus empleados facilidades de pago para adquirir viviendas allí.

4. Conucos

Ya se había iniciado la construcción de la Unidad Residencial Puerta del Sol, la misma que después se conocería como Conucos. Las torres de apartamentos se levantaron en un viejo predio de los Puyana, que se había convertido en una parcela destinada al cultivo de frutos menores.

5. Las Ceibas

Las familias de los agentes de la Policía fueron las que resultaron favorecidas con un plan habitacional que impulsó el

viejo Instituto de Crédito Territorial, ICT. El barrio asumió el

nombre de Las Ceibas porque en estos terrenos existieron los hermosos árboles de esta especie natural. Hoy solo queda una que otra ceiba.

6. El Viaducto

El Viaducto Benjamín García Cadena se inauguró el 25 de Julio de 1970. El megaproyecto, que puso a la ingeniería colombiana entre las mejores de Latinoamérica, se pagó mediante valorización y también contó con aportes de la Nación. Fue

la firma Cuéllar Serrano Gómez la encargada de acercar a Bucaramanga con Floridablanca, a través de este Viaducto.

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