domingo 16 de febrero de 2020 - 12:00 AM

La Bucaramanga del ayer: Hoy, la historia de la carrera 27

Escudriñando el ‘álbum de los recuerdos’ y recurriendo a la memoria de quienes nos antecedieron podemos publicar reseñas ‘añejas’, como la que puede leer en esta edición dominical. Nos hemos propuesto presentar en imágenes y en letras de molde el pasado de muchos de los sitios tradicionales de Bucaramanga. Veamos la historia invitada de hoy: la de la carrera 27.
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Si el General Próspero Pinzón viviera se sorprendería al recorrer la avenida que levantaron en su nombre en Bucaramanga.

Ese ilustre personaje de la historia de Colombia se persignaría ante el cambio que, de un tiempo a la fecha, ha tomado de manera precisa la carrera 27 de Bucaramanga.

La verdad es que este trayecto no es ni la sombra de lo que fue ayer. La 27, por allá en los años 20 y 30, era la única vía de salida hacia Capital de la República.

En ese entonces, los dueños de esos terrenos habilitaron hermosas ‘casas-quintas’ por estos lados, bajo la arquitectura europea. Una de ellas fue la Casa Streithorst, levantada en esa carrera 27 con calle 32. Ella, de corte alemán y construida en 1930, era de propiedad de la Familia Streithorst Clausen; es de las pocas edificaciones de esa época que aún se mantienen en pie.

La primera vez que se habló de bautizar a la ‘avenida’ con el nombre de ‘Próspero Pinzón’ fue a comienzos del siglo pasado. Para entonces Bucaramanga estaba un tanto ‘crecidita’ y se estipuló que las vías deberían consignar apellidos ilustres de la Independencia de 1810.

Pero su nombre se modificó al referido número 27 en la década de los 30. La idea de las nomenclaturas en Bucaramanga para llegar a puntos específicos, olvidando el linaje de las vidas, se impuso con la Ley 40 de 1932, que en su artículo 21 conminó a los concejos a numerar las calles y carreras de las ciudades de Colombia, entre ellas la capital santandereana. Y ese fue, de manera literal, el punto de quiebre del olvido del sacramental bautizo que tuvo esta arteria vehicular.

Hoy si usted se sube a un taxi y le pide al conductor que lo lleve a la Avenida Próspero Pinzón se queda despistado. En cambio, si en lugar de decirle que lo conduzca a la Próspero Pinzón, le pide al mismo chofer que lo lleve a la carrera 27, de inmediato ‘prende motores’.

Su transformación

En 1970, el entonces alcalde de Bucaramanga José Luis Mendoza propuso ensanchar la vía, para mejorar la movilidad y hacer más ágil el tránsito por el centro de la capital santandereana.

Hay que recordar que antes de los años 70, el diseño era de cuatro carriles y no tenía separador.

Así las cosas, para ampliarla a seis carriles, tres de sur a norte y otros tres de norte a sur, con su respectivo separador, fue necesario recortar los grandes antejardines que tenían las referidas casas viejas.

Tales ajustes no fueron del agrado de los propietarios de las mansiones quienes, poco a poco, fueron cediendo terreno y terminaron utilizando los predios para actividades comerciales.

Los trabajos de ensanche de la 27, de manera literal, demoraron una eternidad. Incluso en diciembre de 1975 los vecinos del sector se quejaron porque el tramo estaba a medias y la carrera 27 parecía un camino de herradura, lleno de polvo por las obras inconclusas.

Hoy, años después de su gran hazaña en la Batalla de Palonegro, famosa por los Mil Días, el General Próspero Pinzón sentiría que su carrera está completamente transformada.

Y es que más allá del asfalto y de los 5 kilómetros y medio que tiene esta importante avenida, la del General Próspero Pinzón o la carrera 27, como le quieran decir, está llena de edificios y atestada de carros.

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