viernes 06 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Duro panorama para 77 mil personas con discapacidad en Bucaramanga y el área

Es claro que la población con discapacidad sigue pasando afugias para movilizarse y en general para acceder a la educación, al empleo, al deporte y a la salud. Se requiere de voluntad política para garantizar los derechos de esta comunidad.
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La población discapacitada del área metropolitana de Bucaramanga no encuentra mayores garantías ni en las aulas, ni en las calles, ni mucho menos en el mercado laboral. También pasa angustias en el área de la salud.

La afirmación la hizo José Alfredo Gentil, un joven de 22 años, quien se moviliza en su silla de ruedas y quien además, -según confiesa-, debe luchar todos los días en esta ciudad para conseguir su sustento como vendedor ambulante.

“Como no hay una conciencia frente a nuestros derechos, así mismo nuestras peticiones no están siendo atendidas como se debe por el Estado”, denunció.

Para Yani Lizeth León Castañeda, directora del Programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, “el tema es grave si se tiene en cuenta que los datos del Censo 2018 estiman que en los cuatro municipios del área residen cerca de 77 mil personas con tal condición”.

Y si bien la información disponible no permite desagregar a esas personas por tipo de discapacidad, “es evidente que existen demasiadas barreras arquitectónicas para el desplazamiento de esta comunidad, por citar solo un obstáculo cotidiano”.

Del mismo parecer es Julián Francisco Ferreira, otro de los miembros de esta población. Según él, “uno de los principales campos de batalla para nuestra gente son las calles. Actividades sencillas como ir al supermercado o tomar el bus se convierten en retos de enormes proporciones”.

Rampas de acceso en parques, plazas y separadores; semáforos adecuados para los invidentes y posibilidades reales para que el lenguaje de señas sean algo más que signos exóticos, son las peticiones de esta comunidad desplazada.

Otras cifras

Además de las altas tasas de analfabetismo, un elevado porcentaje de población en edad para estar cursando los niveles preescolar, primaria o educación básica (de 5 a 14 años) de manera literal está por fuera del sistema escolar.

León Castañeda recuerda que “el acceso a la educación puede brindar mayores oportunidades a las personas con discapacidad, entre otras cosas, para lograr romper con los grandes círculos de la pobreza”.

Además la experta recuerda que, según la ONU, la discapacidad debe ser considerada como un asunto transversal en la implementación de sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“El compromiso es no dejar a nadie atrás. En analfabetismo la meta nacional es reducir a menos de 3%. En el AMB esta tasa para el total de la población es de 2,3%, mientras que en el caso de la población con discapacidad es cinco veces más alta”, añadió.

Una cifra más: A medida que aumenta la edad aumenta la incidencia de la discapacidad, siendo de 43% en los mayores de 60 años. Sin embargo, el mayor número de población con tal característica se encuentra a partir del rango de los 50 años.

Más del 80% de las personas con tal condición, entre los 15 y los 59 años, considera que su condición no lo incapacita para trabajar. Uno de los que piensa así es Julio Martín Pinzón Ojeda, vendedor informal, quien ha liderado las banderas de su comunidad y defiende sus intereses a través del Comité Municipal y Departamental de las Personas con Discapacidad.

Él, de 54 años, sale todos los días con sus muletas a ganarse la vida.

Y aunque él reconoce que obviamente falta mucho para garantizar el derecho que tiene su comunidad a la inclusión plena y efectiva en la sociedad, especialmente en área laboral, dice que aplaude la gestión que ha realizado la presente administración: “Debo reconocer que durante este gobierno local sí ha existido una férrea decisión de atender a nuestra comunidad”, agregó.

Según la caracterización que se ha adelantado en el municipio, actualmente hay habitantes con limitaciones físicas y visuales (ceguera total y baja visión), intelectual y auditiva (sordera total e hipoacusia); además de discapacidad múltiple, así como una pequeña parte de la población que padece enfermedades denominadas como ‘huérfanas’ o ‘raras’.

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