domingo 05 de abril de 2020 - 12:00 AM

La falta de cultura ciudadana también nos ‘contagia’

Dicen que la cultura ciudadana de alguna forma ayuda a ‘aplanar’ la peligrosa curva de propagación del COVID-19. No en vano los expertos argumentan que la guerra contra ese virus no la ganará el país más avanzado, sino la sociedad más disciplinada.
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En esto de frenar la propagación del COVID-19 todos tenemos deberes y, sobre todo, grandes responsabilidades. Y no se trata solo de tomar las medidas preventivas de lavarse las manos regularmente, teletrabajar, respetar la ‘cuarentena’ y, por supuesto, conservar la debida distancia.

Deberíamos acatar las disposiciones decretadas por las autoridades locales en este tiempo de pandemia. También nos corresponde entender que el Código de Policía conforma un conjunto de normas cívicas que debemos adoptar para gozar de buena salud y para garantizar una sana convivencia.

La tolerancia, el interés por el cuidado de lo público y el respeto al vecino son actitudes que nutren el bienestar y el buen funcionamiento de la ciudad, sobre todo en estos tiempos de crisis.

La no obediencia a las medidas decretadas; la errada información que se publica en las redes, muchas veces basadas en las suposiciones de los ‘terroristas virtuales’; y la falta de cultura ciudadana han hecho que los principios del civismo hoy sean solo ‘letras muertas’.

Además, salimos a la calle a comportarnos mal. Como no hay suficiente tránsito algunos conductores esquivan los semáforos o se parquean en donde se les antoja; ni hablar de la gente en los supermercados, que no conserva la debida distancia.

Las cifras de multas no nos dejan mentir. Más de 1.800 personas conducidas al Centro de Traslado por Protección, tras violar la ‘cuarentena’; cerca de 450 comparendos por una mala convivencia entre vecinos; y otros 1.809 ‘partes’ por irrespetar las reglas de la movilidad, nos están dejando muy mal parados en materia de civismo.

Y más allá de las estadísticas en rojo, debemos entender que están en juego nuestras vidas, las de nuestros parientes y las de los demás. ¡Debemos pensar en el bien común!

En Bucaramanga, por citar un ejemplo, se ven montones de personas deambulando por las calles de sectores periféricos en el municipio desvirtuando la ‘cuarentena’; tanto que hasta se está pensando en militarizar la ciudad para ‘sí o sí’ frenar estas necedades.

El propio Antanas Mockus, principal promotor de la cultura ciudadana en este país, señala que “debemos reducir las justificaderas para ser ilegales a toda hora. Es importante aumentar el respaldo moral y cultural a las obligaciones legales, respetando a los policías y a los agentes de Tránsito, para que incluso ellos pueden hacer sus oficios sin portar ni un arma”.

¡Reaccionemos!

Estos tiempos de pandemia deberían servir para quitarnos un poco la venda y empezar a ser conscientes sobre la importancia de temas tan básicos como la convivencia, la salud, la familia y hasta los extraños, con quienes nos podíamos cruzar todos los días sin saludar en esa área que ahora nos está restringida habitar: el espacio público.

Según Yani Lizeth León Castañeda, directora del programa ‘Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos’, “precisamente en este contexto, principios como la tolerancia, la solidaridad y el respeto a los otros adquieren mayor relevancia, pues es muy claro que la supervivencia, la salud física y mental no la podemos alcanzar solos como individuos aislados, así algunos habiten hogares unipersonales”.

Además, según la experta, “esta grave y alarmante pandemia no solo pone a prueba a nuestro ‘enclenque’ sistema de salud, sino también manifiesta nuestra capacidad de supervivencia como capacidad de cooperación, ayuda mutua y empatía”.

Si intentamos medir qué tan dotados estamos en materia de civismo para enfrentar esta crisis, como antecedente tenemos que recordar la Encuesta de Percepción Ciudadana, realizada en el año 2019.

En dicho estudio, al preguntárseles a 1.500 encuestados del área metropolitana sobre su opinión frente al comportamiento de sus conciudadanos hacia diferentes grupos poblacionales, solo el 35% consideraba que había respeto por los vecinos.

Lo anterior nos hace pensar que las expectativas que tenemos de lograr esa cooperación, ayuda mutua y empatía que se requieren son muy bajas.

Ojalá estas difíciles circunstancias por las que pasamos y el mismo aislamiento nos hagan cambiar. ¡Al menos ese es el anhelo!

Es preciso que cada vez más personas entiendan que hacer el esfuerzo de no salir de sus casas es la mejor forma de proteger a los suyos y a los demás.

También hay que procurar no molestar a mis vecinos poniendo música a alto volumen, y entender que el aseo y la sana convivencia nos competen a todos.

Para León Castañeda, “ser cívico nos hará llevar la situación de la ‘cuarentena’ de una mejor manera”.

Es preciso que entendamos que cuando vayamos a mercar debemos respetar los horarios y las distancias entre personas.

Por favor: no es un buen camino discriminar al personal de salud, a los inmigrantes ni a las personas menos favorecidas, sino que al contrario debemos intentar colaborar para que esos otros seres humanos puedan sobrellevar mejor esta situación.

No se está pidiendo nada distinto a garantizar la cultura ciudadana.

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