martes 08 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Incesto: drama que oculta un ‘secreto de familia’

A Marcela* le robaron su inocencia cuando apenas tenía cinco años. Quizá, su corta edad permitió que el ‘secreto de familia’ se mantuviera oculto durante cuatro largos y tormentos años. No entendía lo que había sucedido ni cuán terrible era, sólo que su propio padre era el responsable.

Su progenitor, un hombre de 48 años, la sedaba con una sustancia que le echaba en la ‘aguapanela’ y cuando la pequeña se dormía, la amarraba de pies y manos para abusar sexualmente de ella.

La aterradora historia, que salió a la luz pública en junio pasado en área rural de Lebrija, fue revelada por la madre de la víctima, quien decidió denunciar a su esposo, luego que la niña se atrevió a contarle lo que ocurría una vez la mujer salía de su casa a trabajar como empleada doméstica.

Sonia* y Lucero*, de siete y ocho años de edad, también han sufrido en ‘carne propia’ lo que es ser víctimas del incesto.

Su abuelo, de 68 años, las sometía a vejámenes e incluso llegó a amenazarlas si le confesaban a la abuela. Lo peor de todo es que la mujer ya había sorprendido en el pasado a su esposo ‘manoseando’ a una de sus nietas dentro de su casa en un barrio popular de Bucaramanga.


Donde más se denuncia

Estas víctimas, a quienes les queda ahora un largo camino que recorrer para recuperarse sicológicamente, representan sólo algunos eslabones más en la cadena de abusos sexuales que cometen, en forma sistemática, padres, hermanos y abuelos contra niños y niñas.

De hecho, Santander es el departamento donde más se denuncian casos de incesto contra menores de edad. Los 52 casos de un total de 252 procesos que por este delito reposan en la Fiscalía General de la Nación, así lo demuestran. Le siguen Quindío con 28 denuncias y Antioquia con 17.

Aquí, los principales responsables de estos abusos cometidos por familiares en primer grado de consanguinidad, son los padres biológicos, que suman 117 denuncias, y los abuelos con 15. Fruto de esas relaciones incestuosas, 30 menores procrearon hijos.

Si bien se trata de una realidad que tiende a permanecer tras la puerta cerrada de los hogares, y en la mayoría de los casos se oculta bajo un manto de silencio, miedo, culpa y vergüenza, Óscar Castellanos, director del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, seccional Santander, aclara que la denuncia no tiene nada que ver con que haya una mayor incidencia del incesto.

En su concepto, existe un subregistro frente a la problemática, debido a que hay regiones del país donde este tipo de comportamiento es permitido y consensuado por los miembros de la familia. Y por esa razón no se denuncian.

De ahí la dificultad de establecer estadísticas reales y concretas en cada departamento, subraya el funcionario, para quien callar sólo favorece la impunidad y que el fenómeno pase de generación en generación.

* Los nombres reales fueron cambiados por tratarse de menores de edad.

 

síntesis

¿Qué dice el Código Penal?

• El Código Penal Colombiano establece en el artículo 237 del capítulo V, que el incesto se da entre el primer y segundo grado de consanguinidad de una familia. El primer grado de consanguinidad se refiere a las relaciones sexuales entre el padre o la madre y el hijo (a) y el segundo grado de consanguinidad entre hermanos.

• El incesto está tipificado en el Título VI, Delitos contra la familia, y tiene una pena de entre 1 a 4 años y es fácilmente excarcelable.

• Sin embargo, los especialistas forenses y expertos en leyes coinciden en que debería estar incluido en el Título IV, Delitos contra la libertad, integridad y formación sexuales.


contexto local

En la capital santandereana, en el primer semestre de este año se notificaron 319 presuntos casos periciales de delitos sexuales en Bucaramanga y su área metropolitana, de acuerdo con datos suministrados a Vanguardia Liberal por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Regional Nororiente.

Las más afectadas son las mujeres con respecto a los hombres, en una relación de 1 a 4.

El 85% de las víctimas es menor de edad, hecho que, según Medicina Legal, 'evidencia que la violencia sexual es una problemática de relaciones de género y de poder'.

En total, 35 personas, entre padres, hermanos y abuelos, han sido acusadas de mantener relaciones incestuosas (ver gráfico).

Óscar Castellanos, director del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, seccional Santander, atribuye las conductas incestuosas a una situación particular generada por la convivencia familiar, como por ejemplo 'dormir en cama franca', es decir, en sitios donde la coexistencia es grupal y en viviendas donde no se maneja intimidad, lo cual ocurre especialmente en áreas rurales y apartadas como fincas y veredas.

Aunque no se atreve a identificar las regiones donde más se presenta el incesto dado el subregistro y porque se estigmatizaría a los municipios, sostiene que con base en los procesos que adelanta el CTI, la situación es más frecuente en las provincias Comunera y Guanentiná.

Por último, el funcionario señala que siempre y cuando exista una denuncia de por medio, el agresor va a parar cárcel; de lo contrario no se puede abrir una investigación penal salvo se trate de menores de edad.


IMPLICACIONES genéticAS

Carolina Páez, médica magister en Biología y experta en Inmunogenética de la Universidad de Antioquia, explica que los hijos nacidos de las uniones incestuosas sí corren un riesgo mucho más alto de problemas genéticos.

Lo anterior significa que la presencia de enfermedades autosómicas recesivas, como albinismo, labio y paladar hendido, así como patologías metabólicas (aquellas que no nos permitan procesar los alimentos) se incrementan cuando existe un grado de consanguinidad de por medio, describe la especialista.

Esto podría atribuirse a que las personas de una misma familia pueden ser portadoras de los mismos genes que causan enfermedades, heredados de ancestros comunes.

Dice que en algunos casos, los niños nacen sanos porque en la familia no estaba presente la alteración genética.

 

LA VOZ DEL EXPERTO

Romper el silencio

Luis Alejandro Rivero, Director del Instituto

Colombiano del Bienestar Familiar, Icbf, Regional Santander

Más allá de las cifras, el incesto no debe abordarse como un tabú, porque se trata de una pérdida de valores y principios en los hogares.

No se puede ocultar, y no se puede ser permisivo frente a este hecho, donde la figura paterna se descompone y hay una dualidad entre papá y pareja.

El machismo y las tendencias patriarcales pueden dar algunas interpretaciones sobre la frecuencia de estos casos en el departamento.

Pero también juega un papel importante la permisividad y el silencio cómplice de la madre; y contrario de lo que se piensa, es un fenómeno que ocurre en familias de todos los estratos sociales y niveles culturales, aunque con toda seguridad el grado de educación incide y el factor de hacinamiento dentro de los hogares.

Las consecuencias físicas y sicológicas en las víctimas abarcan desde timidez, depresión, falta de sueño y apetito, dificultades en sus relaciones personales, hasta conductas anormales en su vida sexual adulta.

Si alguien quiere romper el silencio del incesto o denunciar que ha sido víctima de este delito, puede llamar a la línea gratuita 018000918080 o en Bucaramanga, al Centro Zonal Luis Carlos Galán Sarmiento del Icbf, 6523096 ó 6424072.

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