jueves 29 de octubre de 2020 - 12:00 AM

En Bucaramanga “se multiplicaron las ventas informales en la pandemia”

En varias zonas se intensificaron los operativos para la recuperación del espacio público. Vendedores informales advierten que la crisis migratoria empeoró esta problemática, y proponen estudiar soluciones con la academia y empresarios.
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La pandemia no puede ser excusa para el desorden”, así lo señalan habitantes y comerciantes formales del sector de Cabecera en Bucaramanga, quienes manifiestan que durante los últimos meses aumentaron las ventas irregulares ambulantes y estacionarias.

Es un problema que adquiere mayor grado de complejidad con el paso de los días. Para miles de familias bumanguesas las ventas informales representan la única opción de ingresos, y más en estos tiempos de crisis por causa del coronavirus.

Más de 75 mil empleos se perdieron en Bucaramanga en medio de esta pandemia. Como si fuera poco, la capital santandereana es una de las ciudades con mayor índice de informalidad en el país, superando la media nacional de 47,2%.

En la ‘Ciudad Bonita’ tal indicador es de 54,9%, según el informe más reciente del Dane.

Guillermo Forero es uno de los bumangueses que hace parte de tal estadística. Desde hace más de 20 años se dedica a la venta de hierbas y plantas en el Centro. Él considera que “cada día hay más gente y menos oportunidades de trabajo en la ciudad, inclusive para nosotros como vendedores ambulantes... ahora hay muchos migrantes que por necesidad también están trabajando en las calles”.

“Ya casi ni se puede caminar”

La ciudadanía reporta aglomeraciones y desórdenes en vías y aceras de zonas como el Centro, Cabecera y San Francisco, a raíz de las ventas irregulares.

Estrategias implementadas como el Plan Maestro de Espacio Público, y como la reciente demarcación del Paseo del Comercio, no han logrado garantizar el espacio que se requiere para el adecuado tránsito de peatones y de automotores.

Trinidad Flórez, presidenta de la Junta de Acción Comunal, JAC, de Cabecera, manifestó que “se multiplicaron las ventas informales durante la pandemia. La carrera 33 es la más afectada, ya que es casi imposible caminar en ciertos tramos entre las calles 45 y 51. En muchas esquinas ponen puestos de fruta, y a uno le toca bajarse a caminar por la vía.

“También se dispararon las ventas ambulantes que usan megáfonos y altoparlantes con exceso de ruido. Habitantes y comerciantes estamos muy extrañados ante la falta de controles en este sector tan emblemático de la ciudad”, agregó Flórez.

“Atendemos el llamado”

Tras las quejas y preocupaciones expuestas por la comunidad, en asuntos como propagación de la COVID-19, esta semana la Alcaldía de Bucaramanga intensificó los operativos de control y recuperación de espacio público.

José David Cavanzo, secretario del Interior de la Alcaldía de Bucaramanga, resaltó una intervención que este miércoles se ejecutó en “los alrededores de la Plaza San Francisco, con Policía, Secretaría de Salud y Migración Colombia. Atendemos el llamado de los comerciantes formales, para que no exista competencia desleal.

“Igualmente venimos fortaleciendo acciones en Cabecera, en donde también hemos atendido cada requerimiento realizado por la ciudadanía... Es un momento complejo, la pandemia hizo que creciera la informalidad laboral. Mantendremos los operativos y seguiremos con la implementación del Plan Maestro de Espacio Público”, añadió el funcionario.

“Se lo advertimos al Municipio”

Vendedores informales, registrados en censos y caracterizaciones del Municipio, señalan que el Gobierno Local no ha prestado la atención debida a la proliferación de ventas irregulares.

“Nosotros le advertimos a esta Administración, en un primer encuentro que tuvimos, que la migración podría incrementar el problema de la informalidad”, aseguró Libardo Granados, vocero de la Unión General de Trabajadores en Economía Informal de Bucaramanga.

Este líder de los vendedores considera que la Alcaldía debe formular políticas concretas y que sean diseñadas por múltiples actores, con el propósito de impulsar en la ciudad opciones laborales formales, de organizar el comercio irregular y garantizar el espacio público que requiere la ciudadanía.

Granados manifestó que “el Plan Maestro fue un fracaso, no ha servido, y la Administración no lo quiere reconocer. Lo que se necesita es diseñar estrategias en conjunto con los empresarios de la región, con líderes gremiales, y con expertos de la academia... se trata de un problema social”.

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