martes 17 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

La educación, el arma que unió lo que la guerra dividió

Una sencilla pero significativa ceremonia de graduación reunió a exintegrantes de las Farc y las AUC para que empuñaran con orgullo el diploma que certificaba la culminación del seminario de emprendimiento del que hicieron parte.
Escuchar este artículo

El siniestro estruendo de las balas, producto de la guerra, quedó atrás. El pasado sábado, 58 excombatientes entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, y las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, quienes un día fueran enemigos, se encontraron reunidos para escuchar, esta vez, el ruido de los aplausos con motivo de orgullo y alegría por haber finalizado el Seminario de Herramientas para la Innovación y el Desarrollo Empresarial dictado por la Universidad de Santander, Udes, en alianza con la Agencia Para la Reincoporación y la Normalización, ARN.

A pesar de que muchos excombatientes de las Farc y las AUC se vieron obligados a hacer parte de las filas de estas organizaciones, sus protagonistas han dejado claro que se necesita de mucho coraje para volver a la legalidad y empezar de nuevo, sobre todo por el hecho de enfrentarse a ciertos estigmas y señalamientos de una sociedad como la nuestra, que apenas está haciendo un tránsito hacia la reconciliación y el perdón, pero que se ha visto polarizada por algunos líderes políticos y medios de comunicación.

Lea también: En Santander, 166 exmiembros de las Farc se han reincorporado.

Construir paz desde la educación

Para Ronald García, coordinador de la ARN de Santander y Arauca, el diplomado fue fundamental porque logró converger en un mismo espacio a desmovilizados de dos grupos que solían ser adversarios para estudiar, aprender y fortalecer las competencias necesarias para desarrollar sus proyectos productivos.

“Hoy estamos construyendo unas nuevas lineas de vida con dinámicas diferentes, sin importar las razones del conflicto, pensando en futuro de paz”, expresó García.

Por otra parte, Wilmar Lizarazo Jerez, profesor de la Udes y director de la Escuela Empresarial, aseguró que estas capacitaciones no solo contribuyen a la formación profesional de estas personas, sino que se vuelve en un aporte significativo para sus competencias personales.

Y aunque para muchos puede significar una tarea difícil unir a dos grupos de personas con diferencias ideológicas tan marcadas, el reto se volvió más sencillo cuando se implementaron actividades recreativas y de esparcimiento enfocadas a recordar esa época de la niñez en donde no habían odios, enemigos ni rencores. El resultado ya lo conocemos, las barricadas que se construyeron como mecanismo de defensa para evitar contacto por el miedo y la diferencia, fueron tiradas para hacer la unión en pro de la paz, la educación y la superación.

Del mismo modo es importante destacar la labor de los estudiantes de último semestre de la facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables de la Udes, quienes también asumieron la responsabilidad de dirigir este proyecto, para que desde sus conocimientos, se pudiera impactar a aquellos reincorporados con la ilusión de aprender.

“El reto ha sido muy grande para ellos porque les ha permito conocer la realidad que el país está viviendo, salirse del escenario académico y vivirlo más de frente con estas personas”, dijo Lizarazo Jeréz.

Además: Café cultivado por excombatientes de las Farc recibe premio ante la ONU.

Las voces de una nueva vida

Para Orlando, quien un día militó en las filas de las Farc, la oportunidad de capacitarse sobre desarrollo empresarial ha sido una fortuna que pondrá en práctica para desarrollar una visión emprendedora y poder montar su propia empresa.

Hasta el momento ha dado pequeños pasos. El semestre pasado, como una tarea del diplomado, con un grupo de compañeros presentaron un proyecto de fabricación de morrales, a los cuales se les implementaron ciertas mejoras con el fin de proteger la postura de los militares.

El proceso no ha sido fácil, pero la convicción de demostrarse a sí mismo y la sociedad que puede ser capaz, son más fuertes.

“Nosotros somos ciudadanos y tomamos un destino que, cada quien tendrá sus razones. Se nos están abriendo las puertas ante una sociedad que nos ha estigmatizado y nos hace ver como maquinarias de muerte, pero no es así, nosotros venimos de las entrañas del pueblo campesino. También podemos demostrarle a la gente que somos personas que queremos trabajar por el desarrollo de las comunidades y del país”, expresó.

Para él es increíble pensar cómo solo un trazo, una pequeña firma logró reescribir su vida, pues aquel 24 de agosto de 2016, un nuevo Orlando nació gracias al acuerdo de paz que se pactó entre el Gobierno Colombiano y las Farc.

Aunque muchos lo han tildado de ‘imperfecto’, para Orlando, el acuerdo de paz es “un paso muy importante en la medida que todos podamos entendernos y aceptarnos, que usted y yo podamos opinar sin que el fantasma de la muerte nos vigilen por lo que digamos”.

A pesar de que todavía hay muchos cuestionamientos sobre si el proceso valió la pena, quizás la mejor respuesta está en la prueba de que los que un día fueran enemigos, se vieran como seres humanos iguales, con sueños, metas, dificultades y el deseo de empezar nuevamente.

Del mismo modo, Amparo, quien es desmovilizada de las AUC, ahora puede compartir con sus hijas, a quienes considera su mayor tesoro y el impulso para salir adelante y dejar atrás una vida llena de sufrimiento.

“Ellas son mi motivo, el motor de mi vida y quiero ser un ejemplo para ellas, porque quiero que sean útiles para sociedad, que aprendan y vivan una vida diferente a la que un día yo llevé”, expresó.

Por eso Amparo decidió estudiar, y aunque fue un gran reto, lo logró.

“Yo sentía mucho temor, no sabía que iba a pasar, pero hoy digo que puedo. Gracias a esta oportunidad hemos demostrado que somos capaces, que somos unas personas útiles para la sociedad y que sí podemos. Algunos, de pronto, sentíamos temor y se presentaron muchas dificultades, pero lo logramos”, fueron algunas de las palabras que pronunció en su discurso.

También, aprendió a ver su pasado como un instrumento de aprendizaje y no como un fantasma que la atormenta por aquellas decisiones que un día tomó.

Le puede interesar: Conmovedor video emociona las redes sociales en Bucaramanga.

“No me arrepiento de mi pasado, cometí muchos errores, defraudé a muchas personas, pero de él aprendí. De ese pasado, hoy soy la mujer que soy, una mujer valiente, guerrera, esforzada, que no mira para atrás aunque a veces tenga debilidades y sienta que desfallece, esa mujer aprendió que la vida no es fácil, que cada día hay que mirar hacia un futuro y seguir”, expresó.

Ahora, con un puesto de frutas y verduras en el que pondrá en práctica todos los conocimientos que aprendió en el diplomado, Amparo, aparte de ser fiel creyente en Dios, también lo es de las segundas oportunidades, y su clamor ante la sociedad no es que olvide, sino que perdone.

De esta manera, los días de guerra quedaron atrás. Las armas fueron relegados por la pluma y el papel. El odio, el miedo y la muerte se transformaron en paz, reconciliación y una nueva vida, en donde existen las segundas oportunidades y las personas que, la única lucha que enfrentan, es la del cambio la construcción de un mejor país.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad