lunes 16 de marzo de 2020 - 12:00 AM

El invierno nos golpea otra vez

Durante más de seis horas se registraron fuertes precipitaciones en Bucaramanga y en los vecinos municipios del área, lo que dejó una persona fallecida y dos más heridas en el corregimiento de Vijagual. Este es un sector del Corregimiento 1, al norte de la capital santandereana.
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Una persona muerta, dos heridas, cerca de cien viviendas afectadas e igual número de damnificados, además de un tramo veredal incomunicado, hacen parte del saldo que deja el invierno en Bucaramanga y en sus vecinos municipios del área metropolitana.

De acuerdo con César García, director de Gestión de Riesgo de Santander, las fuertes lluvias que azotaron al área entre la noche del sábado y la madrugada de ayer causaron el desbordamiento de la quebrada Vijagual, a la altura de ese sector y en inmediaciones del frigorífico homónimo.

Personal del Cuerpo de Bomberos de Bucaramanga atendió la emergencia y auxilió a cerca de 100 familias que resultaron con afectaciones unos 10 sectores de ese corregimiento.

La concentración escolar del lugar también sufrió serios daños, pues el lodo ingresó a buena parte de los salones de la institución.

Por más de seis horas se registraron las fuertes precipitaciones, que también ocasionaron emergencias en los barrios situados en inmediaciones del Río de Oro.

También se reportaron daños en otras zonas, como el barrio San Expedito de Bucaramanga, en donde el salón comunal presentó problemas por un deslizamiento de tierra. Además, en El Pablón un árbol afectó la red de luz en la zona de Villa Patricia.

Las lluvias también causaron afectaciones en vías y viviendas en la zona rural y urbana de Floridablanca.

De acuerdo con lo señalado por el alcalde de esa localidad, Miguel Ángel Moreno, “el sector más afectado es Villas de San Pedro”.

La Defensa Civil, por su parte, adelanta el censo de damnificados y procedió al envío de maquinaria amarilla para el despeje de vías.

De igual forma, se activó un Puesto de Mando Unificado en la entrada al casco antiguo, donde junto a organismos de socorro se coordinan acciones para contrarrestar los efectos por las fuertes lluvias de estos últimos días.

El invierno nos golpea otra vez

¡Se creció el río de oro!

Tal sería la furia con la que corría el Río de Oro en Girón, que en él terminaron reposando un camión Ford de estacas, modelo 1955, y un árbol de unos cuatro metros de alto.

En el sector de Hoyo Caliente, un caserío ubicado a la orilla del afluente, a dos cuadras del parque principal, la angustia llegó la noche del sábado, momento en el que la lluvia parecía no cesar. Allí, los residentes fueron testigos de las escalofriantes escenas que aún hoy los mantienen en alerta.

Emilce Duarte, quien vive en esta zona desde hace más de 30 años, es una de las más afectadas con los recientes aguaceros, pues según precisó, su casa está a punto de caer.

“Desde las 9:00 de la noche del sábado, que no dejaba de llover, no he podido ‘pegar’ el ojo. Yo veía cómo el agua se llevaba de a pedazos el talud; se creció el río y llegó a socavar el terreno sobre el que está construida mi casa. La tierra se debilitó y se vino abajo el árbol que tenía afuera”, narró Duarte.

“La parte de atrás de la vivienda ya casi se me cae. Las paredes empezaron a ceder y ya estamos alistando los ‘chécheres’ para evacuar”, agregó la mujer.

La Alcaldía de Girón, de acuerdo con lo precisado por la afectada, acordó ayudarla con un subsidio de arriendo durante tres meses para su reubicación. No obstante, la mujer destacó que “hasta tanto el municipio me dé ese subsidio, no puedo salir”.

Jorge Eliécer Gómez, de 58 años, habitante del barrio La Campiña, es otro de los afectados: “Yo siempre dejaba mi camión parqueado aquí, pero anoche llovió tan duro, que la tierra se vino abajo. Con el deslizamiento se fueron unos siete metros de tierra al río y con ellos mi carro”, subrayó el damnificado.

Drama en Piedecuesta

En el ‘municipio garrotero’, los residentes del sector rural, específicamente en la vereda La Mata, pasaron momentos de angustia debido a deslizamientos provocados por las lluvias, en la vía principal del este sector.

Jerson Mantilla, quien vive hace siete años en esa área, narró cómo se vivió la madrugada lluviosa y lo que han tenido que hacer luego del temporal.

“Hay cinco derrumbes por Marta Baja y Mata Alta. El problema es que por aquí ni las autoridades, ni la alcaldía, ni nadie ha venido a ayudarnos”.

“Con la comunidad nos ha tocado ayudar a despejar la vía a punta de manguera, para ablandar el lodo y poder correr todo con picas, palas y lo que se tuviera a la mano para ayudar”, afirmó Mantilla.

La ruta mencionada por el piedecuestano comunica con Menzulí, Mata Baja, Mata alta y Florida, según precisó.

Mientras los habitantes de la zona trabajaban en la limpieza de la vía, se conoció que un jeep rojo con negro, parqueado en el sitio, resultó incendiado.

Esto sucedió, según narró Jerson, “porque un señor se parqueó ahí, se bajó a ayudar, iba con carga y como tocó hacer un transbordo, de un momento a otro eso explotó. No sabemos qué pasó. Gracias a Dios no hubo heridos”, agregó.

Más estragos

De acuerdo con lo señalado por la Oficina de Gestión del Riesgo, barrios como Brisas de Río Frío, El Tejar y Estoraques también se vieron afectados con las lluvias.

En ‘Brisas’, por ejemplo, la comunidad permanece en alerta constante tras un fuerte deslizamiento de tierra. Las viviendas ubicadas en la orilla del río están ahora a unos 20 centímetros del agua.

En El Tejar, por su parte, se presentó un deslizamiento de piedra y lodo en su cancha. No obstante, allí las autoridades acudieron al lugar para despejar la zona, aunque el sitio mantiene preocupado al vecindario.

Ahora bien, en Estoraques, su líder comunal afirmó que la comunidad recogió material de arrastre que cayó en la entrada del sector.

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