martes 25 de junio de 2019 - 12:00 AM

‘El padre de mis hijos me decía que era fea, bruta y que no era nadie’

Vanguardia pensando en las mujeres que han sido agredidas, discriminadas, abusadas o vulneradas mantiene la campaña “No te quedes callada, denuncia si fuiste agredida”. En este espacio buscamos visibilizar los casos que se “normalizaron” por miedo o porque no se denunciaron a tiempo, para demostrar que sí se puede hacer algo para defenderles sus derechos.

Desesperada, esta es la única palabra que puede describir el estado en el que se encuentra una bumanguesa de 29 años de edad, quien desde hace varios meses vive en una pequeña habitación con sus dos hijos, bajo el amparo de lo que sus padres le pueden brindar para pasar el día a día en la capital santandereana.

De acuerdo con su relato, ella se comprometió con un hombre siendo muy niña. En ese entonces, los dos tenían tan solo 15 años. Casi dos años después de sostener esta relación, bajo una situación económica un poco dura, nació el primer hijo, quien actualmente tiene 11 años.

La pareja había abandonado la ciudad, para trasladarse a un municipio de los que conforman el Magdalena Medio, ya que debido a las pocas oportunidades laborales, él se fue a trabajar a una mina ilegal.

“Yo decidí irme con él porque no contaba con el apoyo de mis padres. Pero puedo decir que ha sido una de las tantas decisiones difíciles y desacertadas que he tomado en mi vida. Estando allá, él se convirtió en un hombre muy tomador, mujeriego y maltratador. No aguanté tanto y a los siete meses de embarazo me devolví para Bucaramanga”, relató.

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La mujer reconoce que debido a su inexperiencia o falta de orientación profesional, trató de aguantarse todo lo que más pudo por sus hijos; de hecho, nunca se le pasó por la mente hacer un alto en el camino que quizá le hubiera prevenido tanto dolor, humillación y desilusión como lo ha sentido hasta la fecha.

“Él consiguió trabajo y yo no pude estudiar más, ni siquiera me gradué de secundaria. Él prestó servicio militar y logró hacerse bachiller. Mientras se desempeñaba como guarda de seguridad privada no solo conoció a la mujer con quien está actualmente conviviendo, sino que yo quedé embarazada de mi hija (quien ahora mismo tiene 4 años). Finalmente, él decidió acabar todo y formar un hogar aparte”, señaló.

No obstante, la mujer reconoció que después de finalizada la relación de casi 14 años, se convirtió en una persona solitaria. No tenía ni siquiera cómo garantizar la comida de los niños, mucho menos sustentar lo de un arriendo para ofrecerles una vivienda digna.

El calvario

“Al verme en esta situación, le dije que me ayudara, pero esa petición terminó siendo mi tormento. Él aceptó ayudarme, pero a cambio me decía: usted es una fea, usted es una bruta, a usted nunca nadie la mirará, usted jamás conseguirá un trabajo porque no es nadie, ni estudio tiene. Realmente eran palabras duras, fuertes...”, subrayó.

Para resolver el tema de la manutención de los dos menores, se citaron en una Comisaría de Familia donde presuntamente conciliaron la cuota. Solo que él terminaba entregando el dinero correspondiente cuando quería y cuando ella accediera a sus pretensiones sexuales.

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“En noviembre de 2018 dije no más a todo esto. Hoy en día mis hijos no son bien recibidos en la casa donde él y su nueva pareja conviven. Ella dice que mis hijos son insoportables y que ese apartamento es de ella, por tanto entra quien ella acepte. Él ya no me pasa lo de la cuota pactada, tampoco los ve. Son mis padres los que me colaboran para la comida de los niños. No trabajo porque nadie me da una oportunidad laboral, ya que no soy bachiller”, finalizó la mujer.

En voz del experto

Este caso fue puesto en conocimiento de los profesionales del Centro Integral de la Mujer, en Bucaramanga.

Desde el componente psicológico, la coordinadora de este Centro, María Emilce Salcedo Betín, explicó que la violencia llega a perpetuarse en la psiquis de la mujer, cuando se comienza a naturalizar señales de violencia psicológica, que son las primeras en instaurarse en la víctima infringidas por el agresor.

“Algunas son culpabilizar por todo lo que sucede negativo en la relación de pareja, indicar cómo vestirnos o maquillarnos, anular decisiones y opiniones de manera pública y/o privada, controlar amistades o relaciones con nuestro núcleo familiar, revisión de nuestras redes sociales y control de estas, celos de manera permanente, intimidación y amenazas constantes, entre otras”, indicó Salcedo Betín.

Así las cosas, para prevenir y no lamentar, siempre se recomienda tener claro que la violencia se mide; por tanto, esta va en aumento y es cíclica, quiere decir, que se repite y se incrementa cada vez más.

“Sugiero estar siempre alertas a estas señales primarias, que comienzan a evidenciarse en las relaciones de noviazgo, cuando ya se detecta alguna de estas y no se sabe qué hacer, lo más recomendable es no callar, denunciar y buscar acompañamiento psicológico para el fortalecimiento de esta toma de decisiones, que a diario nos puede llegar a brindar a las mujeres, una vida libre de violencias”, anotó la psicóloga.

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Desde el componente jurídico, la abogada Luz Andrea Peña Ardila explicó que las mujeres que sean víctimas de cualquier tipo de violencia por parte de un integrante de su núcleo familiar pueden acudir a Comisaría de Familia. La denuncia se debe interponer en la Fiscalía General de la Nación.

De cara a garantizar los derechos de los menores de edad, se puede acudir al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Comisaría de Familia o Personerías Municipales, con los cuales se adelantará el proceso respectivo para regular temas como custodia, alimentos y visitas.

Centro Integral de la Mujer

El Centro Integral de la Mujer es un programa adscrito a la Secretaría de Desarrollo Social y la Oficina de Mujer y Equidad de Género de la Alcaldía de Bucaramanga. Se ofrecen asesorías psicológicas y jurídicas gratuitas a mujeres víctimas de violencia, radicadas en la capital santandereana. Para programar una cita, las interesadas deben llamar al 635 1897 o al 642 5000. Las instalaciones están ubicadas en la calle 34 #35-39, del barrio Álvarez.

Durante el primer semestre de 2019, de acuerdo con información suministrada, cerca del 80% de los casos atendidos en este lugar, las mujeres buscaron ayuda por estar viviendo situaciones de violencia intrafamiliar, relacionadas especialmente con maltrato psicológico.

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