domingo 06 de febrero de 2022 - 8:09 AM

La historia de cinco mil cadáveres “desaparecidos” de un cementerio de Bucaramanga

Hace una semana la Directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas como Desaparecidas y algunos líderes sociales de Santander denunciaron “la desaparición de mil cuerpos de un cementerio de Bucaramanga”. Vanguardia investigó y encontró que supuestamente nunca se extraviaron los cuerpos, pero halló dos testigos que relatan que además habría cuatro mil muertos más enterrados en un parque de los que nadie tiene información. Esta es la historia.

- Esos cadáveres no están desaparecidos. Eso que dijeron es falso. Yo ayudé a sacarlos de las tumbas (en la tierra) hace 22 años. Pero, esos no son los cuerpos que realmente están desaparecidos...

Lo afirma Ricardo Acevedo, de 55 años, de los cuales 37 los dedicó al trabajo en la Funeraria Colombiana, que administraba su mamá, Nubia Acevedo, y quien falleció hace seis años. Esta mujer firmó un contrato, en junio de 2000, con el Instituto de Salud de Bucaramanga, Isabu, que para entonces tenía a su cargo el Cementerio Municipal de Bucaramanga. Este camposanto se ubica en inmediaciones del barrio Campo Hermoso, unos cuantos metros adelante de la cárcel Modelo. El contrato tenía como propósito de exhumar mil restos humanos sepultados en tumbas de piso en este predio público.

El alcalde de entonces, Luis Fernando Cote, decidió convertir parte de los terrenos del Cementerio Municipal en un gran parque, al que llamaría “De la vida”, que beneficiara a los habitantes del occidente de Bucaramanga.

- Todos los mil restos humanos que ayudé a exhumar están en las antiguas bóvedas del Cementerio Municipal. Todos quedaron en bolsas debidamente registradas. Nosotros sacábamos los cadáveres y los llevábamos a un puesto donde la Fiscalía y la Alcaldía les tomaban fotos y los registraban. Luego los metían a bóvedas...

La madre de Ricardo Acevedo falleció hace seis años a causa de una enfermedad. El funcionario del Isabu, quien adelantó los trámites para esa exhumación, Hernando Vesga, murió el año pasado por complicaciones del COVID-19, al igual que el sepulturero ‘de toda la vida’ del camposanto. Ellos tres tenían buena parte de la memoria de ese proceso. Sin embargo, Ricardo asegura que nadie lo ha buscado para preguntarle información de esa exhumación, de la cual tiene memoria.

¿Confusión de cementerios?

La noticia de la desaparición de los mil cadáveres, en menos de una semana se convirtió en ‘bomba mediática’. Portales de noticias, comentarios en redes sociales y hasta memes inundaron internet. El Administrador del Cementerio Municipal afirmó que le llegaron varios mensajes por redes sociales donde le preguntaban, en tono de burla, “a cómo vendía los cadáveres”.

Todo comenzó el pasado viernes 28 de enero, cuando la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, una entidad que surgió luego de la firma del Acuerdo de Paz con las Farc, denunció la desaparición de mil cuerpos que permanecían en el “Cementerio Central de Bucaramanga”.

Luz Marina Monzón, directora de la entidad les pidió a las autoridades aclarar tanto la ubicación de los cuerpos “de los cuales se desconoce su paradero”, como los debidos registros que ordena la ley.

En su denuncia la acompañó Adriana Pérez, representante de las víctimas y vicepresidenta del Consejo Asesor de la Unidad de Búsqueda. Esta líder social advirtió que se trataría de un caso de una “doble desaparición”. Añadió que recibieron un informe del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses que advertía la desaparición de los restos humanos cuando se hizo la transformación del cementerio a un parque.

“Nos dijeron que se contrató una funeraria para este proceso. Un funcionario de la actual Alcaldía de Bucaramanga nos explicó que la persona de la funeraria encargada del proceso ya se murió y que el funcionario público que hizo el contrato también falleció. Es decir, nadie sabe nada de nada. Nadie sabe qué pasó con los cuerpos y dónde están los registros de ellos. Es imposible que más de mil cuerpos hayan desaparecido, pero la respuesta que nos dan es que nadie sabe nada. De estos cuerpos, Medicina Legal certificó que había 184 personas ya identificadas y que los familiares estaban esperando la entrega de sus seres queridos. Se tenían personas identificadas de una masacre en Barrancabermeja. Esta situación es muy grave...”, alertó en su momento Adriana Pérez.

Cuando se hizo esta denuncia, en una rueda de prensa en un hotel de Bucaramanga, se utilizó la expresión “cementerio central”, que técnicamente no existe en Bucaramanga. ‘Olímpicamente’ muchos, no solo en la ciudad, sino en el país, asimilaron que se trataría del Cementerio Católico Arquidiócesano de Bucaramanga, pegado a los bordes de la calle 45, en el centro de Bucaramanga. Pero hace cuatro días, el sacerdote Gerardo Orejarena, con un tono molesto, tuvo que hacer una declaración pública advirtiendo que esos mil cuerpos no están en su camposanto.

“Nosotros nunca hemos recibido cuerpos exhumados de personas no identificadas. Nada tenemos que ver con la desaparición de cadáveres. Las imágenes que aparecen publicadas en medios de comunicación de todo el mundo fueron tomadas de forma abusiva y en nada comprometen nuestra honorabilidad. Nos hicieron un daño considerable...”, expresó el presbítero.

¿Tiene la razón Ricardo?

El pasado jueves en la mañana el secretario de Salud de Bucaramanga, Juan José Rey, quien a su vez recibió un mensaje de su jefe, el alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas, pidiéndole que aclarara la “desaparición de los cadáveres”, explicó que estos restos humanos, como lo afirmó Ricardo Acevedo, “nunca desparecieron. Fueron trasladados de tumbas a bóvedas donde permanecen en la actualidad. La información de la desaparición de cadáveres es falsa...”.

Aquí es importante aclarar un dato que parecería menor, pero que podría resolver a futuro todo este entramado de declaraciones y registros [que no aparecen] de los cuerpos de personas no identificadas, habitantes de calle o víctimas del conflicto armado. El Cementerio Municipal de Bucaramanga fue administrado hasta el 2013 por el Instituto de Salud de Bucaramanga, quien tuvo responsabilidad desde 1989. En los últimos nueve años, la Secretaria de Salud de Bucaramanga asumió su manejo, por lo que funcionarios de la Administración Municipal aseguraron que no se tiene claridad de la ubicación o responsabilidad de los procesos o los archivos de décadas pasadas.

Hasta acá, todo parecería una falla en las comunicaciones entre la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, líderes de víctimas de desaparición forzosa y la Alcaldía de Bucaramanga. Además del ejemplo de lo ‘paquidérmico’ que puede ser la memoria oficial del Estado. Pero una declaración de Ricardo Acevedo lo complicó todo.

- Eso mil cuerpos no estaban desparecidos. Los que si realmente están desparecidos, allí mismo, son cuatro mil cadáveres. Distintos a estos...

Se abre un cementerio

En 1943 Bucaramanga no se había expandido al occidente, en lo que hoy se conoce como los barrios Campo Hermoso o Quinta Estrella o la zona donde se ubica la cárcel Modelo. Esta zona era de potreros, cultivos y establos. Se estima que solo unas 50 familias residían en estos predios, que en la actualidad están altamente poblados de una variedad de barrios. En esta zona la Administración Municipal decidió crear un cementerio, que operara la misma Alcaldía, pues se contaba solo con el Cementerio Católico Arquidiócesano de Bucaramanga, que funcionaba desde 1700 con la administración de curas.

Aunque el escenario sirvió de morada para muchos bumangueses, con el paso del tiempo fue abandonado, al punto que en algunos sectores se convirtió en un basurero. Luego una parte de los terrenos fueron invadidos por familias, quienes crearon el asentamiento “Las Murallas”, que solo fue reubicado hasta 1988. Hace 22 años, el alcalde Luis Fernando Cote Peña, decide convertir un amplio sector del Cementerio Municipal en un parque. La otra parte del camposanto sigue recibiendo, principalmente de Medicina Legal, cuerpos no identificados mediante una orden judicial, o abandonados sin dolientes.

Para realizar esta exhumación se suscribió un contrato por $10 millones con Nubia Acevedo, representante de la Funeraria Colombiana. Ricardo Acevedo recuerda que en esa labor participaron 14 obreros, que realizaron el procedimiento en un mes aproximadamente.

“Yo ayudé a sacarlos. Todos estaban enterrados en tumbas en el piso. Nada se cremó. Incluso había unos huesos de unos burros y esos tampoco dejaron cremarlos. La Alcaldía de Bucaramanga le dijo a mi mamá que calculaba que había unos cinco mil cuerpos enterrados, pero que solo había presupuesto para mil. Allá se quedaron enterrados unos cuatro mil, según cálculos de la misma Alcaldía. Allá se quedaron y luego se hizo el parque. Esos cuerpos nunca fueron identificados. Había panteones de todo. Por muerte violenta y personas sin identificar...”.

Luis Eduardo González, quien trabajó cuando el Isabu administraba el Cementerio Municipal, corroboró esta semana la versión de Ricardo Acevedo. “El Cementerio Municipal venía albergando los cuerpos que salían de Medicina Legal. En el año 2000 llegó la orden de exhumar todos esos cuerpos, es decir, la osamenta de los cadáveres que había en ese parque. No se hizo completa, porque dicen que hay restos todavía enterrados en el parque...”.

Al respecto, el secretario de Salud de Bucaramanga, Juan José Rey, aseguró el pasado viernes que “desconozco esa información”.

Seis años después de la exhumación de los mil cadáveres, en febrero de 2006, se hizo una denuncia pública en el sentido de que muchas de las bóvedas que conformaban los viejos panteones fueron devoradas por la maleza. Incluso la comunidad del barrio Campo Hermoso documentó como existían bóvedas destapadas, ataúdes abiertos, cajas mortuorias destapadas, bajo un olor a fétido penetrante. En su momento, Pedro Valbuena, líder cívico, dijo que “ese cementerio se convirtió en un atentado a la salud pública”.

Precisamente Hernando Vesga, en ese entonces, coordinador de la Oficina de Saneamiento Básico de la Alcaldía, confirmó en esa fecha la gravedad de las denuncias de la comunidad, que afectaban la salud de al menos 45 mil habitantes de esa comuna. “Es cierto que existen cadáveres a la intemperie”, dijo en su momento.

Vanguardia visitó el pasado jueves las bóvedas del Cementerio Municipal para verificar que el lugar está debidamente encerrado y que se han construido nuevos panteones, de acuerdo a las normas sanitarias. En la actualidad se calcula que se tiene un registro de 1.500 personas dadas como no identificadas mediante una orden judicial, o abandonadas sin dolientes.

¿Y los expedientes?

Para ubicar los mil cuerpos que denunció como desaparecidos la Unidad de Búsqueda, lo más lógico sería recurrir a los expedientes oficiales. El secretario de Salud de Bucaramanga, Juan José Rey, afirmó que esos documentos se quemaron el primero de junio de 2002, cuando un incendio destruyó los pisos 3, 4, 5 y 6 del inmueble donde funcionaba la Administración Municipal, en el mandato de Iván Moreno Rojas.

“Esos archivos se quemaron. Esperamos que otras entidades como Medicina Legal o la Fiscalía, los tengan...”, precisó Rey. En tal sentido, Vanguardia preguntó a una fuente de Medicina Legal en Bogotá, quien respondió que ellos no tienen un informe de la desaparición de los mil cadáveres, especialmente “porque nuestra entidad no maneja cementerios”.

Adriana Pérez, representante de las víctimas, aseguró que tienen dudas sobre algunas fechas e informaciones sobre todo este caso. “Nos dijeron a final de semana que se encontró una carta, donde se consignó que los mil cuerpos están en una supuesta fosa en ese cementerio. No sabemos de los otros cuatro mil cuerpos. Eso es más grave. Vamos a esperar una comunicación escrita de la Alcaldía. Lo cierto es que siguen desparecidos y eso ya es una catástrofe”.

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Juan Carlos Gutiérrez Tibamoso

Periodista egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Creo en el poder de la palabra. En escuchar a las personas. Soy cronista, de los que están convencidos que siempre se escribe, no solo cuando se está frente a un teclado y una pantalla. Me gusta narrar historias sometido al indescifrable poder de ellas. La fuerza de lo real. Hago podcast, donde junto voces para relatar esa realidad. Estoy convencido que siempre existimos, mientras alguien nos lea.

@juancarl00s

cgutierrez@vanguardia.com

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