martes 21 de abril de 2009 - 10:00 AM

Faltas más comunes del ciudadano bumangués

La intolerancia y la escasa convivencia en la ciudad, se han convertido en verdaderos lastres y son sólo ‘la punta de iceberg’ de un amplio espectro de faltas que dejan mucho qué decir del ciudadano bumangués.

De hecho, las peleas entre vecinos así como las agresiones físicas y verbales lideran las principales contravenciones que comete el común de la gente en la capital santandereana.

Las cifras son elocuentes: ocho quejas o querellas relacionadas con conflictos que exacerban los ánimos ciudadanos, son presentadas al día en la Inspección Permanente, adscrita a la Secretaría de Gobierno del Municipio.

A esta reprochable conducta se les suman la flagrante violación a las normas de tránsito por parte de los conductores y la actitud de la  comunidad de arrojar basuras, a diestra y siniestra, en cualquier espacio público.

Vanguardia Liberal se dio al a tarea de indagar el listado de faltas más usuales en las que incurren los habitantes en Bucaramanga, con base en cifras y datos suministrados por las oficinas de Contravenciones de la Policía Metropolitana y la Alcaldía.   

Riñas y Agresiones entre vecinos 
 
Según datos de la Inspección Permanente de la Alcaldía, estas quejas son un problema recurrente entre los ciudadanos, al punto que cada día reciben un promedio de ocho querellas por enfrentamientos físicos, insultos e incluso amenazas. Tan sólo en marzo pasado se contabilizaron 110 quejas.
Entre tanto, la Oficina de Contravenciones, Estación Norte, informó que en lo corrido del presente año se han reportado 592 faltas de la ciudadanía. 
'La gente arregla los problemas con violencia, además son heredables, pues toda la familia termina involucrada… el nivel de intolerancia es alto en la ciudad', explica el jefe de esta oficina de la Policía, sargento Francisco Javier Jaimes Lagos.
Y el oficial agrega que en un 70% los conflictos son generados por chismes, al tiempo que señaló que primero se realiza una amonestación en privado y tras agotar esta instancia, se imponen las multas correspondientes.

Irrespeto a las normas de tránsito

La regla más violada de los conductores en la ciudad es la ocupación del espacio público. Es habitual observar que estacionen sus vehículos sobre andenes, vías arterias, clínicas, frente a las iglesias y otros puntos prohibidos como las sedes de la Alcaldía y la Gobernación.
En segundo lugar, acostumbran a realizar cruces prohibidos,  pasar semáforos en rojo, no portar los documentos en regla y conducir con exceso de velocidad.
De acuerdo con la Dirección de Tránsito Local, de enero a la fecha se han impuesto 827 multas por no observar las normas contempladas en el Código Nacional de Tránsito: 292 conductores han sido sancionados por no tener la licencia de conducción, otros 285 por parquearse en sitios prohibidos, 98 por no portar el seguro obligatorio y 116 por conducir en estado de embriaguez. 
 
Inadecuado manejo de las basuras

Desde la simple acción de botar un papel a la calle, sacar la basura a destiempo al andén de su casa o arrojar escombros en zonas públicas, son comportamientos recurrentes del ciudadano común.
La Empresa de Aseo de Bucaramanga describió los principales agentes contaminantes en la ciudad: Los habitantes de la calle, los vendedores ambulantes y la ciudadanía en general, y en pequeño porcentaje, las mismas empresas de servicio público.
Para ‘meter en cintura’ a estas personas que ‘le juegan sucio’ a la ciudad, el Concejo analiza en estos momentos la aprobación del 'Comparendo Ambiental', el cual busca disciplinar a las personas que no están comprometidas con el medio ambiente.

Invasión del espacio público

Ocupar los andenes y las vías públicas como las ventas ambulantes y los negocios formales, principalmente ferreterías, talleres de mecánica de carros y motos.
Según la Oficina del Defensa del Espacio Público, los vendedores informales disfrazados de ambulantes, que sólo en el centro de la ciudad se calculan en unos 2.000, ahora se ha convertido en estacionarios, lo cual ha agudizado el problema.
Esta situación es el ‘pan nuestro de cada día’ en sectores neurálgicos como el centro de Bucaramanga, Cabecera, Provenza, San Francisco, y Ciudad Norte.
En este momento se ha hecho seguimiento a unos 600 establecimientos comerciales por invasión del espacio público y muchos tienen procesos abiertos para aplicarles las respectivas multas.

La no utilización de paraderos y peatonales 

La mayoría de ciudadanos no usa las paradas de buses en calles y avenidas, y mucho menos emplea los puentes peatonales.
El pasajero en Bucaramanga toma el bus donde le parece. Esta falta también se aplica al conductor de buseta por recoger y dejar usuarios en sitios no permitidos.
En el caso de los transeúntes, muchos ‘campeones’ de la irresponsabilidad al no utilizar los puentes peatonales y cruzar autopistas o avenidas de gran tráfico.
No lo hacen, o por pereza, o por falta de tiempo. Por eso prefieren arriesgarse a cruzar la calle a tratar de ganarles el paso a los automovilistas, en lugar de usar los puentes peatonales.
De hecho, este año esta acción ha cobrado la vida de una persona adulta mayor. Un hombre de 81 años falleció arrollado el pasado 25 de marzo en la Puerta del Sol, luego de ser atropellado por una camioneta que circulaba de sur a norte por el carril de Metrolínea.

Contaminación auditiva

El ruido generado por pitos en los vehículos de servicio público y particular. En el centro de la ciudad es donde más abusan.
Si bien la norma establece como aceptables o permitidos los ruidos de hasta 65 decibles, en zonas como la zona céntrica de Bucaramanga, la carrera 15 con calle 36, este nivel puede llegar a 85 decibeles, según han arrojado monitoreos y estudios recientes de la Corporación de la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb.
Los sectores propensos a ‘trancones’ suelen sobrepasar los límites de ruido permitido. En las zonas comerciales el nivel máximo de ruido es de 60 decibeles en horario nocturno. En reiteradas ocasiones, los establecimientos de este tipo pueden llegar hasta 75 decibeles.
Por infringir normas de protección ambiental utilizando dispositivos sonoros diseñados para producir ruido y prohibidos por la Ley 769 de 2002, la Dirección de Tránsito es la encargada de sancionar a propietarios de vehículos por llevar tubos de escape con resonadores o en mal estado de funcionamiento y pitos adaptados en el freno.
Además, el alto volumen en equipos de sonido de tiendas y negocios hasta la madrugada, se volvió común en la ciudad.

No recoger los excrementos de las mascotas

Uno de los mayores factores que propicia problemas de convivencia, que a menudo degenera en  enfrentamientos verbales o incluso los golpes entre vecinos, es la tenencia irresponsable de las mascotas. Las quejas entre vecinos se producen fundamentalmente por no recoger los excrementos de animales o dejar sin control alguno a los perros o gatos.
Es más, este año han sido envenenados más de 360 caninos en el área metropolitana, según lo señalan reportes de los grupos defensores de animales, acciones atribuibles a la intolerancia de la comunidad y a la misma irresponsabilidad de sus dueños.
En Bucaramanga y su área metropolitana se estima que diariamente deambulan unos 15 mil perros callejeros.

Contaminación del aire y el agua

Los ríos y quebradas de Bucaramanga y su área metropolitana presentan una generalizada contaminación fecal.
El 50% de la contaminación en los ríos se debe a las aguas residuales. Así se evidencia en La quebrada La Iglesia y en los ríos Vetas, Lato y Frío.
Lo que resulta más preocupante es que 27 toneladas de basura, entre residuos industriales y domésticos,  se vierten todos los días en los ríos y quebradas de la ciudad y su área metropolitana.
Los 137 mil 713 motocicletas y  155 mil 225 vehículos (taxis, camiones, buses y automóviles) así como los 10 mil automotores provenientes de otras plazas que ruedan por la capital santandereana, son responsables del 86% de la contaminación en la ciudad.

Orinar en la calle

La desagradable costumbre de orinarse en calles y parques es otro fenómeno que deja mucho qué pensar del comportamiento ciudadano. Bien sea por la falta de baños públicos en una ciudad con unos 509 mil habitantes, o por el escaso civismo de la gente, lo cierto es que esta práctica, muy común entre indigentes, taxistas y vendedores ambulantes, es censurable porque la calle es de todos.
A pesar de que esta conducta es sancionada en el artículo 70 del Código Nacional de Policía, que contempla una multa de $144 mil y arresto de hasta tres días debido a que se 'atenta contra la moral pública', en Bucaramanga esta norma es ‘letra muerta’ y no se ha sancionado al primero de los infractores.

Contaminación visual

El exceso de avisos publicitarios, la colocación de pasacalles colgados de postes y árboles, así como avisos comerciales que hay en las principales avenidas, saturan la vista de los bumangueses.
Además, la mayoría de los certámenes, conciertos, bailes y toda clase de actividades artísticas se publicitan de esta manera, provocando el deterioro del espacio y el mobiliario público.
Según el Plan de Ordenamiento Territorial, POT y el Decreto 089 del 8 de julio de 2005, en la ciudad no deben existir más de 80 vallas, pero se contabilizan hasta 200 vallas, según estudios privados, porque no hay la respectiva reglamentación y el concurso para adjudicar los espacios permitidos. 

 

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