jueves 26 de noviembre de 2020 - 11:10 AM

El santandereano que recorrió el mundo tras las huellas de Maradona

Durante cerca de 24 años, el amor de un periodista de Bucaramanga por la carrera futbolística de Diego Armando Maradona lo llevó a viajar y estar en lugares en los que el ‘10’ pasó varios de los momentos más representativos de su vida.
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La historia de amores, reconciliaciones y ‘odios’ entre Johan Triana, un periodista bumangués, y Diego Armando Maradona Franco, arrancó en 1994, cuando el futbolista argentino jugaba su último mundial y el bumangués jugaba ‘picaditos’ en las calles de su barrio.

El periodista de 36 años confiesa que “cuando estaba pequeño y jugaba fútbol con mis amigos, cada uno pedía ser un jugador, algunos eran Asprilla, Higuita o ‘El Pibe’, pero cuando supe que Maradona y yo cumplíamos años el mismo día, siempre quería representarlo en cada partido”.

A sus 10 años, en pleno Mundial de Estados Unidos 1994, Johan Triana recordó que “este fue el primer evento de fútbol que vi con conciencia, donde comencé a entender más el juego, y lo que representaba una Copa del Mundo y por supuesto, a ver jugar a Maradona con la camiseta de Argentina”.

El santandereano que recorrió el mundo tras las huellas de Maradona

Tras el paso del Mundial, donde paradójicamente el ‘10’ fue suspendido por dar positivo en una prueba antidopaje, este aficionado al fútbol estudió durante cerca de 20 años en detalle la carrera del ídolo argentino, hasta el punto de que, como él lo afirma, “leía libros, su biografía, vi noticias, videos, entrevistas, escuché música de muchas bandas que se relacionaban con el jugador y el histórico Argentina Inglaterra de 1986 lo repetí, al menos, 20 veces”.

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A medida de que los años pasaron, a este bumangués se le metió la idea en la cabeza de que viajaría a los lugares en los que Maradona se hizo grande, basado en todo lo que aprendió luego de verlo jugar.

Luego de que trabajó y ahorró para su travesía, a inicios de 2014, Johan organizó sus vacaciones y tomó un avión con rumbo a Bueno Aires. Durante este viaje, Triana recorrió Caminito, uno de los lugares más coloridos y emblemáticos de La Boca, se tomó fotos con los murales del Diego, entró a La Bombonera, el mítico estadio de Boca Juniors, que acogió a Maradona entre 1981 y 1982 y hasta se sentó cerca al palco del ‘10’ con la tribuna La 12 de fondo.

Johan regresó a Colombia y mientras trabajaba en una casa radial en Bogotá tuvo la oportunidad, en agosto de 2015, de hacer parte de los asistentes al Estadio Metropolitano de Techo donde se disputó un partido por la paz y, por supuesto, donde el eterno número 10 fue titular.

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El periodista expresó que “esa fue la única vez que lo vi en directo en una cancha. Aunque estaba pasado de peso, ‘sin rodillas’ y sin un buen estado físico, Maradona cobró un penal, acomodó el balón a una esquina y se anotó un golazo que celebró emocionado pero con mucha dificultad. Recuerdo que se me aguaron los ojos y quedé con la satisfacción de que, al menos una vez en la vida, lo vi jugar”.

Dos años después, en mayo de 2017, el aficionado afirmó que decidió ‘seguirle la pista’ a Maradona para conocer y entender por qué la gente le tenía tanto fervor. Estuvo cinco días en Nápoles, la ciudad en la que se consagró la carrera futbolística de Diego, comió la “pizza más rica del mundo” e ingresó al estadio San Paolo a ver un partido del Napoli, el equipo que hizo grande el argentino.

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En esa cancha, Triana escuchó “la misma música con la que Maradona entrenaba y en las pantallas del estadio vi los videos famosos en los que él calentaba, botaba el balón hacia el cielo, lo acariciaba y mostraba el espectáculo digno de un aficionado al fútbol”.

El aficionado bumangués narró como en aquella ocasión “me puse una camiseta de Argentina, la 10 con la que él ganó el Mundial de 1986 y salí a caminar por Nápoles. La gente me saludaba como si yo fuera argentino. Incluso una señora del barrio Español, del centro de la ciudad, salió y me dio un abrazo y me dio las gracias sin yo saber el por qué”.

El viaje finalizó y la vida privada de Maradona que se hizo cada vez más pública, sus escándalos y posiciones políticas hicieron que su seguidor decidiera pasar del fanatismo a ‘detestarlo’ de cierta manera por la ‘zurda política’, por las agresiones a sus parejas y por recibir dinero para hacer campañas presidenciales.

El santandereano que recorrió el mundo tras las huellas de Maradona

Johan Triana enfatizó en que “empecé a distanciarme de Diego Armando, a darme cuenta que lo que hacía como persona no me representaba. Me gustaba lo que hacía como futbolista, que fue un capitán increíble, que se ‘paraba duro’ a pelear si veía una injusticia con alguien pero su actitud fuera de las canchas si me generaba molestia”.

A un día de su muerte, este aficionado dijo que “yo me voy a quedar con la mejor imagen de él, porque nos guste o no todos tenemos una historia de Maradona”, aquel muchacho que, como se plasma en una de las más bellas composiciones que se le hicieron, en un potrero de Villa Fiorito en Buenos Aires, “forjó una zurda inmortal”.

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