sábado 12 de noviembre de 2016 - 5:18 PM

Los inmigrantes que cambiaron los apellidos en Santander

Alemanes, franceses, ingleses, italianos y por supuesto españoles fueron solo algunos de los grupos de inmigrantes que desde el siglo XVII comenzaron a poblar Santander.

La masiva llegada de inmigrantes británicos, franceses e italianos a Venezuela en 1830, y 10 años más tarde de alemanes, especialmente a Maracaibo, quienes se dedicaban principalmente al comercio, fue generando que poco a poco se expandieran las colonias a Cúcuta y, para mediados de 1850, llegaran a Bucaramanga.

Sin embargo, como lo afirma Edmundo Gavassa, asiduo investigador de la historia de la región, y María Fernanda Duque Castro, en la ponencia “Alemanes e italianos en el nororiente de Colombia durante la segunda mitad del siglo XIX”, esta inmigración se sumó a otra pequeña que había llegado a la capital santandereana para 1830, atraídos por las minas de Baja y Vetas, lo mismo que el comercio tabacalero en Girón.

“La atracción y desplazamiento de comerciantes extranjeros hacia Bucaramanga después de 1850 muy seguramente radicaba en el hecho de que dicha ciudad representaba (...) un mercado en franco crecimiento, y mejor aún, sin mucha competencia para el desarrollo de las actividades comerciales”, explica Duque Castro.

Adicional a lo anterior, dice Gavassa, cuyo abuelo tuvo el privilegio de capturar en su lente fotográfico gran parte de esta historia, que junto al presidente libertador, Simón Bolívar, llegaron a la entonces llamada Villa de Bucaramanga edecanes y guardia, como el general Bedford Hinton Wilson en 1826, nacido en Londres; Guillermo Ferguson, militar inglés o el legendario francés Louis Perú de Lacroix.

Es así como esta tierra árida, montañosa pero también muy fructífera, con todo el potencial para ser desarrollada, se convirtió en un asentamiento de inmigrantes, que transformaron los rostros y apellidos de los santandereanos y que hasta el día de hoy se mantienen vigentes, recordando ese mestizaje, costumbres, comida y aportes importantes que realizaron, como la electricidad o vías de comunicación.

Algunos de los apellidos

En el siglo XIX una amplia colonia del Imperio Alemán se asentó en Santander, siendo Geo Von Lengerke uno de los hombres más recordados y de mayor influencia en el departamento por sus aportes comerciales, financieros e industriales principalmente en Girón, Socorro y Cúcuta. Pero este apellido no fue el único, también los Sreithorst, Humboldt, Stünkel, Hederich, Lülle, así como otros 72 de los que se tiene registro.

Otro grupo de inmigrantes fue el de los ingleses, acreedores, según Gavassa, de la gratitud de los bumangueses, quienes junto a Custodio García Rovira estuvieron con la bandera de la libertad, pues la sangre de sus hombres ayudó a acabar la esclavitud y dieron esperanza. Algunos de los apellidos que de allí vienen son: Campbell, Davis, Frasser, French, Göelkel, Harker, Jones o McCormick. Estos últimos, con David McCormick a la cabeza, participaron en la construcción de varios puentes, como el realizado para el  transporte de personas y carga en el municipio Jordán, ubicado sobre el Cañón del Río Chicamocha, que aún se conserva.

En total se tiene registro de 24 apellidos de ingleses.

Otra de las colonias importantes que llegó en su momento al departamento fue la de los italianos, de la que se tiene un registro de 39 apellidos, entre los que están: Caputti, Castello, Gavassa, Marocco, Martinelli, Peruccini, entre otros. De los que mayores aportes hicieron están los Gavassa con los primeros molinos de trigo y la fotografía.

Otro amplio grupo de extranjeros fueron los judíos españoles denominados “marranos”. Según cuenta Edmundo Gavassa, el primer asentamiento hebreo del país se dio en Bucaramanga. Aquí se instalaron judíos alemanes como Koppel, Kopp, Winz, Wessel, entre otros. “Los inmigrantes judíos tienen una cuota enorme en el desarrollo nacional; precipitaron el desarrollo industrial y comercial... como la cervecería Bavaria, constituida inicialmente en el Socorro”, describe Gavassa.

Se tiene registro de 27 apellidos judíos.

Otros extranjeros que se pueden encontrar dentro de la historia del departamento son los españoles con un registro de 11 apellidos, entre los que se destacan

los Penagos, fabricantes de maquinaria agrícola y la promoción y ejecución de proyectos industriales.
En el caso de los franceses unos 17 apellidos entraron a conformar el mestizaje regional, quienes llegaron junto a los ingleses a las minas de Vetas y Baja en la provincia de Soto y largas temporadas en Bucaramanga.

Algunos de los más recordados y que siguen vigentes son. los Dangond y Paillié, entre otros.

De igual manera, don Edmundo guarda un registro, aunque con menor presencia, de sirios otomanos, quienes llegaron con su cultura e iniciativas comerciales, huyendo de la violencia que atravesaba Colombia en el siglo XIX, asentándose en Bucaramanga.

Uno de los apellidos más recordados es sin duda el Turbay.

También de palestinos otomanos como los Hasbón o Chaín; irlandeses como los O’Farell, que llegaron en 1702, con don Francisco Ambrosio; daneses con su participación técnica en la compañía de electricidad Kikierrup; los Kielberg, Harslof y los holandeses Adolfo Bergsneider Laurens y su esposa Margarita Mahieu, que llegaron en 1925.

Esta mezcla de apellidos y culturas prevalece hoy en muchos santandereanos, que incluso desconocen la historia de sus ancestros y de estas fascinantes mezclas, que son el origen de gran parte de la historia del departamento.

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