lunes 23 de febrero de 2009 - 10:00 AM

Esta es la radiografía del centro de Bucaramanga

Un hervidero de vehículos y buses que compiten por abrirse paso por estrechas vías, puestos callejeros que invaden el espacio público, indigentes que abundan por doquier, calles convertidas en basureros públicos y estructuras abandonadas a punto de colapsar.

Esta es una fiel descripción del centro de Bucaramanga: La inseguridad, la mendicidad, la suciedad, el caos vehicular y la inseguridad son el común denominador de este neurálgico sector de la capital santandereana.   

José María Peñaranda Boada, gerente de la Empresa de Aseo de Bucaramanga, Emab, observa con preocupación que a medida que la ciudad ha crecido, se han perdido el civismo y el orden.

'Los que más ensucian la ciudad son los habitantes de la calle y los vendedores ambulantes; a los primeros hay que resocializarlos y a los otros hay que educarlos', pero todo radica en una cuestión de conciencia ciudadana, asegura.

Los operarios de la Emab, según su gerente, realizan hasta nueve veces al día tareas de barrido y recolección, entre la avenida Quebrada Seca y la calle 36: 'es inverosímil que pase esto, podríamos trabajar 24 horas y no daríamos abasto'.

A juicio de Paola Carvajal, secretaría de Desarrollo Social de la Alcaldía, la limosna está ligada a la proliferación de los habitantes de calle.

Según datos de esta dependencia, en enero pasado, el número de indigentes era de 421, de los cuales 110 correspondían menores de edad. Ahora, la cifra actual llega a 690 mendigos y vagos que deambulan por las calles, especialmente en la zona céntrica.

Este aumento, agrega la funcionaria, viene acompañado de un fenómeno social de desplazamiento por la violencia y de una situación particular que se relaciona con personas que se dedican a pedir dinero, como un estilo de vida más de no subsistencia.  

Vanguardia Liberal realizó un recorrido por este neurálgico sector de la ciudad y recogió una serie de ‘testimonios gráficos’ de la problemática.

Faltan alféreces


La permanente congestión vial en que se registra en el centro se explica porque sólo se cuenta con la mitad de los alféreces que se necesitan para controlar el tránsito, por motivos presupuestales.

La Dirección de Tránsito estima que una ciudad como Bucaramanga requiere de, al menos, 250  agentes para tratar de imponer el orden en las calles y avenidas.

De hecho, los fines de semana y los días festivos en una zona tan desordenada como el centro, la tarea de control vial apenas la adelantan 12 alféreces.

CAMARAS VIGILANTES


De acuerdo con las autoridades locales de Policía, el accionar de la delincuencia en el centro de Bucaramanga ha sido contrarrestado gracias al funcionamiento de las 12 cámaras de seguridad que refuerzan la vigilancia en este crítico sector de inseguridad.

Si bien las cámaras han servido como ‘ojos y oídos’ para las fuerzas del orden, aún se produce un promedio al día un atraco o robo a ciudadanos y establecimientos comerciales en la zona céntrica de la capital santandereana.

Sanciones a la vista

La presencia de escombros ‘inundando’ el espacio público y edificaciones abandonadas o tan deterioradas que amenazan con derrumbarse y ocasionar una tragedia, son situaciones que tienen que ‘esquivar’ cotidianamente los peatones que caminan por el centro de la ciudad.

Según Silvia Inés Pérez, secretaria de Infraestructura del Municipio, su oficina supervisa que este tipo de acciones se traduzca en sanciones, y resalta el desconocimiento que sobre el tema del espacio público existe entre la comunidad, especialmente por parte de las empresas de servicios públicos o particulares cuando adelantan arreglos en vías o andenes.

Sobre las estructuras en mal estado, señala que periódicamente se realiza un censo y se identifican los lugares que requieren la intervención de las autoridades locales, dependiendo de la complejidad y el daño que revisten.

LUNARES

  • ¿Basurero público Quebrada Seca? Este sería el nuevo calificativo de esta importante avenida que atraviesa la ciudad, en inmediaciones de la carrera 17.
  • Las viviendas o edificaciones abandonadas y con señales de avanzado deterioro son ‘lunares’ de la arquitectura que exhibe el centro de Bucaramanga.
  • Los escombros se apoderaron de los andenes. Este es otro dolor de cabeza que padecen los peatones bumangueses. La imagen fue captada en la calle 34 con carrera 11.
  • Las calles 30 y 31 con carrera 15 son los lugares preferidos por los delincuentes para ‘hacer de las suyas’, quienes se confunden con prostitutas y expendedores o consumidores de drogas.
  • La calle 33 con carrera 16 ‘brilla’ por los trancone y la invasión del espacio público.
  • En la calle 34 con carrera 15, cerca de la plaza de mercado central, pululan los comerciantes informales.
  • Espacio para nada es lo que tienen los transeúntes por el paseo del comercio (calle 35). De paseo no tiene nada, es más un paseo aventura o un deporte extremo donde hay que esquivar las ventas callejeras.
  • El sitio por excelencia de los indigentes es la carrera 13, entre calles 34 y 35, los separadores de la calle 36 y la avenida Quebrada Seca.
  • Unos 134 agentes viales, según cifras oficiales, son los encargados de imponer el orden a los cerca de 180 mil vehículos que, en promedio diario, circulan por la capital santandereana, donde la mitad de ellos recorre el centro.
  • Una vibrante actividad social y económica define el centro de Bucaramanga, pero también el ruido y el de-sorden que imperan al vaivén de la congestión vial.

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