martes 14 de mayo de 2019 - 12:00 AM

John Jairo Correa, el artista del marketing urbano

En la zona comercial del barrio El Prado de Bucaramanga un artista se encarga de pintar obras en los postes de luz. La iniciativa combina marketing y apreciación de arte urbano.

Mientras John Jairo Correa realiza las últimas pinceladas de su obra, las personas que pasan por su lado se quedan mirando.

Las expresiones son tan distintas como las formas en las que el pintor mueve el pincel.

Unos miran de reojo, otros se detienen y observan con más cuidado, algunos sonríen y lo felicitan y no faltan los que reniegan y le preguntan por qué está haciendo eso ahí en la calle con las cosas en el piso.

La esquina de la carrera 36 con 41, en el sector de El Prado, ha sido su taller los últimos siete días. Su lienzo: el poste de luz que queda justo en ese punto.

Al lado suyo, sobre el andén, intentando no molestar a nadie, él ubica siempre una maleta llena de frascos como de jarabe, que en realidad son los acrílicos con los que pinta, y una botella de agua en la que remoja el pincel.

Una calle de Venecia, Italia, con su característica góndola y su infraestructura medieval parecen tener vida a lado y lado del poste.

John Jairo Correa, el artista del marketing urbano

Para este artista, bogotano de nacimiento, pero santandereano de adopción, el arte urbano puede despojarse de estereotipos que lo ligan a la vida en la calle, las drogas y la violencia y puede convertirse en una gran estrategia de marketing y publicidad que a la vez embellezca la ciudad.

De esto se trata su trabajo.

La zona K

“¿Tiene permiso para eso?”, “¿es legal?”, le han preguntando varias veces cuando lo ven pintando en los lienzos de cemento.

“Casi todos los postes de la ciudad están sucios, llenos de papeles, publicidad, manchas y escritos. Y no pasa nada, no hay líos. ¿Por qué debería haber problema por pintarlos artísticamente?”, dice John, explicando que así le gustaría responderle a todos los que se encargan de cuestionar en vez de ver más allá.

En cambio les responde que sí, que claro, que desde que no se tapen los números seriales del poste, con los que los encargados del mantenimiento se ubican, no hay problema alguno.

Les cuenta también, esta vez a los que entusiasmados lo felicitan, que su trabajo hace parte de una iniciativa del sector, que cada vez es más comercial, para atraer personas y lograr por medio de los colores y la estética, que prefieran comer o comprar allí.

Cuando algunos empresarios y emprendedores que tienen sus locales en el sitio se unieron para crear una estrategia que le diera vida al lugar, recurrieron a la ayuda de John, a quien conocían por haber realizado algunas intervenciones en restaurantes de la ciudad.

Él les planteó lo de los postes y a la mayoría les pareció una gran idea. La zona “K” tendría una nueva cara.

“Si se hace una vista aérea, desde más arriba del parque de Los Leones hasta más o menos la carrera 36 con calle 41, se ve una letra k, formada por la intersección de las vías. A raíz de eso se le dio ese nombre y se está utilizando para promocionar el lugar, que viene creciendo cada vez más en ofertas gastronómicas y de moda”, explica el artista, quien no disimula su alegría cuando dice que para él de eso se trata el arte, de unir, de que no sea para unos pocos sino para todos, que tenga un fin más allá de las galerías y que pueda ser utilizado como mercadeo sin dejar de lado su finalidad principal: causar sensaciones y mover las fibras.

Precisamente ese es el argumento del marketing urbano, el cual según definen mercadólogos y publicistas se trata “del proceso de desarrollo y promoción de un territorio determinado, a través de arte urbano, cultura y creatividad e intervenciones a espacios públicos, entre otros”.

Desde que se creó la estrategia ha “intervenido”, como él llama a lo que está haciendo, nueve postes en la zona “K” y tres fuera de ella, pues la idea es que la iniciativa se extienda y abarque toda el área comercial hasta el parque San Pío.

Los diseños varían dependiendo de lo que los propietarios de los lugares quieran y el presupuesto que tengan en el momento.

John Jairo Correa, el artista del marketing urbano

El artista de la calle

John Jairo dibuja, pinta, hace figuras de origami, vitrinismo, murales y algo de artes plásticas.

Llegó a Bucaramanga, desde Bogotá, hace más de dos años, buscando un lugar más cálido, ávido de cultura y con más árboles porque para hacer lo que ama necesita eso.

Desde pequeño sintió que quería comunicar cosas visualmente, mediante dibujos y colores. Creía que era la forma más sencilla pero más fuerte de hacer contraste a lo malo, lo feo y lo triste que pasaba.

Su vecino, un restaurador de obras de arte ya entrado en años, fue su primer maestro. A él le preguntaba lo que más podía y ya cuando entró a la universidad, o a las universidades porque pasó por muchas, sabía más de lo que imaginaba.

“Fui a casi todas las universidades en Bogotá, pero no me sentí bien con ninguna. Los planes de estudios de arte eran muy reducidos. Yo no podía entrar a nada que no estuviera relacionado con la carrera y un artista necesita abrir su mente para encontrar inspiración. ¿Si uno estudia artes plásticas no debería poder entrar a clases de anatomía, física, química? Sentía que no avanzaba y no continué”, confiesa.

Entonces se dedicó a seguir aprendiendo por su cuenta, a leer, a buscar la forma de hacerle sentir a los demás lo que para él significa ser artista.

“No me interesa mucho eso de que me cataloguen como artista, ni las galerías, ni ese medio porque hay mucho ruido ahí, mucho ego, no pasa nada ahí. Esto es para la gente, para que lo vivan de verdad, para que vean lo bello en medio del caos, para que les produzca sensaciones en medio del día. Eso hace el arte urbano, no tiene nada que ver con ser vago, o bruto o callejero. Yo no voy con eso, La calle es un medio excelente para mostrar arte, pero bien hecho, irreverente pero respetuoso, que no sea regalado, pero tampoco abusivo, es un vehículo para hacerle sentir a todos que el arte es para sentirlo en cualquier lugar, en cualquier momento y no es solo para unos pocos”, expresa.

Su deseo es lograr que toda esa zona comercial brille por sus colores, sus vitrinas con formas y dibujos y su resistencia al caos a través de sus pinturas.

Sueña con que el lugar sea de parada obligada para todos los bumangueses.

John Jairo Correa, el artista del marketing urbano

Arte y comercio

Desde que John llegó a Bucaramanga no ha parado de trabajar. Fue profesor de arte en un colegio y en la Escuela Municipal de Artes un tiempo.

Ha realizado instalaciones con figuras en origami en la Gobernación de Santander para el Día del Niño y para restaurantes como Salad.

Además ha pintado murales para restaurantes conocidos en la ciudad como Cabrón y Pépé Le Pu y vitrinas para varios almacenes.

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