martes 16 de febrero de 2021 - 3:17 PM

El gran Viaducto de la Novena ya tiene el nombre de otro gigante: Alejandro Galvis Ramírez

Alejandro Galvis Ramírez fue un hombre visionario quien, a través de su trabajo, promovió el desarrollo del país, de su región y de su querida Bucaramanga. Él, quien falleció el pasado 15 de enero, recibió ayer un emotivo homenaje póstumo.
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Desde ayer el inmenso Viaducto de la Carrera Novena tiene el nombre de otro gigante en la historia de nuestra ciudad, de Santander y del país: Alejandro Galvis Ramírez.

Como un homenaje póstumo a la memoria de quien fuera uno de los más grandes empresarios del país y un destacado periodista, la Alcaldía de Bucaramanga designó ayer esta importante estructura vial con su nombre y apellidos.

Con decreto en mando, expedido ayer por el mandatario de los bumangueses, Juan Carlos Cárdenas Rey, se le rindió este justo reconocimiento, tras una sobria ceremonia celebrada en el costado Norte de dicha estructura vial.

El Alcalde dijo: “destacamos a este gran santandereano, férreo defensor de la libertad de prensa y por eso hoy su nombre queda grabado para la historia en letras de molde y por supuesto en uno de los lugares más icónicos de la meseta de Bucaramanga: el inmenso paso elevado de la carrera 9”.

“Queremos reconocer su vida y trayectoria, además destacarlo públicamente como un ciudadano ilustre, líder de opinión, sobresaliente empresario, periodista insigne y un gran líder de opinión”, anotó.

El santandereano Alejandro Galvis Ramírez, quien falleció el pasado 15 de enero, fue uno de los personajes más grandes e influyentes de Santander y del país.

Él hizo parte de la historia regional y nacional como visionario del periodismo y un hombre de gran entrega a la comunidad.

Fue emprendedor, gestor de proyectos que le dieron un gran desarrollo a Santander y una gran figuración a nuestra región en todos los ámbitos.

Dentro de las ejecutorias más significativas de Alejandro Galvis Ramírez se destacan las de haber transformado nuestro periódico, Vanguardia, que ya llegó a sus 101 años.

Es preciso decir que también impulsó el desarrollo del periodismo regional. No en vano se convirtió en el socio mayoritario de diarios como El Universal, de Cartagena; La Tarde, de Pereira; El Liberal, de Popayán, y El Nuevo Día, de Ibagué. También logró consolidar el periódico popular más leído de Colombia: Q’hubo. Además, gestó y presidió la Asociación Nacional de Editores de Diarios, Andiarios, y fundó la Agencia Nacional de Noticias, Colprensa.

Su amor por la región y liderazgo lo llevaron a ser el precursor gestor de la primera Facultad de Comunicación Social de Santander en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, y también con su decidida participación la creación de la primera Facultad de Economía de la región.

Su excepcional ética de trabajo, su empeño y pasión por el desarrollo del Departamento, su trayectoria y valentía en el ejercicio del periodismo y la defensa a ultranza de la libertad de prensa y de opinión le merecieron los más altos reconocimientos y exaltaciones a nivel nacional y regional como la Cruz de Boyacá, la Orden al Mérito Industrial, la Orden al Mérito Ganadero, y las máximas distinciones de la Sociedad Interamericana de Prensa, por citar solo algunas condecoraciones.

De igual forma recibió el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, en la categoría de Gran Empresario.

Alejandro Galvis Ramírez también fue un gran líder en la ganadería. Creó y dirigió la empresa El Madrigal, la cual le ha aportado un desarrollo muy importante a las diferentes razas bovinas, especialmente el Pardo Suizo.

Participó activamente en el desarrollo de la Corporación Financiera de Santander, fue el motor de asociaciones como Prosantander, y junto a otros grandes de la región impulsó los proyectos de infraestructura más importantes para la región, tales como la Represa del Sogamoso, la transformación de la Refinería de Barrancabermeja, la Conexión vial con el puerto Petrolero, la Ruta del Sol, la vía a Cúcuta, la ampliación del acueducto, la reestructuración del aeropuerto de Palonegro y el Instituto del Petróleo, entre otros.

También lideró el Grupo Promisión. Según Carlos Chaverra, empresario y uno de los pilares de ese equipo en sus inicios, “él siempre tuvo la máxima expresión de liderazgo cuando se trataba de convocar región. Fue y será recordado como uno de los más grandes santandereanos, que le colocaba pasión a todo lo que hacía y eso se traducía en un rotundo éxito en cada proyecto que emprendía”.

Lideró muchas obras sociales a través de la Fundación que también honró el nombre de su padre, el patricio Alejandro Galvis Galvis, fundador de Vanguardia. Destacamos la reconstrucción de un plantel educativo que nació con la idea de ayudar a cientos de niños del sector de la Mesa de los Santos y las veredas aledañas: el Colegio Agroecológico Holanda.

Alejandro Galvis Ramírez perteneció durante muchos años a la junta directiva de Ecopetrol e incluso fue el encargado de liderar la búsqueda de accionistas locales para la filial de Terpel, tras un maravilloso trabajo que nos trajo gran progreso a la región.

Arturo Natho Gamboa y Oscar Andrés Bravo Restrepo, Presidente y miembro de la Junta Directiva Organización Terpel S. A., dicen que se sienten “enormemente agradecidos por su legado y la participación de Galvis Ramírez en la historia de esa compañía”.

“La Terpel que nos moviliza por tierra, mar y aire, es la empresa que Alejandro Galvis Ramírez concibió desde un inicio. Con su espíritu idealista, su energía, su ética y su pasión apoyó la construcción de la Estación Terminal de Distribución de Productos de Petróleo, hoy conocida como Terpel, la segunda compañía más grande de Colombia y presente en cinco países de América Latina”, recuerdan.

Ellos aseguran que “con generosidad y nobleza, Alejandro Galvis Ramírez contribuyó a que el propósito de este gran proyecto empresarial fuera siempre servir a los colombianos. Gracias a él y a todas las personas que participaron en la creación de Terpel, hoy ese propósito sigue intacto en nuestra propuesta de valor y orienta todas las acciones de la compañía”.

Y aseguran que “El sol de Terpel siempre brillará en su memoria”, al igual que lo hace desde anoche el hoy Viaducto Provincial de la Novena, que con sus 3.858 luminarias quedaron programadas desde un software, con un sistema de última tecnología, para resaltar el homenaje que le rinde nuestra ciudad a uno de los personajes más ilustres de nuestra tierra.

DATOS DEL VIADUCTO
El 9 de abril de 2015 fue inaugurado el que se conoce como el puente atirantado más extenso y alto del país: el Viaducto de la Novena, hoy conocido como Viaducto Provincial Alejandro Galvis Ramírez. La estructura, de 550 metros de longitud, se erige sobre una altura de 132 metros. Comenzó a construirse durante la administración del alcalde Fernando Vargas Mendoza, pero fue el mandatario Luis Francisco Bohórquez quien lo entregó al servicio de la comunidad.
AGRADECIMIENTO
Alejandro Galvis Blanco, gerente de Vanguardia, recordó que su padre, Alejandro Galvis Ramírez, “creía que Vanguardia debía ser la voz de Santander. Fue así como convirtió a Vanguardia ya no solo en un periódico en el que se trataban temas de interés para la región y se alentaba el debate público, sino en un verdadero motor de transformación de Santander”.
“Mi papá estaba convencido de que a Vanguardia le correspondía promover el desarrollo y el bienestar de la región a través de la defensa de los intereses ciudadanos, la fiscalización de la corrupción y el impulso del desarrollo empresarial”.
“Así que a la causa impulsada por Alejandro Galvis Galvis, mi abuelo, se sumaba ahora la de su hijo, Alejandro Galvis Ramírez y esta causa era clara: trabajar por esta región con plena pasión, para a través del periódico impulsar su bienestar, su crecimiento económico, la generación de empleos de calidad, la demanda de transparencia de sus gobernantes y el estar siempre del lado de la comunidad”.
“Hoy mi padre no está, pero al igual que los principios de mi abuelo, Alejandro Galvis Galvis, trascendieron a su partida del mundo terrenal, las convicciones de Alejandro Galvis Ramírez siguen vivas el corazón de Vanguardia. Me consta que mi papá sentía que su causa no estaba completa y que aún tenía mucho por hacer en beneficio de esta región. Las personas desaparecen, pero sus causas y convicciones trascienden cuando se ha vivido toda una vida con un propósito”, agregó.
“Vanguardia lleva 101 años trabajando por una causa: la defensa de los principios y los ideales liberales, entendidos estos como aquellos que dignifican a los seres humanos, y el trabajo incansable y sin descanso por esta región. Sin importar qué tan difícil sea este camino, sin importar cuántas veces nos tengamos que levantar, como lo hemos hecho en más de un siglo de historia, seguiremos perseverando y siendo resilientes, para ser ese motor de transformación y de impulso a esta región, que es nuestra razón de ser”.
“Este viaducto se ha convertido en un símbolo de la ciudad, en un símbolo del crecimiento como ciudad y de nuestra proyección como región. Ese fue el propósito de la vida de mi padre, Alejandro Galvis Ramírez. Ver su nombre aquí es afianzar su convicción, que seguirá siendo nuestra convicción, y que trascenderá por siempre en todos aquellos que por una u otra razón, la vida cruzó en su camino”, puntualizó.
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