lunes 21 de mayo de 2018 - 12:01 AM

Los árboles mueren de pie

David Carvajal Guerrero, alumno de Derecho de la UIS, protagonizó ayer un singular acto de protesta en defensa de los árboles de la Normal Superior. El joven se subió a uno de ellos, se declaró en huelga de hambre y, de manera literal, frenó parcialmente la polémica tala que adelanta allí la Alcaldía.

Un alumno de la Escuela de Derecho de la UIS decidió que la mejor manera de evitar que continuaran cortando los árboles de la Normal Superior era trepándose a uno de ellos. Burló las medidas de seguridad y llegó a lo más alto de uno de ellos.

¡En efecto! David Carvajal Guerrero impidió ayer que los obreros encargados de esta polémica tala siguieran con su tarea demoledora.

“Estoy aquí para evitar la matanza de nuestros árboles, los cuales hacen parte del corazón verde de Bucaramanga”, aseguró desde lo más alto.

“Si han de morir, quiero que les quede claro que los árboles mueren de pie”, gritaba el estudiante.

Como se recordará, el Municipio, por intermedio del contratista que adelanta la construcción del Intercambiador del Mesón de los Búcaros, impulsa la tala de 98 árboles que se encuentran dentro del citado colegio y que deben ser derribados para continuar con la obra.

Al cierra de esta edición, los trabajos de tala por parte de la administración estaban suspendidos.

Al cierre de esta edición el director de la Escuela de Derecho de la UIS, Javier Acevedo, y personal de la Personería trataban de persuadir al joven para que desistiera de su protesta. El ente del Ministerio Público propuso una mesa de trabajo que comenzaría hoy, si el estudiante se bajaba del árbol.

Las históricas defensas de los árboles

No es la primera vez que alguien se sube a un árbol para impedir que lo talen. El caso más famoso de la historia lo lideró Julia Butterfly Hill, una activista de 23 años, quien decidió encaramarse a un árbol para impedir su inminente tala, en California, Estados Unidos. Se trataba de una especie de secuoya, de 60 metros de altura. Ella pasó 738 días entre sus ramas sin poner un solo pie en tierra, entre diciembre de 1997 y diciembre de 1999. Eso obligó a la compañía maderera, tras negociaciones, a indultar al árbol y a sus ‘hermanos’ cercanos.

En Colombia, el 12 de junio de 2015, un hombre se subió a un árbol para evitar que lo talaran en la localidad de Suba, de Bogotá. Pese a su protesta, no pudo impedir el corte de en el Humedal La Conejera, al noroccidente de la Capital de la República.

Un año más tarde, en septiembre de 2016, tras la tristeza e impotencia por la tala de árboles en el sector de Belén, de Medellín, dos ecologistas se subieron a los árboles que se iban a cortar para construir allí un centro comercial. En ese entonces, 239 árboles fueron talados.

Entre el ‘pasado verde’ y el ‘presente gris’

El Club de Soto financió la creación de Escuela Normal Superior en 1875, dentro del marco de la reforma educativa liberal a nivel nacional.

A finales de la década de los años 30, una nueva reforma educativa nacionalizó la Normal Superior de Bucaramanga. En consecuencia, se compraron los actuales predios en alianza con el gobierno departamental y se patrocinó la edificación en condiciones pedagógicas modernas. El verde y la conservación de los árboles primaron.

Diez años más tarde, los árboles que crecieron junto a la institución conformaron el ‘pulmón verde’ de nuestra ciudad. Las hermosas ramas del plantel, vistas desde el aire, formaban una especie de ‘corazón’.

Durante la administración de Fernando Vargas Mendoza se planteó la construcción del Intercambiador del Mesón de los Búcaros, proyecto que por su diseño afectó parte de las instalaciones de la Normal Superior, una institución que ya cumplió 143 años de existencia.

Tras la presentación de la obra, los padres de familia entablaron un litigio que está soportado en una Acción Popular, la cual fue instaurada por el presidente del Consejo de Padres, Ricardo Pinto Martínez.

En el año 2015 se invitó a un líder de la comunidad de la Sierra Nevada de Santa Marta, quien expuso su punto de vista sobre la grave acción de arrancar de raíz especies nativas como las que tenía la Normal Superior. Según él, jamás se podrá recuperar ese espacio de aire y de vida que hoy se corta de raíz.

Después de marchas y protestas, la Juez Administrativa Oral de Santander decidió en primera instancia conservar una Medida Cautelar que pesaba a favor de la Normal Superior y que no permitía a la Alcaldía hacer uso del predio, ni menos talar los árboles.

Vinieron más acciones legales que frenaron la obra.

El pasado sábado, de manera sorpresiva, la Alcaldía inició la tala de árboles. En el papel, tiene el aval para proceder con este ‘arboricidio’.

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