domingo 02 de junio de 2019 - 12:00 AM

La ‘Bucaramanga del Ayer’: Una corona, un barrio y una gran obra

Las fotografías de la ‘Bucaramanga del ayer’ nos permiten recordar acontecimientos algo nostálgicos. A esa corriente de recuerdos es que le ‘apunta’ la Página Área Metro, que continúa escribiendo en letras de molde aquellas historias que hicieron parte de la formación de nuestros barrios. Hoy recordamos los famosos reinados comunales. Veamos:
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A sus 16 años, por allá en 1970, Ofelia Sierra era una reina de verdad. Para entonces, la joven quería utilizar el cetro y la corona para pedirle al Alcalde de la época la instalación de las redes de los servicios públicos en el barrio en donde nació: Albania. ¡Y damos fe de que lo logró!

Recordamos a otra reina adolescente llamada Sonia Lucía Fontecha. Ella visitó las oficinas de este diario, portando una ‘atrevida’ minifalda. Orgullosa dijo que se había llevado una corona doble, pues representaba a dos barrios de Bucaramanga: La Pedregosa y La Libertad.

Las dos reinaron en sus comunas y, gracias a actividades cívicas como bazares y bingos comunitarios, lograron obras para sus vecindarios, tales como: la construcción de pilas de agua, la adecuación de centros comunales y la construcción de canchas de microfútbol.

Eran las soberanas de mi barrio. Se trataba de un concurso popular que, desde los años 60, impulsaron Vanguardia y el Gobierno Municipal.

Hace muchos años, en las épocas de los reinados comunales, docenas de jóvenes competían por la corona de su barrio. ¡Claro! En esa época no se les juzgaba precisamente por las proporciones matemáticas de sus cuerpos, ni siquiera por los angelicales o no que fueran sus rostros.

Los 90/60/90 no importaban. Por supuesto no habían estilistas, ni chaperonas. En cambio, sí existían edecanes que muchas veces eran los novios de las niñas o los hijos de los presidentes de las Juntas de Acción Comunal.

La belleza que impactaba era la simpatía que pudiera irradiar la reina a la hora de conseguir recursos para alguna obra.

Vanguardia y nuestros periodistas de la época apoyaron esos reinados que, sin ser los de Cartagena, lograron más lectoría que cualquiera de los eventos de belleza de la heroica.

Ser reina era un honor y significaba una gran responsabilidad, pues cada beldad debía convertirse en la ‘vitrina’ y en la solución de los problemas más sentidos del vecindario.

En aquella oportunidad la corona la conseguía aquella niña que lograba recolectar la mayor cantidad de dinero para obras de infraestructura.

Y es que ellas organizaban concursos, vendían empanadas y armaban ferias para recaudar los debidos fondos.

Estas jóvenes les apostaban a mejoras para sus respectivas comunas.

En esa tarea no estaban solas. Casi siempre sus papás se unían a la competencia, así como los líderes cívicos, quienes promovían las fiestas. Incluso algunos papás ‘se metían la mano al bolsillo’ con tal de ver a sus hijas ostentando la corona.

En 1974, por citar un bello ejemplo, dos niñas se disputaban la corona del barrio Café Madrid. Sus padres, dos entusiastas vecinos que amaban el concurso, protagonizaron una competencia de ‘pe$o$’ que finalmente redundó en obras.

Las dos jovencitas, después de promover cada una su bazar, hicieron cuentas:

Margarita León recogió $102, y Cecilia Barón logró $117, una gran suma de dinero para esa época.

Como el veredicto final se daba a las 6:00 p.m. cada papá empezó a aportar de a peso en peso para conseguir que su hija ganara. Al final, La elección de la reina parecía una subasta.

Al caer la tarde, las reinas habían logrado recolectar juntas la suma de $402 y el jurado optó por un honroso empate. ¡Lindo recuerdo!

Los jueces eran personajes públicos como el alcalde, el gobernador, los concejales y hasta las reinas de belleza de Colombia. Una de ellas era Ella Cecilia Escandón, en diciembre de 1973, cuando recién había sido coronada en Cartagena como la más bella de nuestro país.

Todas las reinas se publicaban en las ediciones de este diario y cada una de ellas tenía la oportunidad de contarle a Bucaramanga lo que quería hacer por su barrio.

El Reinado Popular Metropolitana de Vanguardia era un evento popular maravilloso que integraba a los vecindarios.

Con el paso de los años, la organización de la Feria Bonita asumió la realización de los reinados populares y en ello siempre se contaba con el apoyo de la Alcaldía.

La idea fue retomada nuevamente por el periódico popular Q’hubo, que cada año elige su propia reina metropolitana.

La fiesta de la belleza de los barrios, durante la presente administración local, dejó de ser lo que era. En 2016, cuando llegó al Centro Administrativo Local el hoy suspendido alcalde Rodolfo Hernández Suárez, los acabó. En ese entonces dijo que “los reinados pasaron de moda”, olvidando que las reinas de los barrios eran las modelos cívicas de las comunidades y las gestoras de bonitas obras.

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