miércoles 27 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Las entradas son la peor cara de la ciudad

Tras varios recorridos hechos ayer, este diario comprobó la mala imagen con que se recibe a las personas que llegan a conocer la Ciudad Bonita, hacer negocios o asistir a otras actividades.

Y es que las entradas a la meseta, desde cualquier punto cardinal, incluso desde el mismo momento en el que los turistas y pasajeros pisan tierra en el aeropuerto de Palonegro, no son las mejores referencias de nuestra capital.

Trancones, obras a medio construir, huecos en las vías, basuras, maleza, derrumbes, invasiones sobre las laderas y hasta malos olores, reciben a quienes deciden ingresar a la capital santandereana, por vía terrestre o vía aérea.

Arterias claves como la autopista que de Floridablanca conduce a Bucaramanga, la entrada de Morrorrico por el Oriente, la autopista que viene de Girón, la vía al Norte, así como la terminal aérea, no dan la buena impresión que las autoridades locales han querido vender.

En todas ellas, la congestión y el deterioro son los 'denominadores comunes'. Los retrasos en obras como la construcción de Metrolínea, la lenta ampliación de la vía al aeropuerto y el evidente desgaste de las carreteras del Norte y del Oriente, hacen tortuoso el paso de propios y extraños.

Por considerarlo de interés para nuestros lectores, Vanguardia Liberal revisó los respectivos trayectos de todas las entradas de la ciudad y esto fue lo que se encontró:

Vía Aeropuerto Palonegro


El principal ‘lunar’ de la vía al Aeropueto Palonegro, identificado por los propios turistas, tiene que ver con los malos olores que se perciben en sus alrededores; sobre todo, en horas nocturnas.

En inmediaciones del terminal aéreo, según un concepto técnico emitido por la CDMB, funcionan varias crías de porcinos y mataderos de pollos que adelantan sus actividades de una manera anti-técnica, lo cual repercute en la generación de olores pestilentes que enrarecen el aire que se respira por estos lados.

De manera adicional, los afloramientos de aguas subterráneas son otros agentes generadores de olores que, según la entidad, se han convertido en el primer gran contaminante de esta área, adscrita al municipio de Lebrija.

'El olor apesta', dijo Jissel Orjuela, una turista que el pasado sábado llegaba a la ciudad, tras un vuelo procedente de Bogotá.

Sin embargo, el mal ambiente no es el único problema que ‘abraza’ al turista por esos lares. También son evidentes los daños en los grifos en algunos baños públicos, el hecho de que los del área de la sala de abordaje son cerrados con frecuencia, además de  las congestiones que se arman con los servicios de taxis, sin contar con que existen pocos almacenes para que los pasajeros puedan hacer de su paso por allí una estadía amena.

De manera adicional, la excesiva demora en las obras de ampliación de la carretera que comunica a la Terminal con Bucaramanga, genera serias incomodidades y, en algunas ocasiones, trancones.

Zona Oriental: Vía a Morrorrico 

Todo aquel que entra a Bucaramanga, por los lados de los cerros orientales, proveniente de Cúcuta o Venezuela, se expone no sólo a un camino de herradura, sino a basuras, derrumbes e incluso, inseguridad.

Desde los kilómetros 1 y 2, la vía está convertida en una auténtica trocha: se registran hundimientos y hay huecos por doquier, sin mencionar que el comercio ilegal de gasolina tiene a la zona convertida en una ‘bomba de tiempo’.

Zona Occidente: Autopista Girón-Bucaramanga

Es la autopista más deteriorada. El pavimento se encuentra en pésimo estado: el polvo, el barro y los huecos que ‘adornan’ el camino, se incluyen en el itinerario.

Además, la poca señalización, las vallas contaminantes, las basuras y los peatones imprudentes que no utilizan sus espacios, aumentan el caos. De manera adicional, los separadores y las pocas zonas verdes, además de estar abandonadas, terminan por arruinar el panorama vial.

Al final, lo espera un buen grupo de buses y carros mal estacionados que intentan buscar paso para continuar hacia otras áreas de la ciudad o tomar el camino a Floridablanca. Conclusión: quienes vienen por tierra de Barrancabermeja o incluso Medellín, no se llevan la mejor de las impresiones.

Zona Sur: Autopista Floridablanca – Bucaramanga


Una gran dosis de paciencia para aguantar los trancones, debe acompañar a los conductores que acostumbran a circular por la Autopista a Floridablanca y viceversa; de manera especial en el tramo comprendido entre Cañaveral y ‘Papi Quiero Piña’.

Este trayecto es una verdadera prueba de resistencia, ya que las lentas obras de construcción del Sistema Integrado de Transporte Masivo, SITM, hacen que el flujo vehicular no sea el mejor, sobre todo en las llamadas ‘horas pico’.

Por otro lado, los trancones hacen su mayor punto de ebullición en el sector del viaducto ‘García Cadena’, convertido hoy en uno de los puntos de mayor accidentalidad de la capital santandereana.

Lo anterior, sin anotar que uno de los puntos más neurálgicos es el área que bordea a la paralela del intercambiador de ‘Papi Quiero Piña’. Ese punto se volvió un parqueadero de automotores y una terminal ‘pirata’ de muchos buses. Allí se instalan cualquier cantidad de vehículos, los cuales obstruyen el paso de los que transitan por el acceso.

Algo parecido ocurre al lado de una procesadora avícola, cerca al puente Aranzoque, donde los carros abarcan media calzada de la autopista.
Como si todo lo anterior fuera poco, los visitantes que usan esta vía para llegar a Bucaramanga, que por lo general vienen de Bogotá y del sur del país, se encuentran también con los separadores de la autopista ‘enmontados’; es decir, sin podar, al igual que las orillas de la vía, principalmente al frente del conocido ‘Monumento a las Hormigas’, en la Puerta del Sol.

Zona Norte: La Cemento


Además de las congestiones y las invasiones de las escarpas, la entrada a Bucaramanga en este punto es atravesada por una falla geológica que evidencia un serio hundimiento de la calzada, a la altura del kilómetro 0, entre los sectores de Los Colorados y Las Delicias.

El desperfecto vial ha sido el responsable de los trancones de los últimos meses en la zona, además de los innumerables accidentes allí registrados. En otras palabras, todos los visitantes que arriban de la Costa Atlántica, también se llevan una visión lamentable de la capital de los santandereanos.

 

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