lunes 05 de enero de 2009 - 8:36 PM

Manuel Francisco, el joven que puso a marchar al país

PERFIL DEL ENTREVISTADO

Nombre: Manuel Francisco Azuero Figueroa.

Edad: 17 años.

Fecha de nacimiento: Septiembre 18 de 1991.

Natural de: Bucaramanga, Santander.

Estudios: Cursa el grado 12 en el Colegio Panamericano. Y una vez concluya su secundaria, adelantará la carrera de Ciencias Políticas.
Cargos desempeñados: Presidente del Consejo Estudiantil, coordinador de la campaña ‘Un millón de voces
en contra de las Farc’ y vocero del grupo ‘Colombia Soy Yo’.
Nombre de sus padres: Ernesto Azuero y María Teresa Figueroa.
Reconocimiento especial: Fue designado como Personaje de 2008, por su promoción y liderazgo de la marcha en contra del secuestro.

Fue en una fecha como hoy, 4 de enero. Ese día, a Manuel Francisco Azuero Figueroa se le ocurrió que podía poner a marchar al país.

Él, junto a otros de sus ‘compinches’, lideró a través del Facebook una multitudinaria movilización en contra del secuestro.

Al principio eran sólo él y su amigo, Carlos Santiago. Luego fueron diez los matriculados en esta idea y la cosa al final se multiplicó tanto, que lograron que tal iniciativa se ‘propagara como arroz’.

La jornada, que se cumplió un mes después, un 4 de febrero de 2008, fue bautizada así: ‘Un millón de voces contra las Farc’.
Y la verdad, la cuenta pasó del millón, porque la propuesta no sólo movió a Colombia, sino que convocó a los habitantes de 119 ciudades del mundo entero.

A través de la red social de este inquieto adolescente, centenares de usuarios lideraron la que fuera considerada como la primera y la más grande manifestación realizada en distintas partes del planeta de manera simultánea.

Para orgullo nuestro, Manuel Francisco es santandereano; bumangués, para ser más exacto. Él, de escasos 17 años, estudiante de secundaria y nieto de uno de los padres del periodismo local, el recordado Luis Enrique Figueroa Rey, nos acostumbró a vestir con orgullo una camisa blanca que se lee así en todos los rincones del universo: ‘Colombia Soy Yo’.

Esa noble causa se constituyó, durante 2008, en una de las razones que le hicieron merecedor a este joven del título de: ‘Personaje del Año’.


 ¿Qué significa para un ‘sardino’ como usted obtener tal reconocimiento, más sabiendo que no está matriculado en ningún grupo político, ni es un deportista famoso, ni nada por el estilo?

Más que una distinción personal, siento que fue un reconocimiento al pueblo colombiano, un pueblo que ha entendido que no puede continuar indiferente frente a la guerra, a la mentira y al sufrimiento impuesto por los promotores del mal. Un pueblo que comprendió que debe unirse alrededor de acciones honestas, libres y responsables como principios fundamentales de la patria.


 ¿Cuál fue la clave para que, siendo tan joven, usted pudiera liderar un fenómeno nunca antes visto como el de la multitudinaria convocatoria a marchar en Colombia y en el mundo?
La única clave, creo yo, es querer a Colombia. Considero que a los jóvenes nos han estigmatizado y muchos creen que no lideramos procesos, ¡pero no hay tal! Sí somos capaces y podemos edificar el país que queremos. Los jóvenes somos mucho más que esa gente que se dedica a mutilar civiles por el simple delito político de la existencia. De mi parte le digo que pretendo ser una voz que no sólo quiere representar el pensamiento de los jóvenes frente a la situación del país, sino que también desea invitar a todos los de mi generación y a los de las que vendrán, a que hagan parte activa de la formación de la nueva Colombia.

 ¿Cuál cree usted que debe ser el papel que debe desempeñar hoy día el joven colombiano?
Para el desarrollo próspero de nuestra Nación, es claro que las generaciones que serán líderes en el futuro deberán asumir una responsabilidad social. Los jóvenes tienen que pensar en ser constructores de País y proyectar sus vidas teniendo en cuenta el bienestar general de toda su comunidad, y no sólo sus beneficios personales. Una sociedad futura que sea indiferente e inconsciente no nos permitirá lograr la Colombia y el mundo que
todos queremos.

 Hablando de apatía, ¿qué le dice usted a quienes piensan que jornadas como las marchas y las acciones a favor de la paz son certámenes que sólo se quedan en ‘palabrerías’?
Esas personas que hablan de que nuestras manifestaciones de paz son ‘palabrerías’ sólo reflejan una constante apatía por hacer parte
de los procesos necesarios para darle comienzo a la reconstrucción de nuestra sociedad, para llevar a nuestro país hacia un escenario
donde la paz y la verdad sean sus principales doctrinas.
A quienes no creen en la posibilidad de la paz, les recuerdo que uno de los mayores obstáculos que encuentra hoy el país, camino hacia el desarrollo, es la indiferencia de los ciudadanos frente a las problemáticas sociales.
Tal actitud ahonda las diferencias y altera los procesos de convivencia. Necesitamos gente que entienda lo importante que es reconocer 'al otro' como integrante de la misma comunidad.

 Pero no puede negar que el país vive de emociones. Es decir, después de las marchas reaparecen esas apatías de las que hablan los escépticos.
Sí, eso es cierto. Somos el resultado de una sociedad que vive de las emociones y que, en
un abrir y cerrar de ojos, olvida la realidad en la que vive y recae en ser individualista y ajena a lo que sucede a su alrededor.

 ¿Qué se debe hacer durante este 2009 para que no sigamos sumergidos en ese ‘mar de emociones’ pasajeras?
Es importante que la unión civil del pueblo de la que hablamos no se disuelva, y al contrario se haga constante, para así encaminar de manera definitiva a esta potencial Nación en el camino hacia el desarrollo. Un camino donde los obstáculos de la guerra desaparezcan y se consolide un proceso de reconciliación que permita fundar una región en la que no haya cabida para el odio y el resentimiento.
Yo retomo parte del discurso leído por Martin Luther King Jr, durante la histórica marcha sobre Washington: 'No es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Al contrario, es el momento de hacer realidad las promesas de la democracia es el momento de salir del oscuro y desolado valle….'
En Colombia es necesario salir del terror que produce el secuestro, de la oscuridad y el miedo generados por la violencia, del reclutamiento forzado, de la tortura de la guerra y de todas las prácticas sin importar el nombre que anulen la dignidad humana.

 ¿Usted cree, como muchos expertos lo han argumentado, que jornadas como la ‘Operación Jaque’ y las propias marchas lideradas el año pasado nos permiten visualizar la pronta derrota de las Farc?
Estamos emocionados porque unimos nuestras voces para gritar lo que todos queremos: ¡No más violencia!
Pienso que el pueblo no quiere retar a las Farc, sino hacerles un llamado de paz para que entiendan que van por el camino que no es y, por supuesto, para que se den cuenta de que la estrategia de guerra nos hace mucho daño a todos.
Más que la derrota de las Farc, considero que es importante tomar los caminos del perdón y de la reconciliación.

 ¿Cómo reconciliarnos si muchos hemos nacido en medio de la guerra y hemos vivido todo el tiempo sumergidos en los titulares de dolor que registran los medios de comunicación por culpa de las Farc?
El pueblo no quiere seguir muriendo por culpa del absurdo accionar de los violentos. Los colombianos queremos morir cuando sea el momento, de viejitos y en sana paz. Pienso que es el turno las Farc, sus voceros deben dar una prueba de querer cambiar.

 ¿Cuál sería esa prueba?
Una sola prueba y es esa que se lee así: ¡Liberen ya a todos los plagiados!, tal como concluyen las jornadas contra el secuestro. Ese es el paso a seguir por parte de ese grupo guerrillero.

 ¿Y qué sigue para los que marcharon y para el grupo ‘Colombia Soy Yo’ que usted lidera?
A nosotros, los santandereanos, y a los demás colombianos nos corresponde seguir solidarizándonos con los secuestrados. No pienso tanto en las marchas, porque, a decir verdad, pueden estar desgastadas. Creo que hay que ser creativos en el discurso. Yo celebro, por ejemplo, acciones como las de Servientrega de reunir cartas de los familiares de los secuestrados para enviárselos a los plagiados. También me encanta lo que se hace en Ocaña, Norte de Santander, donde existe una emisora que se dedica de manera exclusiva a enviar mensajes a tantos compatriotas que han sido obligados a pasar las Navidades en medio de la selva.

 Nos cuentan que en su colegio, el Panamericano, usted mismo lideró un proceso para cambiar el Manual de Convivencia del plantel y, de paso, consolidó su reelección como Presidente del Consejo Estudiantil. Así las cosas y en el escenario político del país, ¿usted sería partidario de una nueva reelección del Presidente Uribe?
Yo creo que Uribe lo ha hecho muy bien como Presidente y lo aplaudo por su labor. Sin embargo, es el pueblo y no yo el que debe decir si continúa o no. Lo que sí me atrevo a decir es que si él asume un tercer mandato, debería cambiar su sentido de gobierno y apuntarlo hacia la reconciliación y a la consolidación de la paz.

 ¿Cree que eso puede ser posible con un tercer mandato de Uribe?
¡Mire! los miembros del grupo ‘Colombia Soy Yo’ tenemos un sueño: queremos que las personas que lleguen a gobernar al país, en el futuro inmediato, no tengan que preocuparse toda su gestión en buscar cómo frenar a los terroristas.
Queremos que el colombiano que gerencie a Colombia, sea Uribe o no, pueda atender las necesidades del pueblo, darle vivienda, empleo, educación, salud, en fin…
Es que con el accionar de las Farc, a los gobernantes de los últimos años, incluso desde muchas décadas atrás, les ha tocado olvidarse de gobernar y han tenido que asumir la desgastante tarea de derrotar a unos pocos insensatos que hacen muchísimo daño.

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