viernes 05 de julio de 2019 - 12:00 AM

Intoxicación con fines suicidas, alerta para los jóvenes del área

Durante 2018, en Bucaramanga se registraron 87 casos de intoxicación por ingesta de medicamentos con fines suicidas. Según datos del Observatorio Digital Municipal, los jóvenes son más vulnerables a esta situación.

Eran las 11:00 p.m. cuando una menor de 16 años ingresó a la sala de urgencias de un centro médico con una intoxicación por ingesta de medicamentos con intención suicida. Según la médico que atendió el caso, habría ingerido 36 pastillas de un medicamento antidepresivo.

¿La razón? Desde hace diez años sufre un cuadro de depresión persistente y no cuenta con una red de apoyo funcional que la ayude a salir de su situación. Su padre, con quien vive, tiene problemas con el alcohol y la relación no es la mejor, su mamá la abandonó y no tiene hermanos. A sus 16 años, ha intentado quitarse la vida tres veces.

De acuerdo con Pilar Restrepo, psicóloga clínica, siempre que un ser humano tiene la idea o la intención de quitarse la vida, de fondo existen problemas psicólogos y/o psiquiátricos que conllevan a estas prácticas.

“La ideación suicida o el suicidio como tal, ocurren como consecuencia de la progresión de síntomas psíquicos que por lo general tienen que ver con trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad o trastornos psicóticos. De igual forma, el suicidio aparece cuando ocurren crisis de la vida en las que el individuo siente que no cuenta con herramientas o habilidades para enfrentar dichas crisis. Entonces aparece el suicidio como una herramienta de escape”, explicó.

Según los datos recopilados por el Observatorio Digital Municipal, a través del Sistema de Vigilancia en Salud Pública, la población joven, en Bucaramanga, fue la más afectada por eventos de intoxicación de manera intencional suicida, seguido de los adultos y los adolescentes. En total, 85 personas de este grupo etario intentaron quitarse la vida en 2018 de esta manera. Sin embargo, el 100% de los casos reportados no terminaron en muerte.

$!Intoxicación con fines suicidas, alerta para los jóvenes del área

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“Los jóvenes no saben lidiar con emociones”

Para Pilar Restrepo, los problemas emocionales que enfrentan los adolescentes y jóvenes de hoy están directamente relacionados con una transición generacional.

Según la profesional en salud mental, las generaciones pasadas desarrollaron mayor capacidad de sobreponerse a diferentes problemas porque recibieron una educación restrictiva. Se enfrentaban constantemente a más ‘No’ de parte de sus padres y de la sociedad.

“Los adolescentes y jóvenes de ahora fueron niños que crecieron en ambientes de sobreprotección extrema, expuestos a pocos límites, como consecuencia de ello tenemos individuos con baja tolerancia a la frustración, que no saben lidiar con emociones como el miedo, la rabia, el dolor o la tristeza. Al momento en que algún evento de su vida dispara estas emociones, aparece la incapacidad para sobrellevar el malestar y es ahí cuando se generan las ideas suicidas”, señaló Restrepo.

¿Afecta el entorno?

De acuerdo con la psicóloga, la falta de comunicación familiar, los duelos por la separación de los padres, el dolor de una pérdida afectiva o la necesidad de aprobación externa tienen mucho que ver con la decisión de autolesionarse y acabar con la vida.

“En mi consulta he podido observar que por lo general los adolescentes que tienen adicción a los videojuegos presentan ideas suicidas, hay síntomas de ansiedad y depresivos de fondo, que llevan a que en algún momento aparezcan ideas de muerte”, agregó la experta.

El ‘bullying’ también hace eco en los adolescentes. No ser aceptados por un grupo lleva poco a poco a que se genere la pérdida de sentido de vida.

“Los silencios nos envían alarmas”

Aprende a leer el comportamiento no verbal es fundamental para prevenir un desenlace fatal.

Los adolescentes o jóvenes con pensamientos o intenciones suicidas tienden a aislarse en exceso, presentan alteraciones emocionales graves, desesperanza, agitación o extrema violencia y una conducta poco comunicativa.

“Es normal que algunos adolescentes se aíslen de sus padres, pero cuando vemos que es una conducta repetitiva y que la comunicación con la familia e incluso con sus amigos es casi nula es cuando debemos estar atentos. Estos comportamientos nos dicen cosas, los silencios nos envían alarmas”, precisó la Psicóloga Clínica.

Manifestaciones explícitas como “es mejor no estar vivo”, “mi vida no vale la pena” u “odio mi vida” aparecen en momentos de extrema tristeza o de irritabilidad, y son un signo claro al que hay que prestarle atención.

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La Organización Mundial de la Salud, OMS, estableció algunas recomendaciones con el fin de prevenir la conducta suicida.

Restringir el acceso a los medios más frecuentes para cometer el suicidio, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos, identificar de manera temprana la conducta, realizar el tratamiento adecuado y prestar atención a personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo, hacer seguimiento de la atención a personas que intentaron suicidarse y reducir el consumo nocivo de alcohol, son algunas de ellas.

¿Qué está haciendo Bucaramanga?

Según Carolina Becerra, referente epidemiológica de la Alcaldía de Bucaramanga, a partir de la información recopilada en el Observatorio, los referentes del programa de salud mental a través de diferentes estrategias se enfocan en reforzar las conductas con estilos de salud mental saludables, encaminadas a reforzar o elevar la autoestima, no solo en menores o adolescentes, sino en jóvenes y adultos, evitando que se llegue a pensar en una situación de intento de suicidio.

“¿Cómo se logra esto? A través de las ferias saludables que se realizan todos los sábados, con estrategias dirigidas a diez instituciones educativas de la ciudad, priorizadas a partir del número de casos de intoxicación identificados en los planteles, allí se trabajan talleres y estrategias con estudiantes y padres de familia”, explicó.

A través del programa de salud mental se hace el seguimiento al 100% de los casos registrados como intoxicación con intento de suicidio para garantizar que todos reciban la valoración por el profesional especializado y que se les brinde el tratamiento adecuado para evitar que el desenlace sea desafortunado.

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