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Bucaramanga
Martes 27 de febrero de 2024 - 12:00 PM

El Parque Centenario de Bucaramanga y su transformación en el tiempo hoy entregan su remodelación

Para solucionar diferentes conflictos que preocupan a la ciudadanía desde la Alcaldía de Bucaramanga se intervino el Parque Centenario una de las plazas que trae consigo un recorrido histórico valioso para el comercio de la ciudad VANGUARDIA le cuenta cómo evolucionó con el tiempo

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La Alcaldía de Bucaramanga hizo la entrega del Parque Centenario, en pleno 'corazón' de la ciudad, el cual duró varios meses en remodelación.

Este parque estuvo más de un año en obras las cuales ya fueron entregadas a la comunidad y puestas a disposición de la ciudad toda vez que se culminaron las labores.

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Este escenario es uno de los más antiguos de Bucaramanga y tiene bastante valor simbólico para la ciudad debido a que fue uno de los primeros epicentros comerciales.

La historia del parque Centenario se comenzó a entretejer antes de la misma construcción del mismo, pues el contexto social y económico de la zona da la razón de la esencia con la que este vive actualmente.

Así lo explica el historiador y sociólogo Emilio Arenas, quien cuenta que en el siglo 19, la presunta aparición de una santa en una tabla en la que picaban alimento para gallinas, dio pie a la expansión comercial de la zona. A raíz de esto, se convirtió en una romería.

Reyes González, un comerciante de la ciudad compró algunas manzanas de la ciudad, y en una de ellas construyó una plaza que tuvo su nombre. Este lugar incluso llegó a ser un ‘mini’ zoológico al contar con animales exóticos, diferentes especies de pájaros y un pequeño lago en el que nadaban patos y tortugas.

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Para la pequeña Bucaramanga de aquel entonces, ese parque era enorme, contó Antonio Díaz, arquitecto restaurador y actual director del Teatro Santander. Con el tiempo se fue poblando la zona, y fue considerado un “barrio de élite”.

Allí fue construido el colegio San Pedro Claver, que hoy es el Centro Cultural del Oriente. En 1903 comenzó la construcción del edificio propio de la institución.

Pero en 1910, un grupo de comerciantes, mejor conocidos como ‘los libaneses’, le regaló el parque a Bucaramanga en conmemoración de los 100 años de la independencia de Colombia. Allí fue nombrado el Centenario.

El monumento al expresidente santandereano, Aquileo Parra, fue construido posteriormente, en 1930 por Francisco Antonio Cano, en memoria de este político que logró restablecer la paz de la República.

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Años después la burguesía migró hacia el oriente de la ciudad, a Cabecera. Y el parque quedó con otro uso completamente comercial.

Una gran invasión de vendedores ambulantes se ubicó en la zona, debido a la expansión comercial que se presentaba a sus alrededores. Además, allí se situó el terminal de transportes de la ciudad.

Copetran fue la primera empresa que abrió su negocio, aunque antiguamente se llamaba Flota Roja y provenía del Socorro. Cuando se construyó Pescadero, en 1948, emigraron a Bucaramanga para ampliar sus recorridos.

La competencia también se trasladó a esta zona. Berlinas, Motilones, Omega, y más, ofrecieron su servicio frente al Parque Centenario.

Por otro lado, el Alcalde Jaime Trillos, en la década de los 60 y en su afán de limpiar los contrabandistas de la ciudad, que solían vender sus productos en la carrera 15 desde la calle 17 hasta la Quebradaseca, los ubicó en la esquina suroccidental del parque.

No fueron muchos, pero su presencia creció al punto de que la totalidad del parque “perteneció” a estos comerciantes, donde surgió el reconocido “San Andresito” con más de 300 casetas que ofrecían productos traídos en contrabando de la isla de San Andrés, Cúcuta y Maicao.

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“Eso era un laberinto. Las casetas ocupaban todo el lugar, solo había paso para los compradores que iban al parque”, detalló Arenas.

Además, para los viajeros que llegaban a la ciudad, fueron construidos hoteles de paso y que ahora son residencias y moteles.

Antonio Díaz indicó que estos comerciantes le compraron al banco comercial La Antioqueño, que perteneció a Rafael Parra Cadena, para así entregar el edificio, en 1988, que hoy en día es conocido como el Centro Comercial La Isla. En ese momento fue desocupado el parque.

“Pero ellos estaban muy cómodos en el Centenario y se opusieron a emigrar de allí. Se les hacía fácil todo porque los buses llegaban y de inmediato entregaban la mercancía”, agregó el historiador Arenas.

Ese mismo año, el arquitecto Cristian Melo, durante la administración del alcalde Plinio Silva lleva a cabo la remodelación del parque, que por la invasión de los vendedores quedó totalmente destruido.

Tal diseño corresponde al aspecto actual del Centenario.

El quiosco de cerámica, ubicado en la esquina del parque, es producto de esta reestructuración.

El hecho de que la zona quedase completamente comercial dio pie al alto tránsito de personas, que desde hace décadas ha provocado un deterioro en el parque por asuntos de inseguridad, mendicidad y consumo de drogas, aspectos en los que ahora se trabajarán desde la Alcaldía de la ciudad con una nueva remodelación del parque.

En 2014 se llevó a cabo la más reciente renovación del Centenario, con una inversión cercana a los $1.900 millones. Con la restauración del Teatro Santander, el Gobierno Local volvió a poner su atención en este parque, localizado entre las carreras 18 y 19 con calles 33 y 31.

“Queremos adecuar lo que denominamos ‘Distrito de Artes y Oficios’, en el cual unimos los componentes arquitectónicos con el espacio público. Luego de esta etapa, el siguiente paso es la asignación de recursos. Lo proyectado es que el próximo año se inicien las intervenciones en el Centenario”, precisó Iván Vargas, secretario de Infraestructura de la Alcaldía de Bucaramanga.

Emilio Arenas dice que si no solucionan el contexto y el problema que hay alrededor del parque, la inversión al lugar no servirá para nada.

“Mientras el entorno del parque se mantenga en la misma situación, la remodelación actual del parque es inútil”, coincidió Antonio Díaz.

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Publicado por A.S.

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