martes 02 de octubre de 2018 - 7:34 PM

El drama de tener hambre en Bucaramanga y la lucha del Banco de Alimentos

El más reciente informe del programa ‘Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos’ estima que unas 80 mil personas en el área pasaron hambre por escacez de alimentos en sus casas. En Bucaramanga opera un Banco de Alimentos, que ayuda al mes a 5.300 personas de la región.
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Imagine por un instante que su vida es otra. Que ahora tiene el trabajo de conseguir alimento para 5.300 personas vulnerables en Santander, que en muchos casos se acuestan solo con una o dos comidas al día.

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Piense por un momento que acaba de salir de las instalaciones de una empresa, ubicada en el área metropolitana de Bucaramanga, donde un gerente le acaba de decir que no le donará nada. Sencillamente teme que usted saque provecho vendiendo los alimentos que le podría entregar.

Por último, imagine que recibe una llamada de un albergue de ancianos. Piden donación de comida. Al otro lado de la línea preguntan si puede enviar pollo, carne, arroz, tomates, papas, cebolla o al menos empaques de algún tipo de pasta.

Qué respondería si lo único que tiene en la bodega son seis mil bolsas de masmelos, 500 kilos de dulces, medio centenar de cajas de natilla y otro poco de bolsas de galletas. Súmele además que algunos de esos productos están a cuatro o dos días de vencer su vida útil.

Ahora, piense solo por un segundo: ¿Qué le respondería a la persona de ese hogar geriátrico?

La semana pasada, David Enrique Peñaloza tuvo que buscar, como ocurre desde hace dos años, esa respuesta. Este ingeniero de mercados, administrador del Banco de Alimentos de Bucaramanga, sus ocho trabajadores y 16 voluntarios buscan y rebuscan donaciones para el único Banco de Alimentos en Santander, que es manejado por la Arquidiócesis y presta ayuda a 51 fundaciones de Santander, que a su vez tienen a cargo a personas en situación de vulnerabilidad.

El Banco de Alimentos funciona desde hace 15 años. Trabajadores y voluntarios dependen de las donaciones, pero casi siempre reciben, como lo narran, además de dulces y galletas, afilados “No podemos donar”, que como una navaja intenta cortar su testaruda constancia por llevar comida a quien tiene hambre en Santander. Ellos caminan, una y otra vez, por la cornisa de la frustración, sin temor a caerse.

El más reciente informe del programa ‘Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos’ estima que unas 80 mil personas en el área metropolitana aguantaron hambre por escasez de alimentos en sus casas, al menos una vez en el mes.

El presbítero Luis Gabriel Sierra Quiñónez, director de Pastoral Social, aseguró que si bien esas cifras son representativas, la realidad es más fuerte.
“Recuerdo a una persona. Se quedó sin empleo. Su esposa no soportó la situación de pobreza y se fue. Lo dejó con tres niños. Uno ve a esta persona trabajando para alimentar a sus hijos y darles estudio. Sé que hay días que solo se acuesta con una galleta y agua de panela. Prefiere darles comida a sus hijos, que comer. Sé que a ellos les dice que van a salir de esa situación y los abraza todas las noches. Lo he visto llorar por eso…”.

Vanguardia Liberal habló con David Enrique Peñaloza, administrador del Banco de Alimentos de Bucaramanga.  

Preguntasy respuestas

* ¿Tiene ahora alimentos en la bodega?
No mucho. Lo que más tenemos en este momento son cajas de dulces. Necesitamos granos, aceites, productos de la canasta familiar, que es lo que menos nos llega por donaciones.

* ¿Cuántos dulces tiene?
En este momento tenemos seis mil bolsas de masmelos, unos 500 kilos de caramelo y golosinas, ponqués, galletas y cajas de natilla de coco. No tenemos proteínas. Tenemos un cuarto frío, que dura medio mes vacío. Las proteínas que nos donan son muy pocas. Al mes podemos tener unos 80 kilos para atender a cinco mil personas. Contamos con productos que pueden saciar el hambre, pero que no alimentan. Además, muchos productos vienen con fecha de vencimiento próxima.


 

* ¿Así donan las empresas, a punto de vencer?
Las empresas hacen las donaciones por varios motivos. Uno, porque el empaque no es útil para ellos, es decir cuando el producto fue rasgado. Dos, la mayoría de gente dona con la fecha de vencimiento muy encima. Nos llegan productos con dos o tres días de vida útil. En algunos casos llegan con un solo día.

* ¿Y qué hacen?
Hay que sacarlos inmediatamente. Nos toca llamar a todas las fundaciones para que vengan ese mismo día.

* ¿Le ha tocado enviar dulces porque no hay más alimentos?
Sí. Así nos ocurrió la semana pasada. No teníamos producto como tal para alimentar. Solo teníamos caramelos. Un asilo en Zapatoca nos pidió colaboración. Contábamos solo con masmelos y galletas. Y eso fue lo que enviamos.

* ¿Un dulce alimenta?
No, pero es lo único que a veces tenemos. Contamos con un programa que llamamos ‘la cambiatón’. Vamos a iglesias o empresas y le proponemos a la gente cambiar esos productos, como los masmelos o galletas, por una libra de arroz, de alverja, pastas lentejas o proteínas.

* ¿Cada cuánto organizan la cambiatón?
La idea es hacerlo una vez al mes. En las iglesias nos colaboran mucho. Ahora queremos llegar a las empresas, para que nos ayuden con los productos que necesitamos.
 
* ¿La gente conoce la labor que hacen?
Muy poco. En RCN, hace poco con el programa Master Chef, se hizo una campaña en un capítulo sobre qué son los bancos de alimentos, pero la gente en general no sabe lo que hacemos.

* ¿Los empresarios de Santander tienen voluntad para donar?
Es un poco complejo. La verdad, ha sido difícil entrar a tocar esas puertas. Los buscamos, pero la gran mayoría de empresas prefieren destruir el producto que donarlo. La gente cree lastimosamente que nosotros nos vamos hacer millonarios revendiendo. Así me lo han dicho en la cara, cuando voy a las empresas a pedir donaciones. Aseguran que no donan porque no saben el fin o las manos donde terminará el producto. Los gerentes dicen que no donan porque va a terminar en las calles de Bucaramanga. Esa es una gran mentira. Donar para ellos tiene una gran ventaja. Nosotros expedimos un certificado en la declaración de renta que disminuye la base gravable de impuestos por el 125% del costo de lo donado. Además de exención del IVA en los alimentos de consumo humano donados.


* ¿Cómo evitan que no revendan lo donado?
Nosotros volvemos a empacar los productos. Tenemos unas bolsas, que tiene el logo del Banco de Alimentos y de la Arquidiócesis de Bucaramanga para evitar esa comercialización. En el empaque se advierte que está prohibida su venta. También hacemos seguimiento a las fundaciones.

* ¿Quiénes sufren de hambre en Bucaramanga?
Hablamos de personas vulnerables, en pobreza extrema. Muchos de ellos se les hace difícil conseguir $2,000 al día para comprar e ingerir algún producto. Hay de todo, primera infancia, adolescentes, adultos mayores. Al Banco de Alimentos llegan todos los días personas a tocar la puerta en busca de ayuda. Recuerdo a una de ellas, es una mujer muy joven, de unos 26 años. Fue abusada sexualmente, quedó embarazada. Tiene dos hijos más. Vive en una habitación. No tiene recursos. Intentamos ayudarla lo más que podemos, pero vive una situación bastante caótica. Acaba de tener el bebé y cómo va a mantener a los dos niños. Ella está completamente sola. No hay forma de poder ayudarla, porque lastimosamente lo que tengo en la bodega son masmelos y caramelos.


* ¿Los bumangueses somos indiferentes a esta realidad?
Sí. Lastimosamente lo somos y me incluyo, porque yo era así. Llevo dos años en el Banco de Alimentos y no sabía que tanta gente tenía hambre en Bucaramanga. No sabía que la gente sufría tanto. Hay mucha gente que literalmente aguanta hambre. Hace poco nos llegó una carta. Una pareja con ocho hijos, dos hijas menores cayeron en la droga, una quedó embarazada. La señora nos decía que no sabe cómo mantener a sus nietos. Todos los días conocemos casos como esos y es difícil porque el banco de alimentos no puede ayudarlos. Le doy otro ejemplo, tenemos un colegio público al frente de las instalaciones del banco de alimentos, algunos muchachos vienen y nos tocan. Nos preguntan si les podemos ayudar con el almuerzo. Lastimosamente no tenemos comedores. No tenemos tampoco alimentos. Ellos son muchachos de colegio, que a duras penas desayunan y en algunos casos no tienen para comer.

* El Banco de Alimentos de Bucaramanga está ubicado en carrera 20 N° 11-46 del barrio San Francisco. Sus teléfonos son 6713408, 6719452 o 3176461452 si desea donar.

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