lunes 14 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

Malos indicadores de calidad del aire en la ciudad reaparecen

La ausencia de lluvias, la quema de pólvora y el aumento de vehículos en las vías hacen parte de las explicaciones que se tienen sobre el fenómeno de contaminación atmosférica que vuelve a presentarse en Bucaramanga.
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De nuevo, las condiciones del aire que se respira en Bucaramanga y Girón empiezan a preocupar. Durante los primeros 10 días de diciembre, según los monitoreos que se adelantan diariamente, por medio del Sistema de Vigilancia de Calidad del Aire, del Área Metropolitana de Bucaramanga, las concentraciones de material particulado PM 2,5 empezaron a incrementarse de manera considerable.

Es decir, de las cuatro estaciones que se tienen activas en estos dos municipios, solo una continuó arrojando los mejores indicadores.

El reporte oficial de la entidad permite determinar que la calidad del aire pasó de rango bueno a moderado. Sin embargo, son datos que pese a que no se traducen aún en algún tipo de riesgo para la salud de la población y son mediciones que se mantienen dentro de los estándares permisibles, según lo establecido en la Resolución 2254 de 2017, expedida por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, se debe estar atento al comportamiento para tomar medidas preventivas.

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Oscar Rojas Figueredo, coordinador de Calidad del Aire del AMB, explicó que, en efecto, “hay elevaciones en las concentraciones porque las lluvias han disminuido y en diciembre ya se empieza a visualizar lo que va a suceder el próximo año, desde enero, que es el aumento de concentraciones y el episodio crítico”.

Según el funcionario, lo que llamó la atención en este último informe emitido es que el 7 y 8 de diciembre la cantidad de partículas menores o iguales a 2,5 micras se elevaron. “Esto en razón a la quema de pólvora que se utilizó en el área metropolitana por las festividades”.

El episodio crítico al que se refiere Rojas Figueredo es el que se vivió justo en el primer trimestre de este año, antes de que se decretara la emergencia por COVID-19. Bucaramanga llegó a su peor pronóstico, donde los expertos ni siquiera veían viable que la población utilizara la bicicleta, debido a que el aire estaba tan contaminado que no era posible realizar actividades al aire libre.

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