lunes 26 de agosto de 2019 - 4:00 PM

“La caricatura debe ser poderosa con los poderosos”: Entrevista con Diego García

“Bucaramanga en 101 caricaturas” es el libro que el caricaturista bumangués lanzará en la Feria del Libro ‘Ulibro’ y en el que narra cronológicamente los hechos más polémicos e importantes de la administración de Rodolfo Hernández.
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Desde los 16 años Diego García Neira se convirtió en inmigrante. A esa edad llegó a Canadá en busca del “sueño canadiense”: estudiar, tener una empresa y hacer dinero.

Sin embargo, tras varios años al frente de una cadena radial para latinos en Canadá, Diego volvió a Bucaramanga y trabajó cubriendo la campaña electoral de 2015 para la emisora Onda 5.

Allí no solo aprendió a ver a Bucaramanga desde otra perspectiva sino que conoció sus problemas, se enteró de todas las promesas políticas que nunca se cumplieron y fue testigo de las nuevas.

Emocionado por lo que vendría para la ciudad después de las elecciones y con ganas de retomar el dibujo, una de sus grandes pasiones, encontró en la caricatura política el oficio de su vida.

Regresó a Canadá a terminar sus estudios en Estrategias de Comunicación y Publicidad y desde allá, leyendo prensa, escuchando radio y hablando con fuentes empezó a mostrar lo que pasaba en Bucaramanga y en el departamento a través de sus dibujos.

Después de muchos trazos y hasta una demanda en su contra por una de sus caricaturas, Diego García, de 31 años, recopiló las mejores y las puso en “Bucaramanga en 101 caricaturas”, el libro que lanzará el 28 de agosto a las 6:30 p.m. en la Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro 2019.

¿Por qué decide convertirse en caricaturista político?

“Quedé como con la emoción y la incertidumbre de lo que iba a pasar con esa gente que vi en la campaña de 2015 prometiendo una y otra cosa. Tenía que devolverme a Canadá a terminar mis estudios, pero sentía que antes de irme faltaba algo. No quería perderme lo que iba a pasar aquí y también tenía la ‘espinita’ de volver a dibujar. Entonces gana toda esta gente, busco las fotos, me voy un tiempo para la costa y allá los dibujo a todos. Ahí dije estos van a ser mis personajes. ¿Qué mezcla periodismo y arte? La caricatura política. Entonces decidí ser caricaturista, sin un ejercicio previo antes, solo mi gusto por el periodismo y por el arte. Lo de la mamadera de gallo si ha estado siempre conmigo”.

¿Qué encontrará la gente en el libro?

“Contiene los momentos más polémicos de la administración de Rodolfo, que quizás es el alcalde más polémico que ha tenido la ciudad. El libro reúne en 101 caricaturas estos momentos y se presentan de una manera cronológica, porque lo que quiero es mostrarle a la gente que la caricatura retrata la realidad de las cosas, que tiene ese poder de despertar emociones que otras formas de comunicación no alcanzan, pero que está basada en contexto, en hechos, en investigaciones. Es como hacer un recorrido de manera periodística de los 4 años de la administración y evidenciar que la caricatura, a pesar de la sátira, si habla de lo que siente la gente en las calles, sí refleja lo que la sociedad vive.

¿Cuál es la expectativa? Hay muchos seguidores de Rodolfo que lo critican a usted porque dicen que solo arremete contra él...

“Con Rodolfo lo que pasó fue un fenómeno como el de Uribe o Petro, que se vuelven como caudillos políticos. La verdad es que me tocó la mejor época para iniciarme como caricaturista, con un personaje como Rodolfo, con tantas facetas auténticas y los errores de una persona novata en la administración pública. Me ha costado insultos porque la gente no quiere ver a su dios caracterizado.

Sin embargo, la objetividad en mi trabajo me respalda y no ha hecho que me detenga. Siempre tengo la tranquilidad de dibujar algo que sucedió y que está sustentado. A pesar de que haya venido a derrotar a los que tenían azotada la ciudad, Rodolfo era y es el que tiene el cargo más importante de la ciudad y tenía que ser el personaje principal de mi trabajo. Los próximos serán los que queden elegidos este año. Yo no me puedo poner a dibujar hoy lo que hizo Lucho en la epoca de 2012 porque eso ya pasó, en ese tiempo no era caricaturista y listo. Además, a parte de Rodolfo, el libro también muestra el otro sector político, los que antes eran los poderosos, muestra el ascenso de unos y la caída de otros, eso también se ve reflejado ahí”.

¿Cuál es esa línea que no debe pasar la caricatura?

“La caricatura es una explosión de la realidad llevada a un extremo lógico. Siempre tiene que tomar los temas públicos, algo netamente personal de alguien ya no tiene relevancia. La caricatura puede ser injusta porque sí se aprovecha de tus atributos físicos, pero tiene que tener un contexto, una finalidad, si no lo tiene se convierte solo en una burla. La caricatura tiene que revelar la esencia del personaje, su personalidad, su estado de ánimo. La idea es mostrarle algo que le sirva a la comunidad, es la diferencia entre la caricatura y los memes”.

¿Alguna vez ha censurado alguna caricatura suya?

“A veces sí, pero no lo veo como autocensura, sino como un filtro. A veces tengo una idea loca y la dibujo, no me quedo con las ganas de ver cómo se vería en la caricatura. Cuando me pasa la emoción la analizo y si no es el momento o la forma, mejor no. Yo dibujo todas las ideas, todas, pero algunas siento que no son indicadas por una u otra cosa. Sin embargo, no lo considero censura, es como un filtro, es decidir si sí o no”.

Usted está en un proceso legal por una caricatura que hizo sobre Héctor Mantilla, alcalde de Floridablanca, sobre la licitación del PAE ¿Algún otro político se ha molestado por sus caricaturas?

“No, ninguno. Es más, muchos se gozan las caricaturas. Combatir el humor se hace con humor, pero lamentablemente el humor es algo de lo que carecen los políticos o la mayoría de ellos. Del entorno de Rodolfo me cuentan que se goza mis dibujos. Recuerdo que la primera caricatura que hice cuando decidí hacer esto fue una del concejal liberal Uriel Ortiz. Cuando la vio me escribió que qué era eso y yo le dije que me había vuelto caricaturista. Él me conocía era en el papel de periodista y le sorprendió, pero me dijo: pues que le vaya muy bien, felicitaciones”.

¿Y cómo va el proceso con Héctor Mantilla?

“Estancado. Yo tengo la tranquilidad de que yo dibujé sobre cosas reales, basado en investigaciones de medios serios. Lo de Héctor es lo que me vuelve verdaderamente caricaturista tanto para la opinión pública como para mí mismo. ¿Por qué no investigó a los medios que hicieron la investigación? Porque la caricatura le pegó en la vanidad. No sé cuál es el interés de la Fiscalía en no dictaminar si me van a imputar cargos o no, pero yo seguiré esperando”.

¿Cómo ve las elecciones que se avecinan?

“Muy polarizadas entre el rodolfismo y su pasado. Todos lo que Rodolfo ayudó en su momento de un lado y él mismo con su bando de otro lado. Están de vuelta los fortines políticos que están aprovechando que hay gente que extraña tener ese contrato, que le pasen plata por esto y aquello, que extrañan como se movía la política antes de Rodolfo. El camino apolítico que en cierto nivel Rodolfo mostró sí es el camino que vale la pena explorar y ojalá se dé así. Creo que es la oportunidad de los alternativos de hacer algo diferente”.

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