lunes 08 de julio de 2019 - 12:00 AM

El 85% de asilos de Bucaramanga no cumple las normas en salud

De los 34 asilos que operan legalmente en Bucaramanga, solo cinco de ellos cumplen a cabalidad con lo exigido por el Ministerio de Salud y Protección Social. En los restantes 29, existen problemas de hacinamiento, insuficiencia de enfermeras o terapeutas, y deterioro de mobiliario.

Muchas familias son irresponsables frente al cuidado del adulto mayor en la ciudad. Se presentan muchos casos en los que las familias entregan abuelitos a asilos o refugios y prácticamente los dejan abandonados, pretendiendo que los albergues se encarguen por completo de su cuidado”.

Este testimonio es de Adriana García-Herreros Mantilla, secretaria de Salud y Ambiente de Bucaramanga. Desde hace más de un año y medio, la funcionaria viene trabajando de primera mano con los hogares geriátricos de la capital santandereana, para que cumplan la normativa vigente, y ha podido conocer la dura realidad que existe en cada uno de ellos.

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Solo cinco de 34 cumplen

De acuerdo con lo identificado por García-Herreros Mantilla, de los 34 asilos que actualmente operan en la ciudad, solo cinco de ellos cumplen a cabalidad con la normativa en materia de salubridad y de atención al adulto mayor.

En los demás se presentan múltiples problemas, deficiencias y pendientes, que impiden que el Municipio les otorgue la debida autorización en materia de salud para su funcionamiento. Estos lugares afrontan posibles cierres o suspensiones de sus actividades por parte de las autoridades.

En algunos de estos refugios los ancianos no cuentan con suficientes baterías sanitarias para sus necesidades. En otros lugares no cuentan con espacios o recintos óptimos para el esparcimiento, ni para la práctica de talleres o manualidades, o simplemente tienen un espacio muy reducido en el comedor.

Pero no es solo en factores de infraestructura. También hay problemas de dotación. Este tipo de establecimientos cuenta con camas y sillas deterioradas, o que son insuficientes en número para la cantidad de abuelitos. Algunos sitios carecen de ayudas técnicas, como bastones o caminadores. En otros, incluso hay deficiencia en útiles de aseo y en implementos de cocina.

Por ley, esta clase de albergues también deben contar con personal especializado para la atención de la tercera edad. Es decir, deben contar, por ejemplo, con nutricionista, auxiliar en enfermería, tallerista en actividades físicas y relaciones sociales, entre otros especialistas.

Nacieron de la caridad

Uno de los hogares geriátricos con más trayectoria en la ciudad es el Asilo San Rafael, que abrió sus puertas en 1943, gracias a diversas donaciones y a la caridad de los bumangueses. Tras 76 años de labor ininterrumpida, hoy es uno de los refugios más ejemplares y estables de la capital santandereana.

Así como nació el San Rafael, muchos refugios de la tercera edad que funcionan en Bucaramanga se crearon a raíz de donativos y de la buena voluntad de personas, que son conscientes y se preocupan por la numerosa cantidad de abuelitos que son víctimas de abandono.

Para abordar algunas cifras, se calcula que en el área metropolitana de Bucaramanga cerca de 6.631 adultos mayores pasan hambre actualmente y tienen cierto grado de desnutrición, debido a la escases de alimentos en sus núcleos familiares.

La preocupante estadística la reveló un informe realizado en 2018, en conjunto por el Programa Metropolitano Bucaramanga Cómo Vamos, y por el Instituto de Familia y Vida de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Lea más sobre este informe aquí: 6.631 adultos mayores pasan hambre en Bucaramanga

Tal análisis evidenció que el 9% de los adultos mayores de la ciudad no reciben ni si quiera la alimentación mínima requerida. Según lo revelado, estos más de seis mil ancianos habrían ingerido menos de tres comidas al día, a lo largo del último mes. Esto sin contar aquellos adultos mayores que deambulan por las calles y que no cuentan con techo.

Esta es solo una parte de la realidad, que llevó a varios ciudadanos a poner en marcha refugios o asilos para la tercera edad. Empezaron y se mantienen con los donativos que la ciudadanía les brinda, y con las ayudas que ellos mismos gestionan para seguir prestando tal apoyo a la sociedad.

Dada la forma de su constitución y su actual sostenimiento, por ello es que en muchos hogares geriátricos actualmente existen deficiencias e incumplimientos en tal normativa que impuso el Ministerio de Salud.

Ángel Quiñones, director de la Fundación Hogar Luz de Esperanza en Bucaramanga, ha levantado su voz de protesta en varias ocasiones ante las exigencias de las autoridades.

Según Quiñones, “estamos en crisis. Cada día atendemos más adultos y nos exigen más requisitos, pero seguimos con los mismos recursos. Es algo injusto, en vez de ayudarnos, nos persiguen con más normas”.

“Más de un año de trabajo”

La Resolución N° 0055 de 2018 expedida por el Ministerio de Salud es la normativa que impone tales exigencias para los refugios de la tercera edad. Según indicó la Secretaria de Salud de Bucaramanga, “desde hace más de un año iniciamos los acercamientos con los asilos, para dar a conocer esta normativa, asesorarlos en la misma y reconocer los avances logrados. Todos los establecimientos ya deberían estarla cumpliendo”.

Hasta la fecha, las cinco instituciones de la capital santandereana que han logrado cumplir con tal norma, según dijo la funcionaria, son: Asilo San Rafael, Hogar Asilo San Antonio, Hogar Geriátrico San Joaquín y Santa Ana, Centro de Bienestar del Anciano, y Hogar para el Adulto Mayor María Auxiliadora.

“El resto de asilos tiene plazo de cumplir esta normativa en lo que resta de 2019, de lo contrario se verían sujetos a sanciones por parte del Departamento. De hecho, como obligación ya pasamos el reporte de las entidades que han cumplido”, dijo la Secretaria.

Principales dificultades que afrontan lo asilos

1. Planta física: Muchas de las edificaciones de los asilos fueron donadas, y se trata de casonas antiguas que ya presentan cierto deterioro y que requieren una cuantiosa inversión.

2. Poco giro del Estado: Directores de asilos aseguran que mantener a un abuelito cuesta cerca de $900 mil al mes, y que los giros de la Estampilla Pro-Anciano solo cubren alrededor del 3% de tal costo.

3. Abandono: Muchas familias dejan de pagar la mensualidad a los asilos, y como en la mayoría de casos las autoridades no hacen cumplir la ‘Ley de abandono’, el refugio termina manteniendo gratis al anciano.

Dato: Los asilos que operan en Santander albergan a cerca de 3.800 adultos, según cifras de la Asociación de Centros de Bienestar del Adulto Mayor.

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