miércoles 17 de abril de 2019 - 12:00 AM

La puerta de entrada de la 9a. de Bucaramanga tiene nueva imagen

Dentro de la estrategia conocida como ‘Retazos Urbanos’, que se dedica a recuperar espacios de la ciudad que estaban abandonados, se logró la recuperación de la vía de acceso norte del ‘Viaducto Provincial’. Hoy ese lugar se ha convertido en un valioso mirador de Bucaramanga.

Lo que ayer era un conjunto de tumbas, labradas en piedra, recubiertas de mármol, rodeadas de bustos y llenas de rejas forjadas, hoy está convertido en un hermoso paraje.

Hablamos de la puerta de entrada norte del icónico ‘Viaducto Provincial’, más conocido entre los bumangueses como ‘La Novena’. Este lugar luce hoy uno de sus mejores ‘trajes’.

Y es que allí se gestó uno de los proyectos artísticos de los denominados ‘Retazos Urbanos’, de esos que han recuperado cuñas, andenes y calles de la capital santandereana.

Un obelisco, un colorido mural, un pequeño caminódromo y un homenaje póstumo a las almas que durante años reposaron en el que fuera el Cementerio Universal, componen esta nueva área de la meseta.

Es un espacio para el disfrute de los ciudadanos. Incluso tiene un carácter de inclusión, pues fue diseñado con cero obstáculos arquitectónicos para que a él puedan acceder personas en situación de discapacidad, mujeres embarazadas o adultos mayores.

La obra, adelantada por el Área Metropolitana de Bucaramanga, contó con una inversión inferior a los $500 millones.

De la mano con la Administración Municipal, fue rescatado este importante espacio, situado frente a un importante eje vial de la ciudad como lo es la carrera 9 con la calle 45, para convertirlo en un moderno, útil y funcional escenario de encuentro ciudadano.

El proyecto contempló la adaptación de una iluminación de última tecnología, senderos y áreas contemplativas.

Este proyecto trae consigo la historia y la memoria del sector, y en su construcción se utilizaron materiales de alto impacto y de bajo costo, mezclando el verde con el piso duro para que exista una transición ‘noble’ hacia la escarpa vecina.

El ayer

La historia de ese pedazo de tierra, que hoy está reverdecido, está atada a una mítica época de Bucaramanga.

Allí un reconocido comerciante de madera de la ciudad, a comienzos del siglo XX, compró el terreno e inauguró el que durante años se conociera como el Cementerio Universal.

En ese entonces, él lo hizo para que allí fueran enterrados todos aquellos que eran rechazados en el Cementerio Católico por profesar otros credos o tener ideales políticos diferentes.

Por eso, al lado del bello obelisco, existe una placa en la que se lee el siguiente menaje: “A la memoria de los hombres libres y de buenas costumbres, cuyos restos mortales han reposado en ese lugar”.

Y es que además de los liberales de principios del siglo XX, masones, adventistas, presbiterianos y testigos de Jehová, el Universal también albergó a suicidas, prostitutas, soldados de la recordada Guerra de los Mil Días, artistas, gitanos, toreros, misioneros e incluso extranjeros.

De ahí que este escenario, que incluye un homenaje de la Logia de los Andes, deja ver el hermoso obelisco que se levantara en este sector poco después de la demolición del camposanto y de la construcción del gigante ‘Viaducto Provincial’.

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