lunes 13 de noviembre de 2017 - 12:01 AM

El amor por el arte no es puro cuento

El amor por el teatro, la música, las artes escénicas y todo tipo de expresiones artísticas es lo que mueve la vida de Sandra Barrera, una mujer que día a día lucha por impulsar la cultura y el arte en el histórico Teatro Corfescu y convertir a Bucaramanga en una ciudad sin límites para las expresiones culturales. Ella, con su voz construye ciudad.

Escuchar y sentir los aplausos después de cada presentación, ver al público levantarse de la silla para ovacionar un espectáculo y la satisfacción de ver que la gente se interesa por las diferentes expresiones artísticas y orales en las que participa, desde muy pequeña enamoraron a Sandra Barrera, directora de la Corporación Festival de Cuenteros, Corfescu; de los teatros, el arte y la cultura.

Desde temprana edad esta santandereana sintió correr por sus venas la sangre artística que la invade. Su pasión surgió cuando doña Inés Camacho de Villareal, rectora del Instituto Técnico Femenino, colegio donde estudiaba, le inculcaba a sus estudiantes y docentes el amor por el arte. “Para ella siempre fue muy importante la semana cultural, no era el relleno del pénsum académico, era realmente importante, existían centros literarios donde hablábamos de poesía, teatro, danza, música… ella se interesaba por llevar espectáculos a las aulas para inculcar en sus estudiantes el amor por el arte, por eso siempre le voy a estar agradecida”, recuerda Sandra con gran emotividad.

Participar en bailes, obras de teatro y presentaciones en el colegio llevaron a Sandra a conocer el entonces Teatro Rosedal y el Teatro Unión. En este último se disfrazó por primera vez para participar en una obra, su papel era el trébol de cuatro hojas. “Esa vez estaba muy emocionada, participé en una obra del colegio, lejos de imaginarme que después de que los niños salíamos de hacer las presentaciones, empezaban a emitir películas triple X”, señala con humor.

Luego de su etapa escolar inició estudios de trabajo social en la Universidad Industrial de Santander. Allí, con un grupo de amigos, decidió crear hace 22 años la Corporación Festival de Cuenteros, Corfescu, una entidad cultural que tenía como finalidad darle asiento jurídico a su proyecto estrella: el Festival Internacional Abrapalabra. Desde entonces, Corfescu se ha dedicado a desarrollar diferentes iniciativas culturales.

Transformación

Fue así que hace cerca de seis años el llamado Teatro Analucía se cruzó en el camino de la Corporación, “en su época (los 80) este teatro fue la sala de cine de moda en la ciudad, la primera con aire acondicionado, con detectores de humo, zona para fumadores… era el teatro a la vanguardia, donde las señoras de alta sociedad encontraban la oportunidad de lucir sus abrigos y disfrutar de los estrenos cinematográficos de la época”, relata Sandra.

Con el pasar de los años y la evolución que tuvieron las salas de cine, el Analucía fue quedando de lado para quienes buscaban este tipo de planes, por lo que se empezó a utilizar durante un tiempo como el Cineclub El Hormiguero, después estuvo funcionando como el Teatro Royal Plaza y, finalmente, durante 15 años se estableció una iglesia cristiana que abandonó el escenario en 2005, cuando quedó en el olvido.

En 2011 Corfescu empezó la búsqueda de un espacio más amplio para llevar a cabo sus proyectos, “estábamos buscando un espacio más grande, en esa búsqueda el teatro se nos atravesó en el camino. Entonces llamamos y averiguamos sobre el espacio y cuando entramos fue amor a primera vista. Iniciamos la remodelación del lugar, de las sillas, el aire acondicionado, los baños, entre otros, y empezamos a funcionar”.

El 2 de agosto de 2011 el Teatro Andalucía se transforma en el Teatro Corfescu para abrir las puertas al público con la obra ‘Calibana’. “Era un espectáculo de circo y salsa en vivo; la inauguración fue todo un éxito”, recuerda.

Luego se realizaron temporadas de ‘Música para el pie izquierdo’, shows con Fernando Meneses, obras de teatro con Marcela Carvajal y Fernando Solórzano. Así, muchos espectáculos locales que han marcado la cultura de la ciudad.

En estos casi siete años, el telón del Teatro Corfescu se ha abierto para más de 250 artistas internacionales y 480 nacionales, así como para alrededor de 45 compañías regionales y ha contado con una asistencia promedio de 120 mil espectadores anuales, lo que lo ha convertido en un sitio insignia para convertir a Bucaramanga en una ciudad sin límites para el arte y la cultura.

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