martes 04 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Los negocios emblemáticos de Bucaramanga que han cerrado sedes

En menos de cinco meses centenares de negocios han cerrado sus principales sedes en Bucaramanga con el fin de reducir sus gastos de operación. Vanguardia le cuenta cuáles son y por qué han tenido que mudarse o incluso cerrar sus puertas de forma definitiva.
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Desde que llegó el COVID-19 a Colombia ya se han cerrado 82 mil negocios y se estima que al terminar el año esta cifra llegue a las 150 mil empresas quebradas.

Bucaramanga y su área metropolitana no han sido ajenos a esta crisis. Quienes transitan por las calles de la capital santandereana se han percatado de un panorama desolador y muy preocupante. En cada esquina se pueden ver decenas de locales vacíos y negocios cerrados.

No todos han decidido clausurar sus puertas de forma definitiva, algunos han tenido que cerrar los locales y entregar sus tradicionales sedes con el fin de disminuir costos y mantenerse en el negocio.

Según, Carlos Contreras, director de Acodres, la asociación que agremia a las empresas de comida, para los comerciantes es preferible perder la inversión que se hizo en la adecuación del local, que seguir endeudándose. “Lo que ha acelerado el cierre de los negocios es el arriendo del local, los servicios públicos y las deudas adquiridas”.

Es el caso de ‘El Garaje’ de la calle 48 con carrera 34. Se estima que cada mes cerrado le podía costar a la empresa entre 15 y 20 millones de pesos en pérdidas, solo en el arriendo. Igual situación vivió la tradicional Panadería La Baionnett, que entregó su local ubicado en Cabecera primera etapa, el cual tenía hace más de 40 años.

“La mayoría de los empresarios reportan una reducción del 90% en las ventas. A todos se nos acaba la ‘gasolina’. Lo más grave es que estamos en el limbo. Ninguna autoridad nos entrega el aval para poder funcionar, a pesar de tener unos protocolos ya acordados”, manifestó Contreras.

Se dispara la informalidad

La situación se agrava debido a que muchos de los propietarios de los inmuebles se niegan a negociar el costo de los arriendos. Tampoco hay disminución en el valor de los servicios públicos.

Esto se ha convertido en una bomba de tiempo para muchos empresarios sin el músculo financiero. Un ejemplo de esto es el restaurante El Cabrón, ubicado en Cabecera, que tuvo que cerrar sus puertas ante la imposibilidad de pagar sus compromisos. Lo mismo ocurrió con comidas rápidas The Bro o Pastas La República.

Por su parte, la Cámara de Comercio reportó una disminución considerable en la renovación de matrícula mercantil en Santander. Esto significa que muchos negocios han dejado de existir o han comenzado a operar desde la informalidad.

Según el informe de julio, el 37% de las empresas pertenecientes a la industria gastronómica, decidieron no renovar su matrícula. Se cree que al finalizar el año alrededor de dos mil empresas acudan a la informalidad o cierre definitivo.

Los empresarios no se rinden

Alejandro Almeyda, director de Fenalco, manifestó que la situación es alarmante. “Los mayores afectados son los microempresarios, que son los que más rápidamente deben optar por cerrar sus negocios al no tener métodos accesibles de financiamiento”.

Asimismo, expuso que hace falta apoyo del Gobierno Nacional. “Los empresarios necesitan más créditos, rebajas en los impuestos y muchas más iniciativas para que no siga creciendo la cifra de desempleo y el cierre de negocios”, explicó Almeyda.

Entregaron sus sedes
- La Baionnett
- Marvilla
- Garaje
- Diario ADN
- Cinemark La Florida
- El Cabrón
- The Bro
- Corfescu
- Pastas La República
- Discoteca Calison
- III Milenio
- Panadería Mi Cabaña
- Invita2
- Rio Grill
- Los Cutes
- Chilangos
- Incomesa
- Panadería Isla Pan
- Barriguitas
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