viernes 14 de agosto de 2009 - 10:00 AM

¡Cuidado! le pueden ‘llover’ piedras del cielo

Mauricio Bejarano pasó el gran susto de su vida el sábado pasado, que pudo incluso terminar en desgracia. Cuando hacía compras acompañado de su esposa y su pequeña hija en un reconocido centro comercial de la ciudad, de manera literal, ‘le llovieron del cielo’ cemento y gravilla. 

Pasadas las 6:30 de la tarde del 8 de agosto, cuando él se dirigía por las escaleras eléctricas hacia el tercer piso de dicho establecimiento comercial, en donde se adelantaban obras de remodelación en el último piso, empezó a caer cemento y materiales de construcción, lo que generó el pánico entre los clientes presentes en el lugar.

'Todo el mundo salió corriendo; más de una persona terminó con la ropa sucia como me pasó a mí… es el colmo que los responsables de estas construcciones no tomen las medidas de protección mínimas' como instalar una malla protectora alrededor de toda el área afectada, relata este ingeniero electrónico bogotano radicado hace 20 años en Bucaramanga.

Lo más grave del incidente, a su juicio, es que tanto la administración del centro comercial como el arquitecto a cargo de la obra le restaron importancia al suceso, al punto de subestimarlo como un 'pequeño accidente' que puede pasar en cualquier momento, sin considerar el riesgo que corren los clientes y los mismos obreros.

Le ‘tumbaron’ la casa

Otra experiencia lamentable la protagonizó Jairo Garnica, luego de que su inmueble ubicado en el barrio Antonia Santos Centro, resultara parcialmente destruido  debido, según él, a la falta de previsión de una urbanizadora que no utilizó la malla preventiva mientras construía un edificio de apartamentos.

'La constructora se ha mostrado renuente a ejecutar los arreglos en la vivienda que ascienden a 120 millones de pesos, pese a un fallo administrativo de la Inspección Civil Municipal de febrero pasado, que la obliga porque me  tumbó el techo y me dañaron los pisos y el patio', aseguró el afectado.  
    
Casos como estos se han vuelto moneda corriente en la ciudad, donde transeúntes, conductores e incluso los mismos trabajadores de obras en construcción están expuestos de manera cotidiana y constante a varios peligros ante la falta de medidas de seguridad industrial.

síntesis
Habla Planeación Municipal


• 'Hacemos los requerimientos a las construcciones, pero son responsabilidad absoluta del constructor los daños, lesiones y perturbaciones que se causen a peatones, vecinos y obreros…. no puede pretenderse que las Administraciones Municipales sean policivas'.
• Con estas palabras, Rodrigo Fernández Fernández, secretario de Planeación de Bucaramanga, se refirió al control que ejerce su despacho en materia de cumplimiento de la norma urbanística y de seguridad industrial,  donde dijo es fundamental la intervención de otras entidades ligadas al tema de eventos catastróficos, como lo son las Administradoras de Riesgos Profesionales, ARP, y las aseguradoras.
• El funcionario admitió: 'El personal que tiene la dependencia municipal le resulta imposible estar pendiente del cumplimiento de la normatividad en la ciudad… es como decirle al cirujano que se lave las manos antes de operar a un paciente, cuando es competencia de cada constructora'.

BALANCE PREOCUPANTE: siete MUERTOS EN 2009

Si se examinan las cifras se puede deducir la dimensión del problema: Siete obreros han fallecido y otros 14 han resultado heridos en lo que va corrido de este año en el área metropolitana de Bucaramanga.

Para el capitán Gonzalo Ordóñez Serrano, director de la Seccional Santander de la Defensa Civil, las estadísticas son 'aberrantes', ya que se está hablando de un muerto por mes. Y ni qué decir de los ciudadanos que terminan lesionados por la caída libre de  elemento o una herramienta que los golpea mientras caminan desprevenidos por la calle.  

Además, pone de manifiesto que la Defensa Civil está atendiendo un promedio de un accidente semanal en áreas de construcción, básicamente por la falta de condiciones de seguridad que garanticen la integridad física de las personas del entorno.  

Ante esta situación, el Director Seccional del organismo subrayó que las autoridades municipales están en mora de velar porque  se cumpla la normatividad sobre seguridad industrial que involucra a los trabajos de altura, y del mismo modo insistió en que hay que ‘poner en cintura’ a las firmas constructoras para que protejan a sus trabajadores.

'Las ARP nos han informado que un obrero muerto vale 250 millones de pesos, y una constructora asegurada vale 250 millones de pesos, así que prefieren exponer la vida de las personas, todo esto sin mencionar el costo que representan las personas que quedan discapacitadas y mutiladas porque les cayó un martillo en la cabeza, no se pusieron el casco o no se sujetaron el arnés', puntualizó el capitán Ordóñez Serrano.

LA VOZ
DEL EXPERTO
Florentino Rodríguez Pinzón / Presidente de la Sociedad Santandereana de Ingenieros, SSI


La problemática hay que dividirla en dos aspectos: Lo que tiene que ver con las normas de riesgos profesionales, que les corresponde a las ARP a través de sus programas en las empresas, aunque sabemos que el obrero es muy renuente a utilizar equipos de construcción.

El otro caso se relaciona con las previsiones que debe tener una constructora o una empresa para los peatones. Hemos evidenciado, salvo muy pocas constructoras que son muy serias, que exponen a los transeúntes a graves riesgos y por ello, hemos llamado la atención de Planeación Municipal.

No se protege el andén con una cubierta para que no caiga un elemento sobre la cabeza de los ciudadanos, ni se utilizan elementos de izaje que pueden lesionar si se desprende un balde de concreto o un paral, además se manipula en forma inadecuada la grúa.

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