domingo 16 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Evitando las ‘meadas’ caninas

'¿No sé qué hacer para ahuyentar los perros de la puerta de mi casa me tiene cansada tanta orinadera, miré me están pudriendo el portón', exclamaba Martha Lucia Torres, una residente en la calle 4 con carrera 4  del barrio Palermo.

Como ella, muchos residentes del sector escucharon en los corrillos populares que el uso de botellas no retornables  llenas de agua era efectivo para alejar a los caninos callejeros que a su gusto marcan territorios y se creen los dueños de sus improvisados ‘baños públicos’.

La curiosa forma de ahuyentarlos parece que está dando resultados pues anteriormente 'lo que pasaba es que los perros no se iban yo les echaba agua y volvían, es más, puse cloro en mi portón y no pasaba nada, antes como más llegaban, quizás creían que su baño estaba limpio', (risas)…. exclamó Torres.

Los habitantes del barrio e incluso de otros sectores de Piedecuesta, revelaron que lamentablemente 'esto está ocurriendo casi en toda Piedecuesta, cuando no es estiércol, son los orines en puertas, portones, paredes, postes en fin, aquí no hay una perrera o que alguien me diga que hacer con éstos animales', dijo Carlos Triana, residente del barrio San Cristóbal.

Individualizar los casos

La práctica para Rafael Uribe, presidente de la Fundación para la Protección Animal de Piedecuesta (PAP), 'hace parte de la idiosincracia del pueblo, y es necesario hacerlo porque la Administración aún no ha implementado el Coso Municipal'.

Agrega Uribe que de hecho, el mismo gobierno podría tomar cartas en el asunto y hacer aplicar la ley 94 de 1986 o la ley 15 de 1972 correspondientes a la tenencia de mascotas, ya que el asunto es el individualizar y sancionar al dueño del perro, pues no todos son callejeros, la mayoría tiene dueño y los dejan salir de casa sin importarles lo que ocasionen a la comunidad'.

¿Por qué la táctica?

Para algunos, es mejor esta práctica porque 'utilizar zumo de limón o de Naranja como repelente, también pimienta molida,  ayuda pero en las afueras de una casa no duran demasiado y tendríamos que hecerlo todos los días', dijeron otros residentes.

Asimismo se conoció otra táctica como rociar azufre, pero al parecer impacta más el medio ambiente ya que ' ¡al mear el perro en el azufre este desprende un fuerte olor y el polvillo que se levanta les puede intoxicar y se le irritaran sus partes nobles al pobre!' exclamaron habitantes.

Por último, los repelentes que venden en las tiendas 'dan buenos resultados pero son muy caros', acotaron vecinos del sector.


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