martes 25 de junio de 2019 - 12:00 AM

La Liga Extraordinaria de los defensores de nuestros niños

En nuestra serie periodística de las ‘Ligas Extraordinarias’ hoy contamos las nobles jornadas que lideran varias personas en pro de los niños más necesitados del Área Metropolitana de Bucaramanga. Estas almas caritativas no pertenecen a las ONG, ni tampoco trabajan en entidades oficiales. Conozcamos algunas de estas bonitas historias.

La gigantesca olla de barro con la que Dioselina Bernal guisa los alimentos de los niños del Norte de Bucaramanga alcanza para el almuerzo de ellos y el de algunos de sus padres. Ella, quien fuera la Mujer Cafam de 2005, protege a los pequeños que se refugian en los asentamientos subnormales de la capital santandereana.

Dioselina no es ninguna madre comunitaria del Icbf; tampoco es funcionaria de la Alcaldía; ni religiosa; es más, ni siquiera es un política, ni mucho menos aspira a ganar adeptos en las urnas.

Ella se define como una sencilla mujer, quien con ‘totuma en mano’ se la pasa pidiendo ‘aquí y allá’ para preparar la alimentación diaria de los niños humildes. hay que verla pasando cartas a empresas, rogando en las plazas de mercado, pidiendo rebajas por un bulto de papa y haciéndole antesala a todo aquel que le pueda cuartillar cualquier producto para su restaurante.

Ella recuerda que, “como pude arrendé una modesta casa en la calle 10 AN Nº 25-46 y comencé repartiendo onces”. Meses más tarde, por allá en enero de 2002, multiplicó esfuerzos hasta convertir su casa en el más grande comedor social de la Comuna 1”.

'Mamá Dioselina', así le dicen, es una charaleña. Llegó a Bucaramanga a finales de los años 80 buscando mejores opciones de vida. Siempre ha sido una mujer entregada a la comunidad, pese a venir de una familia labriega que a duras penas le ofreció la enseñanza primaria y uno que otro grado del bachillerato.

Aún así, sin cartón ni título profesional, creó una escuelita en el barrio El Mirador, de Ciudad Norte. Su plantel no tenía registros, ni libretas, ni certificados del Ministerio de Educación, pero sí muchísimos alumnos.

En el año 2001 ingresó al Refugio Social, un instituto muy pobre y sin ánimo de lucro, que ayuda a niños de escasos recursos económicos. Estando allá fue que tuvo la idea de crear el restaurante.

Así se resume la historia de esta singular mujer, que hace parte de lo que hemos denominado como la Liga Extraordinaria de nuestros niños.

Mamá Dioselina es solo una de las tantas personas de buen corazón que aprendieron a tenderles una mano amiga a los menores desprotegidos. Muchos de estos benefactores son ciudadanos, comunes y corrientes, que a punta de trabajos sociales y cívicos logran protegerles sus ensueños y, en definitiva, se convierten en sus guardianes.

Conozcamos otros nobles ejemplos:

PÍCCOLI SAGGI, EN BUCARAMANGA

Lo primero que hizo Myriam Parra de Bautista al llegar a Bucaramanga, después de una larga estadía en Roma, fue construir su particular hogar infantil sin ánimo de lucro. Lo bautizó así: Píccoli Saggi, que traduce ‘Pequeños en estatura, pero grandes en sabiduría’.

Su fundación es eso: una casa de ‘pequeños gigantes’. Su hogar se creó en una humilde casa del barrio Modelo, en donde alberga a hijos de madres cabeza de familia, cuyos recursos económicos son limitados.

Ella, desde muy joven, tuvo el interés de trabajar con niños, y en el año 2003 le dijo a su familia que quería fundar un hogar. Consiguió la sede y después ella misma se encargó de conseguir la ayuda y de acondicionar el hogar.

El trabajo que realiza la fundación genera un gran impacto positivo para la comunidad, ya que las fundaciones los apoyan con capacitación y con profesionales.

El proyecto del hogar es completo: por ejemplo, en salud cada uno de los niños tiene su historia clínica.

Siento que Dios quiere que cumpla esta misión. A mí me aterra ver que hay niños aguantando hambre y que uno, viviendo bien, no haga algo por ellos”.

La fundación ofrece dos programas básicos: Se les brinda una educación integral a los niños que se vinculan directamente con el hogar, y se trabaja también con la población desplazada.

Por su sentido de servicio ella no gana ni un peso. Todo lo contrario, a veces se ‘ve a gatas’ para pagar los servicios públicos y la alimentación de los menores.

Ella se ha preparado para cuidar a su comunidad infantil, no en vano ha incursionado en la Pedagogía, en la Sicología y en la enseñanza Preescolar. Doña Myriam Parra de Bautista es otro de esos seres sociales y espirituales, de aquellos que Dios trae al mundo para servir.

Mil aplausos para ella y para su noble institución.

'AGUA BENDITA' EN GIRÓN

Luz Helena Buenahora, Zayda Milena Ayala y Giovanny Estupiñán entablaron una amistad hace 25 años, desde cuando estudiaban en el colegio. En 2012 las tres decidieron conformar ‘Agua Bendita’, una entidad sin ánimo de lucro que se encarga de ofrecer apoyo terapéutico a niños en condición de discapacidad.

A través de talleres pedagógicos del lenguaje, escritura, habilidad motriz, habilidades cognitivas y terapia ocupacional, ‘Agua Bendita’ le ha apostado a la rehabilitación de los niños, propendiendo porque puedan tener una vida independientemente de la discapacidad.

Nuestras actividades están enfocadas en la inclusión social, el medio ambiente, el deporte y la investigación. No ha sido fácil porque es una tarea de esfuerzo, de sacrificio, de entregar el corazón, la vida y el alma por ayudar a los niños. Para nosotros ha sido una misión de Dios, una labor muy bonita. Lo importante es servirles a los demás”, manifestó Luz Helena Buenahora, directora y fundadora de ‘Agua Bendita’.

Durante los siete años de trabajo, la fundación ha impactado a más de 9.200 personas con sus proyectos, que han sido totalmente gratis.

Nuestro motor es promover la inclusión social, atendemos niños entre 5 y 18 años. También trabajamos con las mamás de los niños en proyectos productivos y artísticos”. Actualmente Luz Helena es mujer Cafam Santander 2019.

DIVINO SALVADOR, EN FLORIDABLANCA

INGRID PAOLA ALBIS PÉREZ

En medio de una de las zonas más vulnerables de Floridablanca se encuentra la Fundación Divino Salvador, que ofrece alimentación gratuita y asesoría de tareas para los niños de los asentamientos humanos Suratoque, Asomiflor y Villa Esperanza.

A orilla de la vía que comunica a El Carmen con Bucarica está la edificación de dos pisos. Es un inmueble que se ha levantado y sostenido con mucho sacrificio y esfuerzo, pero sobre todo con mucho amor y corazón voluntario.

María Fernanda Oviedo Moreno y Alexis Salazar Castro son los coordinadores de este proyecto social, que lleva unos 12 años ‘sobreviviendo’ en medio de la adversidad y la desidia. En la actualidad hay un promedio de 80 beneficiarios, con quienes también se trabaja en el fortalecimiento del núcleo familiar y social a través de diferentes programas.

Según María Fernanda, “el programa de asesoría de tareas funciona hace dos años y hemos logrado grandes resultados como disminuir la deserción y la cantidad de repitentes en las aulas de la clase. De lunes a viernes, de 7:45 a.m. a 10:30 a.m., los niños de preescolar, primaria y bachillerato reciban ayuda con sus tareas y trabajos, así como orientación para que refuercen la parte educativa; también se les brinda desayuno o refrigerio gratuito”.

Por otro lado, la Fundación cuenta con un programa de alimentación que son almuerzos gratuitos para cerca de 45 niños, entre los 2 y 10 años.

Cada ración está basada en la tabla nutricional. Pero como si esto fuera poco, la oferta de servicios sigue expandiéndose; en estos momentos, se avanza en la estructuración de la escuela de música, tras durar un año en la recolección de instrumentos como guitarras, flautas y organetas.

Lo único que podemos decir es que el sostenimiento durante estos años de labor ha sido por medio del voluntariado y del programa ‘Plan Padrino’. Este último se trata de un aporte voluntario de $25.000 mensuales, sin requerir ningún tipo de compromiso o cláusula. Mejor dicho, aquí mantenemos las puertas abiertas para todas las personas que nos quieran colaborar, ya que solo así podemos seguir expandiendo la cobertura”, puntualizó María Fernanda.

Las personas que se quieran vincular a esta noble causa pueden comunicarse al 317684 8970 ó 3103049773. Recuerde que quienes se favorecen de este proyecto son familias desplazadas, víctimas de la violencia y destechadas.

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