domingo 07 de febrero de 2021 - 9:00 AM

Historias no contadas de los personajes de parque en Bucaramanga

El área metropolitana de Bucaramanga cuenta con un sinnúmero de espacios verdes que son utilizados para la diversión, el ocio, el descanso, el comercio. En ellos también hay historias, personajes, que hacen de estos lugares un verdadero ‘abanico’ de intercambio cultural.
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Fotografía ‘a caballo’

Historias no contadas de los personajes de parque en Bucaramanga

Al sur, en el corazón del casco antiguo de Floridablanca, se encuentra su parque, y allí, cada día, desde las 9:00 a.m., arriba un personaje con un caballito de madera al hombro, una cámara y una colección de fotografías impresas pendientes por entregar.

Se trata de Héctor Prada, un socorrano de 79 años, que desde hace 59 se formó empíricamente en el arte de tomar fotos. En 2012 llegó al parque de Floridablanca y allí se quedó.

Don Héctor es el único fotógrafo con permiso para trabajar en este espacio durante la pandemia, sin embargo, esta misma situación redujo sus ingresos. Pocos padres con sus hijos se suben al caballito para ser retratados.

Con los $ 6 mil que cobra por cada foto debe comprar su almuerzo, su comida y llevar sustento para el hogar que comparte con su esposa desde hace 41 años.

¡Chicharrón, papitas, bofe!

Historias no contadas de los personajes de parque en Bucaramanga

En el centro, pero ahora de Bucaramanga, un animado hombre, con una canasta sobre su cabeza y entre gritos de ¡fritos, chicharrón, papitas, bofe! ofrece los productos de su microempresa.

Desde los 19 años, Ruperto Célis aprendió el arte de la preparación y la venta de los fritos embolsados. A sus 69 años, sigue recorriendo el parque García Rovira en busca de comensales.

Durante la pandemia, Célis salió a recorrer otros parques y calles para continuar impulsando su negocio de familia.

De mesero a vendedor de chuzos

Historias no contadas de los personajes de parque en Bucaramanga

Jorge Ortiz, hasta inicios del año 2020 se paseó por los más importantes clubes, hoteles y reconocidas casas de eventos desempeñando su profesión de mesero.

Entre otros, recorrió las mesas del Club del Comercio de Bucaramanga, los hoteles San Juan y Ciudad Bonita y casas de banquete de las carreras 27 y 33. Además estuvo en clubes de Pereira, Bogotá y Girardot.

Sin embargo, por la cancelación de eventos y el cierre de varios establecimientos, Jorge abandonó la Camisa blanca y el corbatín para ponerse la bata y el tapabocas, instalar una parrilla en el parque de Los Niños y vender chuzos asados al carbón.

‘Jaque’ al aislamiento

Historias no contadas de los personajes de parque en Bucaramanga

Aunque no comercian productos, ni van a refugiarse bajo la sombra de los árboles del parque Santander, un grupo de hombres de la tercera edad asiste cada tarde a disputar improvisados encuentros de ajedrez en este emblemático punto de encuentro de Bucaramanga.

Según dicen algunos espectadores, estos hombres se reunían en un billar del centro de Bucaramanga a mover sus fichas en los tableros pero tras el cierre del local, instalaron su salón propio al aire libre.

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