jueves 01 de abril de 2010 - 10:00 AM

Estamos lejos de ser una ‘ciudad sin barreras’

Para Teófilo Rincón, salir de su casa y movilizarse por la ciudad es un verdadero trajín. Sufre una discapacidad física que lo mantiene en una silla de ruedas y que, en sus propias palabras, tanto a él como a otros que están en su misma condición los hace 'llevar del bulto' al momento de desplazarse por la ciudad.

Teófilo tiene 34 años y desde hace 15 años reside en Bucaramanga. Aunque no opone reparo a su discapacidad, este técnico en administración y mercadeo es muy puntual en lo que significa para él actos tan cotidianos como salir de la casa, ir a estudiar, trabajar, visitar al médico, e incluso algo más simple como cruzar la calle o utilizar el servicio de transporte público: una odisea.

Según Rincón, quien es representante de las personas con discapacidad física del área metropolitana, todo el trajín que esta población debe vivir a diario se resume en que 'Bucaramanga no está hecha para personas en sillas de ruedas, muletas o cualquier otra condición de discapacidad'.


Una ciudad con grandes barreras

Si bien la mayoría de la población con discapacidad considera que su condición no representa estar impedido de valerse por sus propios medios, las barreras arquitectónicas que se encuentran a lo largo y ancho de la ciudad siempre los lleva a dos opciones: depender de terceras personas o salir para lo estrictamente necesario.

Es más, la sola idea de enfrentarse a escalones, ausencia de aceras, falta de señalización adecuada y hasta la insensibilidad de personas que trabajan en el transporte público, logra llenar de impotencia a quien desee ser autónomo a pesar de su discapacidad.

De acuerdo con el arquitecto José Ignacio Rueda, las barreras de accesibilidad que hay en Bucaramanga en la actualidad no son un problema local sino generalizado en los países latinoamericanos: 'Pensar la ciudad para la población con discapacidad no está en la cabeza de los arquitectos y sólo hasta ahora se está generando conciencia sobre la importancia de priorizar en la accesibilidad'.

Sin embargo, reiteró que 'es necesario tener en cuenta que accesibilidad no sólo es hacer rampas sino que cada elemento debe ser completamente pensado y funcional. No sólo implica el ingreso a la edificación sino la facilidad del desplazamiento dentro del mismo espacio'.


Las fallas más comunes en la movilidad

• Pavimentos o suelos irregulares, en mal estado o deslizantes.

•Aceras inexistentes o demasiado estrechas.

• Falta de señalización para zonas peatonales.

• Vehículos de transporte público con pasillos estrechos y accesos demasiados elevados.

• Accesos a desnivel con escaleras o batientes de mucha altura.

• Rampas inadecuadas.

• Pocos parqueaderos con sitios reservados para vehículos de personas con discapacidad.

• Accesos a edificios privados y públicos con desniveles muy pronunciados.

• Inexistencia de ascensores.

• Parqueaderos improvisados que ocupan parte de las aceras.

• Pasillos angostos.

• Edificios con puertas giratorias o demasiado estrechas.


Metrolínea, la incursión a la accesibilidad

'En este momento hay una conciencia en lo relacionado con la accesibilidad y se está empezando a implementar con Metrolínea. Apenas se está aprendiendo a hacer que las personas con discapacidad se puedan mover por la ciudad de una manera más autónoma, pero sin duda la ciudad ha tenido un avance', sostuvo María del Pilar Pinzón Rueda, directora Fundación Unicornio, entidad que trabaja con población en situación de discapacidad.

Y es que para la directora de la Fundación, 'comparado con el sistema de transporte tradicional, hoy nos damos cuenta que el Sistema Integrado permite una importante mejora en la movilidad para toda la población discapacitada… No sólo los ha tenido en cuenta dentro de los buses sino en las vías por las cuales transita el Sitm. Ha sido la primer obra que implementa el tema de accesibilidad'.

Sin embargo, resaltó que hay mucho por mejorar: 'El tema de la accesibilidad en Bucaramanga es muy nuevo. Por ejemplo, hay muchas cosas que el arquitecto cuando está diseñando no prevé porque no ha estado en los zapatos de, en una silla o detrás de un bastón'.

Y recalcó: 'No podemos ser ciegos frente a la realidad que nos está trayendo Metrolínea, esto está abriendo derechos humanos para las personas con discapacidad y está dando la posibilidad de ser más autónomos… Pero todavía falta mucho por mejorar en el resto de la ciudad, en edificaciones y en el mismo espacio público'.

 

Límites para personas con discapacidad auditiva

1 Los edificios o sitios públicos no cuentan con personal familiarizado con el lenguaje de señas.

2 Déficit de información escrita para que las personas sordo-mudas puedan valerse por sí mismas.

3 Pocos lugares como bancos o sitios donde se presten servicios específicos tienen en un lugar visible letreros en los cuales se dé a conocer las tareas que realiza cada funcionario.


Dificultades para discapacitados visuales

1 Pasos peatonales, ascensores y medios de transporte sin indicadores acústicos.

2 Falta de franjas señalizadoras, en colores y texturas diferentes, para escaleras, ascensores o desniveles.

3 Barandas cortas o con extremos en punta.

 

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