sábado 14 de enero de 2012 - 12:38 PM

En la intimidad del culto lefebvrista de Bucaramanga

Los seguidores de la iglesia lefebvristas, conocida como el ala ultraconservadora la Iglesia Católica, tienen una sede en el barrio Alarcón de Bucaramanga.
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En latín y de espaldas a los feligreses, un padre español oficia la liturgia y eleva cantos. Las mujeres se cubren la cabeza con mantas blancas y negras y todos se arrodillan las veces que creen necesario. Vanguardia Liberal quiso conocer más de esta ceremonia y estuvo en el lugar durante una misa cantada de domingo.

El Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado, es uno de los lefebvristas más reconocidos de Colombia. Algunos críticos de su gestión  aseguran que su fervor por esta iglesia no lo deja aplicar la Constitución y las leyes de forma objetiva frente a temas como el aborto, el uso de métodos anticonceptivos y la unión entre hombres y mujeres del mismo sexo.

Inicio de la misa de domingo

A las 10:00 de la mañana, media hora antes de empezar la misa de domingo, el padre José Ramón García Gallardo se instala en la entrada de la pequeña capilla San José del barrio Alarcón para esperar a sus feligreses.

El gentil sacerdote rubio y de ojos verdes, miembro de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X,  les da la bienvenida a los asistentes con el acento porteño que le dio el haberse criado en Argentina, a pesar de haber nacido en España. A los que se lo piden, les impone sus manos sobre la cabeza o el rostro para aliviar males, pecados o preocupaciones.

Llegan con el Libro Ordinario de la Santa Misa o devocionario, que contiene las oraciones y los cantos que guiarán la ceremonia. Algunos lucen vestidos largos, camisas manga larga y pantalones de paño, siguiendo las indicaciones que da el devocionario para mantener el “decoro” y no “profanar la santidad del templo”. Poco a poco se llenan las bancas de madera. Una mujer que luce un vestido blanco y una mantilla del mismo color, da inicio a la oración del rosario.

La belleza del lugar atrapa la mirada de todo aquel que lo visita por primera vez. Cuadros e imágenes de arte quiteño lucen en su interior, siguiendo la tradición de la Iglesia Católica para arreglar sus espacios sagrados.

En las paredes blancas del lugar lucen, junto a cada estación del vía crucis, unas placas en cerámica (traídas de Talavera, España) que, según explica el Padre José Ramón, son ofrendas de las familias más allegadas a esta iglesia. Entre ellas, la familia Ordóñez Maldonado, a la que pertenece el santandereano Alejandro Ordóñez, Procurador General de la Nación.

Llegan familias con hijos de todas las edades, parejas de novios y unos cuantos solitarios. Una mujer que no luce mantilla, desesperada ante el llanto de su bebé, saca el tetero y lo alimenta. Debe hacerlo antes de que se inicie la ceremonia, pues según lo dicta el devocionario, “el consumo de alimentos”, así como el “uso de juguetes, los paseos y carreras de los niños, los desplazamientos innecesarios, los ruidos molestos, el masticar chicles, las risas y las expresiones de afecto entre las parejas”, están prohibidos en el recinto.  

Son las 10:30 de la mañana.  El padre José Ramón se dirige al altar y todos se ponen de pie. Ingresa acompañado de dos acólitos y les da la espalda a sus feligreses. Canta en latín una antífona o pasaje bíblico. Se voltea y rocía agua bendita a sus fieles, que intentan seguir la partitura del canto que aparece en el devocionario. A pesar de las indicaciones que da el sagrado libro “evitar cantar a destiempo y/o gritando, es necesario tener oído”, son pocos los que logran seguir el cántico en latín.

Los lefebvristas en Colombia

El movimiento lefebvrista en Colombia no es nuevo. Sin embargo, la militancia de importantes funcionarios del orden nacional, como el procurador Alejandro Ordóñez Maldonado, han hecho que la opinión pública ponga sus ojos en esta ideología utraconservadora y sus discípulos.

Pero, ¿quiénes son los lefebvristas? Son los seguidores del arzobispo francés Marcel François Lefebvre, que no estuvo de acuerdo con las directrices del Concilio Vaticano II, a cargo del Papa Juan XXIII en 1960, y creó la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

Estas normas propusieron la modernización de importantes costumbres de la Iglesia. Entre ellas el ecumenismo o unidad de todas las iglesias cristianas, así como el ofrecer la misa a los feligreses en el idioma de cada pueblo y no en latín.

Los lefebvristas como San Pío X, reconocido por rebatir el laicismo, oponerse a las nuevas formas de estudio de la teología y ordenar la creación del Código de Derecho Canónico, conservan la liturgia de la misa, respaldan el celibato pleno de sus sacerdotes, refutan el liberalismo religioso y aseguran que “la salvación de las almas es la ley suprema de la Iglesia Católica”.

Las misas tienen un alto valor para los lefebvristas. Según el libro del devocionario, la ceremonia “resiste los malos pensamientos, destruye los pecados, mitiga el aguijón de la carne, perdona los pecados veniales, purifica, limpia y purga el corazón y aumenta la castidad”. 

Muchos sacerdotes y militantes de esta congregación ven en ella la “tabla de salvación” para acercar a cientos de cristianos que abandonaron lo que ellos llaman la única y verdadera iglesia de Cristo, la Católica.

Sin embargo, el malestar de algunos sectores en Colombia aflora cuando en el afán de integrar a estos cristianos,  rechazan movimientos como la Ilustración y los principios de la Revolución Francesa (libertad, igualdad y fraternidad) que inspiraron en Colombia el modelo de Estado de Derecho, hoy evolucionado en Estado Social de Derecho que fundamenta la Constitución Política de 1991.

Y más aún, cuando sus militantes, como el Procurador Alejandro Ordónez, ex consejero de Estado, acude a los principios irrefutables de su religión y se opone al aborto (aún en los tres casos admitidos por la Corte Constitucional, esto es violación, malformaciones del feto y riesgo de la vida de las madres), a la píldora del día después, a la planificación y a la unión de parejas del mismo sexo, aludiendo que tiene una “labor apostólica” y una “cruzada por la restauración moral y por defender la vida”, como lo ha manifestado en diversas entrevistas.

Una ofrenda para pedir por los no nacidos

Durante la ceremonia, el padre José Ramón cuenta a sus feligreses que las actividades de la iglesia para este fin de año se iniciarán el próximo 7 de diciembre, con una actividad en la Plaza Cívica Luis Carlos Galán. “Pediré a la Inmaculada Concepción que proteja a los no nacidos de la muerte y el aborto”, pide el clérigo. “Esa noche encenderemos velas para elevar la petición”.

Durante una hora y quince minutos, el padre José Ramón habla sobre la parábola de las Vírgenes Necias, en alusión al premio o castigo que un cristiano recibe luego de morir y encontrarse con Dios. Quiere hacerles un llamado a los “jóvenes desobedientes” que consumen alcohol y mueren en accidentes de tránsito.

También habla sobre la iglesia protestante. “Quienes se inclinan o se desvían por esta iglesia pierden la libertad”, asegura. 

Afuera, una mujer y su hija, de pie en la puerta de la capilla, no se deciden a entrar. “No somos ricas, no podemos entrar”. La hija, más optimista, dice: “Es una iglesia, puede entrar todo el mundo. Lo que pasa es que no estamos vestidas y no tenemos la tela para ponernos en la cabeza”.

Adentro, dos hombres hablan sobre el uso del devocionario. “Es la tercera vez que vengo. Me enredan los textos en latín”, comenta uno de ellos.

Es el momento de recoger la limosna. El hombre encargado de esta labor, se arrodilla y se persigna varias veces frente al altar. “Quien aprende a creer, aprende a arrodillarse; una fe o una liturgia que no conozcan el acto de arrodillarse están enfermas en un punto central”, reza la introducción del devocionario.

Antes de partir

Terminada la ceremonia y manifiestamente cansado por la constante actividad de esa mañana, el sacerdote contó que la iglesia lleva 12 años en la ciudad, que él lleva 9 frente a ella y que cada semana acuden entre 100 y 200 feligreses de sectores como Cabecera, Cañaveral, Floridablanca y Piedecuesta.

Asegura que los seguidores, incluido el Procurador Ordóñez, llegan hasta la capilla San José porque allí se celebra la liturgia tradicional, no laica. “Es la misa católica de siempre”, comenta.

Sobre su postura frente al altar y de espaldas a los feligreses, el sacerdote dice que esto es lo que siempre fue. “Hoy día se pasó más a la costumbre de la mesa que del altar. Se ha hecho más que un sacrificio, un banquete”, argumenta.

A pesar de que en muchas de las iglesias lefebvristas le exigen a la mujer cubrir su cabeza con mantillas de color negro y blanco, el presbítero asegura que el color es elección de las mujeres. En tono jocoso añade: “Si fueran hinchas de millonarios, sería de color azul, si fueran del América, de color rojo”.

Antes de despedirse, el padre José Ramón ofrece sus servicios y recalca: “La superficialidad es una característica de este siglo… Recuérdelo”. Y remata: “La dejo porque tengo muchas cosas por hacer. Qué pena con usted pero estoy muy cansado”.

LA ABSOLUCIÓN DE LOS LEVEBVRISTAS POR BENEDICTO XVI

Fueron cuatro los obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, consagrados por el arzobispo Marcel Lefebvre en 1988, que fueron excomulgados por el papa Juan Pablo II. Según la Santa Sede, estos no tenían la aprobación del mandato pontificio para ordenarse como obispos. Estos sacerdotes fueron Richard Williamson de Inglaterra, Alfonso de Galarreta de Argentina, Bernard Fellay de Suiza y Bernard Tissier de Mallerais de Francia.

Dos décadas después y con la llegada del Papa Benedicto XVI, se volvió a discutir el tema de la excomunión de los sacerdotes y finalmente, el 21 de enero de 2009, con el apoyo de altos jerarcas de la Iglesia Católica, entre ellos el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, los cuatro sacerdotes fueron absueltos.

¿RECONCILIACIÓN O AFINIDAD?

Mientras muchos pensaron que la absolución de los cuatro obispos reparaba la ruptura entre los lefebvristas y los altos jerarcas del Vaticano, surgieron nuevos conflictos que ponen en vilo la unidad católica y el nombre de Josept Alois Ratzinguer, Benedicto XVI, llamado por muchos el ‘Papa de la Reconciliación’.

La controversia fue protagonizada por el sacerdote inglés Richard Williamson, que después del levantamiento de la excomunión negó en los medios el holocausto cometido por los Nazis y la muerte de más de seis millones de judíos.

Los primeros en refutar y pedir una explicación al Papa Benedicto XVI fueron los miembros de las iglesias mulsumanas, judías y anglicanas, así como la canciller alemana, Angela Merkel.

La Santa Sede respondió que Williamson “no tiene funciones canónicas para hacer estos comentarios, porque no fue consagrado  como obispo por el entonces papa Juan Pablo II”. Sin embargo, algunos teólogos ven en la absolución de los cuatro obispos una “clara muestra” de la afinidad y el acercamiento que Benedicto XVI tiene con los lefebvristas.

Dato

Según Monseñor Lefebvre, en la medida en que se deje de celebrar el Santo Sacrificio de la Misa, se lleva a la extinción de la civilización.

12

años lleva la iglesia lefebvrista en Bucaramanga, ubicada en el barrio Alarcón.

Otros datos

-El Seminario Internacional Nuestra Señora Corredentora La Reja, principal centro religioso de los lefebvristas en Latinoamérica, se ubica a 40 minutos de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

-La mayoría de sacerdotes lefebvristas se encuentra en Francia. Le siguen Filipinas, Suiza, Alemania y Estados Unidos. La cifra supera los 300 presbíteros.

-Las ciudades de Bogotá, Bucaramanga y Manizales, así como los municipios de Barrancabermeja y Tabio, cuentan con centros religiosos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

-Don Sixto Enrique de Borbón, líder de la Orden de la Legitimidad Proscrita y primo del rey Juan Carlos de Borbón, le entregó al Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado, la orden de caballero.

-Sixto de Borbón es criticado por asegura que “el mundo se vino abajo con la llegada de la Ilustración y los ateos que se hicieron fieles de la Iglesia”.

Fachada de la capilla San José. El padre José Ramón García Gallardo es miembro de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X desde hace veintiún años.  Las misas de la comunidad lefebvrista de Bucaramanga se realizan en la calle 20 número 25-35 del barrio Alarcón.

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