viernes 08 de noviembre de 2019 - 11:53 AM

¡Estómago lleno y corazón contento!, así es la labor social de la Posada del Peregrino en Bucaramanga

Durante 30 años la Fundación Posada del Peregrino ha ofrecido una ayuda a la población más vulnerable de Bucaramanga. Con alrededor de 500 almuerzos diarios, entre otros servicios que proporciona, ha logrado transformar la vida de muchas familias santandereanas.
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En pleno centro histórico de Bucaramanga, está ubicada la Fundación Posada del Peregrino. Allí, todos los días partir de las de las 11:00 de la mañana, mujeres, niños, ancianos y hombres, hacen su respectiva fila a las afueras, esperando la hora en que se abran las puertas y puedan recibir lo que para muchos es su único alimento del día.

Don Robinson Troya llega muy temprano a hacer la cola. Desde hace un año es beneficiario del programa. Cada día camina desde su casa en el barrio La Feria hasta la calle 42 con carrera 12, para recibir un almuerzo rico y balanceado por tan solo $500. “Es una labor muy bonita, nos tratan muy bien, nos enseñan a orar antes de almorzar”, dice don Robinson.

A quienes no pueden costear el valor del almuerzo, la fundación no les niega el plato de comida. Si han hecho la fila y aún hay fichas, pueden disfrutar del servicio.

De la fila al comedor

Ya casi son las 12:00 en punto del mediodía, hora en que la fundación abre sus puertas a sus nobles comensales. Mientras tanto, voluntarios y personal de cocina se disponen a tener todo listo: bandejas, vasos con jugo y cubiertos servidos. Todo es hecho en las mejores condiciones de salubridad.

¡Y llegó la hora de abrir las puertas! Mujeres, niños y ancianos tienen prioridad para ingresar. Miriam Yamile Amaya, una de las beneficiarias, entra un poco afanada con sus tres hijos porque a las 12:30 p.m. Debe llevarlos al colegio para que inicien su jornada escolar.

“Conocí de la fundación por una amiga que ya venía. Me ha servido de mucho porque soy madre soltera y mantener cuatro bocas no es fácil, los niños también se beneficiaron del jardín donde pudieron empezar su etapa de aprendizaje. Todo esto ha resultado de gran ayuda para mí”, comenta esta mujer que no llega a los 30 años.

Cuando ya todos están ubicados en sus comedores, los integrantes de la fundación se acercan al salón y uno de ellos hace una oración como muestra de agradecimiento por poder cumplir un día más de servir y compartir. Luego, todos entonan un canto de alabanza que va acompañado de sonrisas: “Jesús ha resucitado... Sí que ha resucitado”.

Al finalizar, uno de los servidores enuncia: “Jesús ha resucitado,” a lo que todos contestan: “Sí que ha resucitado”. Así se da inicio al servicio del restaurante, todo con estricto orden y fraternidad.

Las manos que hacen posible esta labor

Detrás de la bella causa social que realiza la Posada del Peregrino, se refleja el gran corazón solidario de cada una de las personas que aporta su trabajo en pro de brindar una ayuda a los más necesitados. (Foto: Angie Celis/VANGUARDIA)
Detrás de la bella causa social que realiza la Posada del Peregrino, se refleja el gran corazón solidario de cada una de las personas que aporta su trabajo en pro de brindar una ayuda a los más necesitados. (Foto: Angie Celis/VANGUARDIA)

Alrededor de unos 30 colaboradores son los que cada día cumplen con su obra social apostándole a una sociedad más inclusiva y solidaria. Muchos de los voluntarios son personas a quienes la fundación les ha tendido la mano y ahora se dedican a contribuir con la causa.

Doña Cecilia es la cocinera estrella. Ella, desde los inicios de la fundación es quien pone la sazón a los almuerzos que nada tienen que envidiarle a los ejecutivos de cualquier restaurante. Cada día llega puntual a las 7:00 de la mañana para organizar el mercado y empezar a poner las ollas en la estufa.

“Cada ocho días, alguien de la fundación va a Centroabastos para recoger el mercado que nos reúnen generosamente. Es una valiosa ayuda porque nos suministran las verduras y frutas para toda la semana. El ingrediente principal en la fundación es que todo se hace con amor”, manifiesta doña Cecilia.

Lea también: En cada mamá está la huella de Emanuel Josué.

Don Enrique Gómez es otro de los personajes de esta institución. Es un señor que siempre expresa alegría y cortesía. Hace 22 años llegó a Bucaramanga desde Ibagué, buscando mejores oportunidades. En la Posada del Peregrino encontró alojamiento y con el tiempo se convirtió en su hogar.

“Llegué aquí sin un peso en el bolsillo, pero encontré la oportunidad de trabajar en la fundación. Yo me le mido a todo, he estado en la cocina, oficios varios y hasta en contabilidad. Mi experiencia ha sido muy valiosa, estoy agradecido con todo lo que he podido lograr”, expresa.

Una causa que ha crecido

La historia de la Posada del Peregrino comenzó con la motivación del sacerdote San Miguel Salazar, quien en 1998 creó la Corporación Posada del Peregrino San Cayetano, para alojar a habitantes de calle. Un año después falleció y Jorge Azuero, quien en esa época era un benefactor, decidió tomar las riendas y continuar con el proyecto.

Con el pasar de los años, la fundación se fue consolidando con mucho esfuerzo. A esta iniciativa se sumaron empresarios y corazones generosos que con sus donaciones actualmente beneficia a más de 300 personas, no solo con comida, sino con los distintos programas de apoyo que ha implementado la Posada del Peregrino.

A parte de los almuerzos que se ofrecen de lunes a viernes a varias familias, entre ellas muchas venezolanas, esta entidad cuenta con un jardín infantil en el que 75 niños entre los tres y seis en condición de vulnerabilidad, tienen acceso a la educación.

“Son niños que viven en inundaciones e inquilinatos, los cuales reciben además atención psicológica y nutricionista. Todo ese proceso va orientado por una trabajadora social, quien realiza un trabajo de acompañamiento para supervisar que los pequeños continúen sus estudios”, explica Alexa Guzmán, voluntaria de la fundación.

Por otro lado, para aquellas personas que vienen de otras ciudades a una consulta médica, examen o tratamiento, y no tienen los medios para cubrir los gastos de hospedaje, la Posada del Peregrino tiene un hogar de paso cerca al Hospital Universitario de Santander, donde hay disponibles 25 habitaciones.

“Ahora, para la época navideña, estamos gestionando recursos para ofrecer un almuerzo especial a las familias, lo hemos venido haciendo cada diciembre y es algo muy bonito. Las puertas de la fundación están abiertas para que conozcan la bonita labor que se realiza, nos pueden colaborar con donaciones en especie y en dinero”, agrega Alexa.

Tras departir por más de una hora con voluntarios y beneficiaros de los casi 500 almuerzos diarios, el mensaje es uno solo: ¡Estómago lleno y corazón contento! Sin duda, será el mejor momento del día para algunos de ellos, que después de las 2 de la tarde salen a enfrentar su cruda realidad. Por hoy ya se ‘salvó’ el almuerzo.

Si está interesado en realizar un aporte en dinero o especie a esta organización puede comunicarse al 6304037 o dirigirse a la calle 42 # 12 -10. Cualquier ayuda puede significar mucho para que este tipo de proyectos sociales sigan transformando vidas.

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