domingo 02 de mayo de 2021 - 1:50 PM

Fotogalería: La talabartería busca seguir ‘galopando’ en Bucaramanga

En la ciudad aún se conservan lugares y personas que se dedican a desempeñar profesiones u oficios en desuso, esas que se niegan a desaparecer. Esta es la historia de uno de ellos, el talabartero.
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Guido González, un hombre de 51 años, que tiene a Magangué como cuna, a Caucasia como su lugar de crecimiento y a Bucaramanga donde profesionalizó su oficio, lucha por mantener la talabartería como su opción de vida.

La talabartería es el arte de la elaboración de elementos en cuero, principalmente para los caballistas. El nombre de este oficio se relaciona con el talabarte, un cinturón de cuero en el que se guardaban sables o cualquier tipo de armas blancas.

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Desde hace 16 años, sobre la avenida Quebrada Seca con carrera 19 de Bucaramanga, González se desempeña como talabartero. Tiene 30 años de haberlo aprendido y su historia en este oficio se inició mirando trabajar el cuero a un amigo.

Guido González afirma que una silla de caballo oscila entre los $ 300 mil y los $ 2 millones, ya que “esto es de tener paciencia e inteligencia. Me demoro un día haciendo una silla pero que me dedique no más a eso. Esto es de dedicación, no de una o dos horas”.

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Este hombre habla con orgullo de que ha recibido compradores para sus sillas de todo el país y también ha exportado sus productos a Venezuela, Ecuador, Perú y hasta para los ‘charros’ y hacendados mexicanos.

Don Guido asegura que se quiere dedicar el resto de su vida a esto y “mientras exista el campo, haya ganado, haya caballos, seguirá existiendo la talabartería. Esto nunca se pude acabar”.

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