jueves 27 de junio de 2019 - 12:00 AM

Huerta Agrocóndor, una apuesta por conservar el páramo

Como una respuesta frente a la ley de páramos, la cual busca salvaguardar estos ecosistemas en Colombia, nace la huerta agroecológica ‘Agrocóndor’, un proyecto desarrollado por estudiantes de grado décimo de la institución educativa Jurado, en el Cerrito, Santander.

Por medio de esta estrategia, enmarcada en el programa ‘Técnico en Producción Agropecuaria’ de la institución y en articulación con el Sena, se busca incentivar en los estudiantes competencias de seguridad alimentaria, a través de huertas caseras orgánicas y al mismo tiempo la conservación y protección del páramo, al no usar agroquímicos.

Luz Mery Palacios, directora rural de la Institución Educativa explicó que el proyecto hasta ahora es un plan piloto.

“La mayoría de nuestros estudiantes viven en zona de páramo, en donde hay riqueza en agua, flora y fauna. Nuestro objetivo es enseñarles a aprovechar el suelo de la mejor manera. Queremos que los estudiantes repliquen el modelo, junto a sus padres, en sus propias fincas. De esta manera les estamos enseñando a conservar el páramo y estamos incluyendo verduras y otros alimentos nutritivos en sus dietas, ya que el consumo de arroz y papa es muy alto”, manifestó la educadora.

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¿Una huerta circular?

La huerta, que ocupa un área aproximada de 112 metros cuadrados, está ubicada en la vereda Corral Falso. En su construcción, que se realizó en forma de círculo participaron estudiantes, instructores Sena y padres de familia.

Eveling Barajas, ingeniera agrónoma e instructora del Sena en Málaga, aclaró la importancia de crear este tipo de huertas.

“Una huerta circular tiene múltiples beneficios, estéticamente embellece el lugar, es agradable a la vista. Su forma en espiral permite que podamos sembrar diversidad de cultivos, verduras, hortalizas y plantas ornamentales. Al hacerlo así, estamos creando un efecto de alelopatía, un fenómeno biológico por el cual un organismo produce uno o más compuestos bioquímicos que influyen en el crecimiento, supervivencia o reproducción de otros organismos. Esto nos permite crear una especie de control de plagas y enfermedades de forma natural”, señaló la ingeniera.

Adiós a los agroquímicos

Promover el uso del abono orgánico, a partir de compost y lombricultivos, producidos por los estudiantes, también hace parte de la iniciativa.

“En esta zona abundan los cultivos de papa, ajo y cebolla, por ende la utilización de agroquímicos demasiado fuertes es evidente. A partir de estas huertas estamos aportando a la conservación del suelo, del páramo y del cóndor de los Andes, que resulta afectado por los químicos”, explicó Eveling Barajas.

“Gracias al proyecto hemos aprendido nuevas formas de usar la tierra. Sembrar otros cultivos ayuda a nuestras familias al tiempo que les enseña a cuidar el páramo. Todos estamos muy motivados esperando resultados”, aseguró Fernanda Villamizar, estudiante de grado décimo.

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