viernes 09 de octubre de 2009 - 10:00 AM

En Santander no hay espacio para más jóvenes delincuentes

La vieja casona de la Fundación Hogares Claret en Piedecuesta, donde los jóvenes delincuentes en Santander son recluidos cuando los privan de la libertad, no da abasto. Su director, Sergio Garcés, dice que está a punto de cerrar. Los 150 cupos de los que dispone ya se agotaron.

Lo mismo sucede en el Centro Transitorio de Emergencia Elogios, en el barrio La Joya de Bucaramanga, el primer lugar a donde llegan los menores infractores que son aprehendidos en el Departamento. Allí esperan desde 24 horas hasta 10 días, a veces mucho más, mientras un juez decide su situación. Por esto y porque la participación de los menores en hechos delictivos es cada vez mayor, los 35 cupos diarios que posee este Centro no alcanzan. Sólo entre abril y julio de este año atendieron a 437 menores de edad.

Amparo Durán, directora de la Fundación Elogios que lleva diez meses operando el Centro de Emergencia, afirma que ya cumplió ocho pidiendo al Icbf que aumente el número de cupos.

'Los jóvenes tienen derecho a permanecer en un espacio limpio y con una buena alimentación mientras son juzgados. Sin embargo, el espacio físico está en muy malas condiciones, eso se puede ver', dijo Durán.

En el caso de Hogares Claret, la solución requiere de un esfuerzo mayor. Se necesita un espacio nuevo que se ajuste a un centro de atención especializado para adolescentes privados de la libertad.

Desde hace 9 años, cuando Hogares Claret empezó a operar la Casa de Menores, el Departamento aseguró que la vieja casona sería un espacio provisional y nada ha pasado.

Los jóvenes viven en una casa con 200 años de antigüedad que no garantiza las condiciones mínimas: 'Cuando llueve, llueve más adentro que afuera; tenemos una planta sin impermeabilizar', dijo su director.

Durante 2008, el promedio de ocupación en Hogares Claret fue de 124 adolescentes, pero a la fecha la cifra continúa en aumento. Y aunque la Fundación alcanzó a tener 73 jóvenes en diciembre de 2008, hoy tiene cerca de 150.


Las razones

Una de las razones es la nueva ley para la Infancia y Adolescencia, cuyo sistema de responsabilidad penal comenzó a implementarse en Santander desde diciembre de 2008.

Se busca que ahora los adolescentes respondan penalmente por sus delitos, pero con el debido proceso y las garantías procesales con que cuentan los mayores, lo que hace que las decisiones judiciales incluyan medidas mucho más largas.

Según Sergio Garcés, ningún espacio a nivel local estaba preparado para atender a los menores infractores porque las medidas, como mínimo, están entre los 10 meses y un año.


El fondo

Según cifras del Icbf, Santander es el cuarto departamento a nivel nacional en donde los menores de edad cometen más delitos.

'Lastimosamente, en este momento sólo se está atacando el problema. Nosotros hacemos un proceso terapéutico con los jóvenes infractores, pero cuando vuelven a su mismo contexto (hogares rotos, la calle…) recaen a los 8 o 15 días', afirma el director de Hogares Claret.

Además, las infracciones son cometidas cada vez a más corta edad y el consumo de sustancias psicoactivas está disparado.

Marlon*, que ya lleva 7 meses en Hogares Claret y acaba de cumplir 18 años, fue aprehendido mientras robaba y portaba un arma de fuego. 'Me dieron 8 meses por la reincidencia. Es la tercera vez que estoy en Claret. Antes uno pagaba tres meses y se iba, ahora el que menos paga le toca 8 o 12 meses', dice.

Marlon entiende que con la nueva Ley, lo que antes pagaba un menor por un homicidio, hoy lo paga por un hurto. 'El cambio fue radical. Ahora hasta nos hacen audiencia como a los adultos', dice. Pero pese a esto, los jóvenes continúan delinquiendo.

Como este joven, la mayoría en Hogares Claret tiene un prontuario de entradas y salidas. Marlon afirma que más del 90 por ciento consume drogas y delinque bajo sus efectos. 'Nos volvemos clientes del Bienestar (Icfb), caemos y recaemos, por eso los intentos de fuga son continuos', explica.

Para la psicóloga Amparo Durán es claro que los cupos de las instituciones que reciben a los menores infractores se copan pronto porque ha aumentado el delito. 'No hay cupos pero no porque la Ley no se esté cumpliendo, es porque el Estado tiene que aumentar los cupos y estudiar estrategias para que los chicos no sigan delinquiendo'.

Durán se pregunta por las actividades que la ciudad ofrece a los jóvenes, por ejemplo, durante los fines de semana para la utilización del tiempo libre. 'Los estamos llevando a que asuman comportamientos de adultos', dice.

Y mientras esta alarmante situación rodea a los adolescentes que permanecen privados de la libertad en Santander, el Icbf da su propia pelea.

Ligia Judith González, defensora de familia del Instituto, afirma que han hecho todas las gestiones con la Gobernación para la consecución de un lote que permita ampliar las instalaciones de Hogares Claret, pero no han tenido una respuesta positiva. Incluso, algunos menores han tenido que ser llevados a otras regionales del país, en busca de un cupo.

'La Gobernación, Bucaramanga y los municipios están cofinanciando cupos, pero necesitamos instalaciones adecuadas. Sabemos que tenemos que hacer un reajuste de los cupos, pero no hay operadores, infraestructura', dice la Defensora.

Por ahora, se está a la espera de que salga un documento Conpes que obligue a los entes territoriales a brindar la infraestructura que Santander necesita para albergar a los jóvenes delincuentes.

* Nombre cambiado.


Aumenta la tensión

A la falta de infraestructura se suman otras preocupaciones como la tensión en la que viven los menores privados de la libertad y también los educadores que trabajan en estas instituciones.

No quieren que se repita lo que vivió hace un mes el Centro El Redentor en Bogotá, cuando intentaron huir 46 jóvenes. Hace tres semanas, en Hogares Claret se frustró una fuga durante una visita familiar y el fin de semana pasado, dos menores lograron huir.

'Si antes (con el Código del Menor) los jóvenes se desestabilizaban porque se tomaban medidas desde tres meses, ahora lo están mucho más con un año en adelante', dice el director de Hogares Claret, cuyas instalaciones no cuentan con espacios adecuados.

Actualmente, este Centro tiene una carpintería que está fuera de servicio porque el techo se cayó y la granja de la que disponen pasó de tener cinco hectáreas, a una.

A esta granja son enviados los adolescentes que ya han cumplido con buena parte del proceso terapéutico y están terminando su medida de internamiento. De allí se fugó un menor de 14 años que terminó involucrado en el descuartizamiento de un hombre encontrado debajo del viaducto La Flora, a comienzos de septiembre.

El triste ejemplo de esta tensión es un joven de 17 años que está por cuarta vez en el Centro. Trata de ocultar su brazo izquierdo lleno de heridas que él mismo se produce. Muchas ya han cicatrizado. 'No me gusta el encierro', dice. También ha intentado fugarse.


Una y otra vez

Teodoro Méndez, miembro del grupo de trabajo de Hogares Claret, afirma que no hay elementos que rodeen el proceso terapéutico con el que se trabaja en el Centro. 'La mayoría de las familias de estos muchachos son desestructuradas, el papá está ausente y la mamá, por ejemplo, expende droga'.

Olga Patricia Paipa, psicóloga, afirma que la nueva Ley da la oportunidad de que los jóvenes infractores no estén privados de la libertad para evitar el encierro, 'pero ellos no son capaces de cumplir las medidas afuera y es por eso que llegan a Claret. Sale uno y llegan dos. El retorno es algo de todos los días'.

Fabián Mayorga, coordinador de Zona Afecto, una experiencia que atiende a niños en situación de calle en Bucaramanga, afirma que en su mayoría, estos adolescentes han sido expulsados del colegio o desertaron y crecen con otros jóvenes o adultos que consumen sustancias psicoactivas y los inducen a delinquir. 'Eso es lo normal. Los anormales son los que deciden no participar de estas conductas'.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad